No sólo a la DEA, también Aristegui, De Mauleón y periodistas del PRIAN sirven a la CIA
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No sólo a la DEA, también Aristegui, De Mauleón y periodistas del PRIAN sirven a la CIA

Gerardo Israel Montes*

La participación de cuatro agentes de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA) en un operativo el 17 y 18 de abril para desmantelar seis narcolaboratoriosen la sierra Tarahumara (intervención negada en un primero momento por las autoridades estatales), y la posterior presentación de cargos (29 de abril) del Departamento de Justicia en contra del gobernador Rubén Rocha (con licencia) y otros nueve funcionarios acusados por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, son dos hechos entrelazados:

El accidente vehicular donde fallecieron dos de los cuatro agentes de la CIA (18 de abril), permitió descubrir la participación ilegal de los estadunidenses, aunque  avalada por autoridades de Chihuahua, estado gobernado por la panista María Eugenia Campos.

Acerca de esos hechos, la Presidenta Claudia Sheinbaum exigió a Estados Unidos aclare la participación de sus cuatro agentes de la CIA en el operativo en Chihuahua, advirtiendo que aquella violación del territorio mexicano “no es menor” por tratarse de un asunto de seguridad nacional y de soberanía, ya que se violó la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, legislación que prohíbe que agentes extranjeros operen en campo dentro de territorio mexicano.

La respuesta de la CIA fue recurrir a la narrativa falaz de que Morena protege a los narcotraficantes, que también ha sido utilizado por la Oficina para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

A la CIA no le fue difícil posicionar mediáticamente la acusación en contra de los funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Sinaloa –a la par de restarle fuerza a la demanda presidencial y quitarle presión a la gobernadora reclutada por la agencia, María Eugenia Campos-, ya que la mayoría de los medios y comunicadores mexicanos han sido aleccionados desde 2021 para ceñirse al guion del supuesto pacto Morena-narco, con el que se ha pretendido demeritar los triunfos comiciales de ese partido y mermarlo política y electoralmente.

Entre los informadores más consistentes en moldear su conducta a la narrativa determinada por las agencias de inteligencia estadunidense destacan: Raymundo Riva Palacio, Salvador García Soto, Héctor de Mauleón y Carmen Aristegui.

2021: El origen de la mentira mediática del narcopacto

Las elecciones celebradas el 6 de junio de 2021 –en donde se renovaron, la presidencia de la república y la  Cámara de Diputados–, estuvieron marcadas por una gran violencia que dejó, al término del proceso electoral,  167 asesinatos, entre representantes electos, candidatos, miembros de partidos políticos, así como funcionarios y ex funcionarios públicos, de acuerdo con datos de las consultoras Etellekt e Integralia.

Como buenos adeptos del conservadurismo, cuya bandera es la hipocresía, y sin interesarles realmente la pérdida de vidas humanas sino la lucha político-electoral, los informadores prianistas utilizaron este cruento escenario para construir la narrativa falaz del pacto Morena-narco, desestimando cualquier comparación con otros procesos electorales. Haciendo gala de su sesgo informativo, ignoraron que el proceso electoral 2021 fue el segundo más violento desde que se inició el registro de la violencia electoral, en el año 2000, ya que la mayor violencia se vivió durante el proceso electoral de 2018, cuando aún gobernaba el PRI a través de Enrique Peña Nieto.

En aquel proceso electoral de 2018, la violencia política provocó el asesinato de 152 políticos y de 48 aspirantes a cargos de elección popular, es decir, en suma murieron 200 personas como consecuencia de la inseguridad y la violencia homicida propiciada por los cárteles del narcotráfico en todo el país.

Al hablar de la violencia política en 2018, Rubén Salazar, director general de Etellekt, señaló que “la alternancia de gobierno que se veía venir no solo a nivel federal, sino sobre todo a nivel estatal y municipal, generó inquietud en estructuras políticas y delincuenciales, teniendo como resultado la violencia política imparable durante el proceso electoral”, Violencia política, la otra cara de las elecciones. www.debate.como.mx. 09/07/2018).

