El periodista argentino que odia a los mexicanos
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El periodista argentino que odia a los mexicanos

Gabriel Sosa Plata*

El “periodista” (sí, en entrecomillado) argentino Eduardo Feinmann dijo en A24 que detesta a los mexicanos, que los detesta “con el alma” y acompañó esa expresión con burlas, generalizaciones y descalificaciones hacia quienes tenemos esta nacionalidad. Lo hizo en televisión, en un espacio informativo, aparentemente muy visto.

No fue humor deportivo, rivalidad futbolera o folclore mundialista. Se trata de un discurso xenófobo y por lo tanto inaceptable en materia de derechos humanos y de las audiencias.

Feinmann no es un comentarista nuevo o marginal ni alguien que se expresa desde una cuenta anónima. Es abogado, periodista, analista político y conductor de radio y televisión desde hace varios lustros. Actualmente encabeza espacios en Radio Mitre y A24, dos plataformas relevantes en Argentina.

Días antes de su expresión de odio, en Radio Mitre, Feinmann difundió una versión sobre supuestas amenazas del crimen organizado mexicano contra jugadores de Ecuador antes del partido frente a México. Obvio fue una mentira. La misma Federación Ecuatoriana de Fútbol la desmintió de manera categórica.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó este miércoles 8 de julio los dichos como indignantes y se refirió a Feinmann como “pseudoperiodista”. También vinculó la difusión de esas expresiones con sectores de la derecha mexicana que han amplificado sus contenidos y que han tenido el objetivo de combatir a los gobiernos de la llamada 4T.

Totalmente de acuerdo. Esta expresión se inscribe en una corriente discursiva de las derechas radicales en distintas partes del mundo, cuyos ejes son la construcción de un “otro” despreciable, sospechoso o inferior para alimentar agravios, reforzar identidades nacionales excluyentes y desplazar la discusión pública del terreno de los hechos al de las emociones más primarias. De igual manera son discursos que enarbolan el individualismo, el libre mercado y buscan combatir los apoyos sociales.

Es cierto que con base en acuerdos, tratados, sistemas y estándares internacionales la libertad de expresión protege opiniones incómodas, críticas duras y posiciones impopulares, pero no puede usarse como escudo para normalizar el odio contra una comunidad nacional o un grupo. Es un límite muy claro. Tampoco es una carta abierta para la difusión irresponsable de versiones no verificadas que pueden afectar reputaciones, exacerbar tensiones entre países y alimentar campañas de desinformación en un evento global como el Mundial.

Suponemos que el caso habrá llegado ya a la debilitada Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, de Argentina, cuyo mandato (como las defensorías de audiencias en México) está relacionado con la defensa de los derechos de las audiencias frente a contenidos audiovisuales que los vulneren.

En Argentina, también podría actuar el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Esta autoridad regulatoria de los servicios audiovisuales y de telecomunicaciones, tendría elementos para revisar el caso desde la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o al menos pronunciarse sobre el “deber ser” y la función social de quienes operan licencias otorgadas por el Estado.  

Lo mismo debería ocurrir con A24 y Radio Mitre. Ambas empresas no pueden, no deberían, lavarse las manos bajo el argumento de que se trató de una opinión personal y aun cuando sus propietarios compartan la misma visión ideológica.

A24 forma parte del Grupo América, vinculado a Daniel Vila, José Luis Manzano, Claudio Belocopitt y, desde 2024, Gustavo Scaglione; Radio Mitre pertenece al Grupo Clarín, uno de los conglomerados mediáticos más poderosos de Argentina, controlado por las familias Noble Herrera, Magnetto, Aranda y Pagliaro.

El INADI, organismo argentino especializado contra la discriminación, la xenofobia y el racismo, fue disuelto mediante el Decreto 696/2024. Esa ausencia deja un vacío simbólico y práctico justo en momentos en que los discursos de odio circulan con enorme facilidad entre medios, redes sociales y plataformas digitales, auspiciados por grupos de derecha como el que encabeza el presidente Javier Milei.

Es inevitable recordar al periodista Ryszard Kapuściński. “Sólo las personas buenas -decía- pueden ser periodistas”. Esta frase no debe leerse como una ingenuidad moralista ni como una exigencia de pureza personal, sino como una advertencia ética sobre el oficio. Quien informa u opina desde el odio, la burla o la deshumanización no honra el periodismo, sino que lo desprestigia. No más Feinmann’s en los medios.

Mardonio Carballo en TV UNAM

En Media 20.1 conversaremos sobre los 20 años de la televisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Nos acompañará Mardonio Carballo, director de Plural TV,para hablar de esta nueva etapa, de los retos de comunicar, de una manera sencilla, comprensible, la justicia a toda la sociedad y de la importancia de que los medios públicos sigan siendo espacios de diálogo, diversidad cultural, memoria institucional y servicio al país.

La cita es este jueves 9 de julio a las 21:00 horas por TV UNAM, con retransmisión el domingo a las 20:30 horas.

9 de julio de 2026