Llegó rodeado de un montón de “guaruras”, de una “porra” pagada con poca imaginación, que lo único que se le ocurrió fue plagiarse el “¡presidente! ¡presidente”, ¡presidente!”, que los mexicanos lanzaban a López Obrador.
Llegó rodeado de un montón de “guaruras”, de una “porra” pagada con poca imaginación, que lo único que se le ocurrió fue plagiarse el “¡presidente! ¡presidente”, ¡presidente!”, que los mexicanos lanzaban a López Obrador.