En lo que respecta al proceso electoral de 2021, no obstante que el reporte electoral elaborado por la consultora Integralia (dirigida por Luis Carlos Ugalde, ex presidente del IFE y vinculado al Prian), dio cuenta de que durante ese año la violencia electoral se redujo 40 por ciento –en comparación con el proceso comicial de 2018–, y de que el 19 por ciento de los políticos asesinados pertenecían a Morena, 14%, al PRI, 13% y al PAN, 9%, la oposición mediática impulsó la narrativa falaz de que Morena ganó la mayoría de las elecciones de aquel año con ayuda de la violencia generada por el narco en contra de los candidatos de la oposición, omitiendo precisar que la violencia alcanzó a todos los partidos políticos, principalmente a Morena, como lo asentó en su informe la propia misión de visitantes extranjeros de la Organización de Estados Americanos (OEA), basándose en datos de las consultoras Etellekt, Integralia y Datalnt. 

Durante ese año, en sus columnas publicadas en El Financiero, Riva Palacio dedicó varios textos con su característica mezcla de ciencia ficción y especulaciones, afirmando que Morena ganó gracias a una supuesta alianza con el narco. “Morena y el narco en Valle de Bravo”;  “El otro secuestro de Zudikey”, “Valle de Bravo Contrarréplica”, fueron los textos que el comunicador, ligado a Carlos Salinas de Gortari y al narcotraficante Genaro García Luna, escribió en torno al secuestro de Sudkey Rodríguez, candidata del PRI-PAN-PRD, culpabilizando del plagio a La Familia Michoacana;  y, sin ofrecer pruebas, acusó de complicidad en el delito a Horacio Duarte ––entonces director de Aduanas, quien apoyaba a la candidata morenista Michelle Núñez–– y hasta al propio ex gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo, a quien definió como cobarde por supuestamente ocultar el secuestro.

Al responderle a Riva Palacio por involucrarlo sin ningún tipo de pruebas, Horacio Duarte refirió en sus redes sociales: “Se ha vuelto costumbre de @rivapa escudarse en género de #Opinión para escribir relatos de ciencia ficción: miente y acusa sin pruebas. Difama por afición (…)  Su obsesión contra la #4T raya en la demencia pero no me intimida”.

Ese año Riva Palacio continuó con sus relatos de ciencia ficción, escritos por él o tarjeteado por las fuentes que dice tener. En su texto del 15 de junio de ese año “El narco votó por Morena”, aseguró que había una “creciente convicción en Washington de que la laxitud del presidente Andrés Manuel López Obrador con los cárteles de la droga rebasa la condescendencia”.

La demencia obsesiva contra la 4T también guió las columnas publicadas en El Universal por Salvador García Soto y Héctor de Mauleón. El primero, seguramente con información proporcionada por el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca, “escribió”: “Morena, ¿organización criminal para EU?”, en donde  aseguró que un recién electo alcalde mexicano que intentó cruzar la frontera en el Puente Internacional de Tamaulipas con EU, fue detenido por agentes migratorios y del FBI, quienes le explicaron que había sido retenido porque su nombre aparecía como “parte de una organización criminal llamada Morena, que está conspirando contra los Estados Unidos y que financia sus campañas con recursos ilícitos”. 

Dicha columna fue de las primeras en donde se mencionó a los empresarios de apellido Carmona, Sergio (apodado el rey del huachicol) y Julio César. Al primero diversos comunicadores al servicio del Prian lo señalan, sin prueba alguna, de ser el financiador de las campañas morenistas, pero omitiendo siempre mencionar la relación de negocios fraudulentos que mantuvieron los hermanos Carmona con el gobierno de Cabeza de Vaca.

En lo que respecta a De Mauleón, después de que transcurrieron las elecciones de ese año, se convirtió en el vocero de la denuncia promovida por integrantes de la entonces alianza Va por México (PRI-PAN-PRD) ante la OEA, la cual se enfocó en señalar que el narco favoreció a las candidaturas morenistas, pero omitiendo deliberadamente mencionar aquellos casos en donde también había sospechas de respaldó a políticos de partidos de oposición. Entre los textos de De Mauleón, estuvieron: “El día que el Cartel de Sinaloa se robó la elección”, en torno a las denuncias sobre la injerencia que el narcotráfico tuvo en las elecciones de Sinaloa; “¿El narco ayudó a Morena?”, “El México de los narco”.

