La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila no solo como un evento deportivo de escala global, sino como punto de inflexión histórico en la manera de concebir y vivir la experiencia del fútbol; más que una competencia entre selecciones, este Mundial marcará el tránsito definitivo del espectador tradicional hacia el prosumidor digital: un sujeto activo, conectado y capaz de interactuar, producir y personalizar su propia experiencia en tiempo real. En México, este fenómeno adquiere una dimensión aún más profunda.





