Hablar de soberanía en pleno 2026 implica mucho más que pensar en fronteras, banderas o decisiones políticas. Hoy, la soberanía también se juega en varios campos: datos personales; la tecnología que utilizamos cada día; las plataformas digitales que dominan la conversación pública y en la capacidad de los Estados para proteger los derechos de su población en un entorno cada vez más globalizado.