A pesar de las denuncias de la derecha mediática y política sobre la influencia del narco en las elecciones de 2021, la realidad es que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avaló por unanimidad (incluidos los votos de los ex magistrados Janine Otalora y Reyes Rodríguez Mondragón, ambos cercanos al PAN), dos de las elecciones más complejas: la de Michoacán y la de Tamaulipas.

En la primera, aunque reconoció que hubo una violencia generalizada en la entidad y la presencia del crimen organizado en algunas partes del estado, ésta no fue determinante ya que 97 por ciento de los votantes lo hicieron en condiciones de seguridad.  Mientras que en el caso de Tamaulipas, el Tribunal Electoral determinó que no hubo intervención del crimen organizado, como argumentó el PAN.

Y que la mayoría de las pruebas aportadas fueron notas periodísticas, suposiciones e inferencias.  Y en el caso del encuentro entre el empresario Sergio Carmona con el gobernador electo Américo Villarreal, el magistrado José Luis Vargas indicó que no era un elemento suficiente para acreditar que un grupo dedicado al contrabando de hidrocarburos “aportó recursos para su campaña”.

En lo que respecta a la elección en Sinaloa, la impugnación sólo se quedó en el Tribunal Electoral del estado, el cual tras el análisis de las pruebas aportadas por el PRI, determinó que “no se tuvo como acreditada la violencia generalizada” ni antes antes ni durante la jornada electoral, ya que conforme a las constancias, se evidenció que los actos de violencia, se concentraron en el 0.46 de las casillas instaladas en la entidad.

Lo decidido por los tribunales electorales, tanto el federal como el de Sinaloa, tras las elecciones de 2021, es un elemento esencial que desmontó la narrativa de la derecha mediática, compuesta de francas mentiras, inferencias e invenciones.

2026: Se confirma la colaboración CIA-DEA-derecha mediática mexicana

Si previo a las elecciones de 2024, cuando se renovaron la presidencia de la República y ambas cámaras del Congreso de la Unión, fue deplorable el actuar de los medios opositores, quienes buscaron afectar electoralmente a Morena, amplificaron los reportajes de InSigthCrime-Steven Dudley; Deutsche Welle-Anabel Hernández y de Propública-Tim Golden, que tuvieron como eje el guion de la DEA en torno a la denominada Operación Polanco, donde se indagó un supuesto financiamiento del narco a la campaña de AMLO de 2006, investigación que se desechó, lo sucedido en abril, tras descubrirse la participación de agentes de la CIA en el operativo en Chihuahua, se evidenció el grado de sumisión colaborativa de casi la totalidad del espectro mediático, pero ahora con la CIA.

A pesar de las evidencias sobre la ilegalidad del operativo y de que no se informó de la presencia de agentes estadounidenses ni al gobierno federal ni al ejército mexicano, la estrategia desinformativa y de mentiras echada andar por la derecha mediática, tanto en redes sociales como en medios tradicionales, se centró en proteger a María Eugenia Campos, la gobernadora chihuahuense reclutada por la CIA. “Durante 6 años el gobierno negó que se fabrique fentanilo, y ahora que Chihuahua desmanteló el mayor narcolaboratorio del país, linchan a la gobernadora y se acuerdan de la Constitución”, sostuvo Pablo Hiriart, omitiendo señalar que durante el gobierno de Sheinbaum se han desmantelado 2 mil 337 laboratorios.

En Aristegui Noticias –uno de los espacios en donde sus colaboradores más frecuentes basan sus comentarios en la información de sus fuentes estadounidenses-, en su emisión del 24 de abril, María Idalia Gómez sostuvo que los agentes de EU sí estaban acreditados, hecho desmentido días después por el gabinete de seguridad nacional, quien aclaró que ninguno de los dos agentes que fallecieron tenían acreditación formal para participar en actividades en territorio nacional.

Y haciendo gala de una total irresponsabilidad, Gómez aseguró que tenía la confirmación “de que no se trató de un accidente” vehicular “sino un ataque directo”, la causa por la que fallecieron los dos agentes de la CIA.

