Justo el día que la Presidenta Claudia Sheinbaum regresó de su exitoso viaje a Barcelona, donde se reunió con sus homólogos de naciones progresistas, comenzó a circular la información de que dos agentes de seguridad estadunidenses habían fallecido en un accidente automovilístico en Chihuahua. Así comenzó la pesadilla para la gobernadora panista -quien diez días después de aquel suceso- continuaba negándose -al no acudir al Senado-, a explicar al pueblo de México por qué había permitido la operación en tierra de agentes de la CIA en nuestro país.
Aunque en la legislación las fiscalías estatales figuran como entes autónomos ante los otros poderes, la realidad es que los fiscales trabajan muy de la mano con los gobiernos. Estos funcionarios gozan del respaldo de los gobernadores y no actúan solos, menos en casos donde se involucran intereses extranjeros. Por ello, frente a la renuncia de César Jáuregui -ahora ex Fiscal de Chihuahua-, la Presidenta Claudia Sheinbaum tiene razón cuando aclaró que “no es suficiente” con aquella dimisión, porque “el pueblo de México tiene derecho a saber la verdad”, algo a lo que se niega Campos.
La mandataria advirtió: “tiene que seguir la investigación. No para con una renuncia”. Y es que con el consentimiento y apoyo de la gobernadora a los agentes de la CIA -dos fallecidos y otros dos que viajaban en el convoy, según reportes periodísticos los probables delitos de la gobernadora y su fiscal involucran violación a la soberanía y traición a la patria, figuras contempladas en la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.
Sheinbaum Pardo ha reiterado que el tema no debe politizarse y que se debe “colocar en primer plano a la soberanía y la Constitución. No debe ser esto un tema de un partido contra otro”.
Las contradicciones del fiscal en los primeros días, al justificar la presencia de los agentes de la CIA; el silencio de la gobernadora; su descortesía al no atender la llamada de la Presidenta; y su negativa a comparecer ante comisiones del Senado, permiten presumir la gravedad de los delitos cometidos por la panista, mismos que deberá investigar la Fiscalía General de la República.
El tema habrá de impactar en las próximas elecciones para gobernador en Chihuahua. Sin proponérselo, María Eugenia Campos estaría adelantando la entrega de ese bastión panista a Morena.





