Justo el día que la Presidenta Claudia Sheinbaum regresó de su exitoso viaje a Barcelona, donde se reunió con sus homólogos de naciones progresistas, comenzó a circular la información de que dos agentes de seguridad estadunidenses habían fallecido en un accidente automovilístico en Chihuahua. Así comenzó la pesadilla para la gobernadora panista -quien diez días después de aquel suceso- continuaba negándose -al no acudir al Senado-, a explicar al pueblo de México por qué había permitido la operación en tierra de agentes de la CIA en nuestro país.