Por su parte, Anabel Hernández, llevó su manipulación informativa al grado de asegurar que la Presidenta miente porque, según la comunicadora, sí está al tanto de los operativos de las agencias de EU en territorio mexicano. “Y yo iría mucho más allá, que es la cosa yo creo más grave (…)  El tema que más preocupa y del que nadie quiere hablar,  es el tema de (que) estaba ahí el ejército mexicano”, añadiendo: “Cuando la Presidenta dice ‘Le voy a llamar a la gobernadora para pedirle cuentas’. Cuando Morena dice: ‘Vamos a llamar a la gobernadora para que venga al Congreso’. Disculpen, ¿por qué no llaman al Secretario de Defensa Nacional primero? Que no se hagan los tontos”.

Pero la realidad es que quien carece de entendimiento, es la propia Hernández, quien omitió que las primeras informaciones dieron cuenta que en el operativo, el ejército sólo dio apoyo perimetral. Días después, tras la renuncia del fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, a causa de sus mentiras e inconsistencias en torno al operativo, la titular de la unidad chihuahuense especializada para esclarecer el operativo, Wendy Chávez Villanueva, dejó claro que los agentes de la CIA no ingresaron a la reunión realizada en el cuartel militar de Guachochi antes del operativo, ni tuvieron contacto con militares ni participaron en ninguna reunión oficial o de planeación.

Durante la transmisión del 24 de abril de Aristegui Noticias, Hernández evidenció el grado de vinculación que mantiene con las agencias estadounidenses, cuando narró que se enteró del accidente vehicular ocurrido en Chihuahua, estando ella en Florida, participando en una importante reunión antilavado y conviviendo con agentes del FBI y de la DEA, quienes le dijeron que las personas fallecidas eran “gente de la CIA, y que “la embajada de Estados Unidos está investigando efectivamente que no se trató de un accidente, sino todo indica que se trató de un homicidio”.

Días después, la propia Aristegui dejó en claro que su verdadera agenda es defender los intereses de EU. En el contexto del discurso que la presidenta Scheinbaum ofreció el  5 de mayo, durante la comemoración de la batalla de Puebla, donde enfatizó que “quienes piensan que la Presidenta se arrodilla están destinados a la derrota”, Aristegui replicó: “Bueno, nadie quiere una presidenta arrodillada. Yo creo que se requiere a una presidenta, presidenta, una presidenta inteligente que colabore soberanamente, pero que colabore con los Estados Unidos.

Evidentemente, en su comentario superficial, Aristegui omitió, igual que toda la derecha mediática, dos cuestiones: que ambos gobiernos sí tienen acuerdos de colaboración, respetando las respectivas soberanías; y, lo más importante, que hay una gran contradicción e hipocresía de EU cuando declaran la guerra contra el narcotráfico, pero Trump indulta al ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, sentenciado en EU por narcotráfico. De acuerdo con audios filtrados a Canal Red, el objetivo de tal liberación es que Orlando Hernández contribuya a desestabilizar a los gobiernos de México y Colombia, mediante una estrategia de desinformación mediática, coordinada por el propio Trump y el presidente de Argentina, Javier Milei.

Aristegui, al igual que el resto de la derecha mediática, no dicen nada de esa revelación, porque también forman parte de dicha estrategia de desestabilización.

Envalentonados por la orden proveniente de EU, los informadores de la derecha han continuado transcribiendo textos de ciencia ficción con la narrativa mandatada por la CIA. Héctor de Mauleón ha publicado: “La soga se cierra sobre la 4T”; “ De la mano de Morena el narco gobernó Sinaloa”; “Terminó la borrachera: llegó la hora de pagar la cuenta”.

Luis Cárdenas: “Están destinados a la derrota”, en donde con un tono anticuado, propio de la Guerra Fría, aseveró: “La fiscalía sur de Manhattan, mediante órdenes directas del Departamento de Justicia de Estados Unidos, no parará simplemente por discursos trasnochados de una izquierda pútrida que ya solamente vive en la nostalgia de unos viejos empoderados a los que la revolución les hizo justicia a costa de su pueblo”.

Este tipo de comunicadores, que crecieron al amparo de prianismo, aplican la máxima del salinista Raymund Riva Palacio, respecto a que “la verdad ya es irrelevante”, sino que, habría que añadir, lo que realmente les importa son los dictados de la CIA.

*Analista y periodista

1 de junio de 2026

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