Mucho más que futbol: el Mundial que Irán disputó dentro y fuera de la cancha
Deportes, Internacionales

Mucho más que futbol: el Mundial que Irán disputó dentro y fuera de la cancha

Salvador Noriega 

Más allá de los resultados deportivos, la selección iraní de futbol afrontó desafíos muy complejos antes y durante su participación en la Copa Mundial de Fútbol de 2026:  restricciones migratorias; contexto geopolítico intimidatorio por la agresión militar estadunidense a su país; fuertes rivales en el campo: aunque una generosa hospitalidad de los tijuanenses; todo esto provocó que la presencia de los jugadores persas, se convirtiera en una prueba de  resistencia dentro y fuera del terreno de juego de la que salieron airosos por su aceptable desempeño en esta justa.

Mientras otras selecciones concentraban su atención en su estrategia y entrenamientos futbolísticos, el combinado iraní tuvo que convivir con un contexto internacional particularmente complejo. Las tensiones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos, intensificadas por el acoso, bloqueo y bombardeo del imperialismo norteamericano al pueblo persa durante las semanas previas al Mundial, colocaron a la delegación iraní bajo un escenario excepcional.

El tema de las visas se convirtió en una preocupación permanente. La posibilidad de ingresar a territorio estadounidense para disputar encuentros del torneo generó incertidumbre durante meses, obligando a las autoridades deportivas, a la FIFA y a los gobiernos involucrados a establecer mecanismos especiales que garantizaran la participación de la selección iraní sin afectar el calendario de la competencia.

Ante ese panorama, Tijuana adquirió un papel protagónico. La ciudad fronteriza fue mucho más que una sede de concentración: se transformó en el punto de equilibrio entre las necesidades deportivas y las complejidades diplomáticas. En esa ciudad, la delegación iraní descansó, realizó entrenamientos y se desplazó a ciudades estadunidenses para sus encuentros, ganándose el corazón de los tijuanenses que adoptaron al cuadro persa cálidamente.

Aquel maltrato estadunidense, fue denunciado por el director técnico, Amir Ghalenoei, quien denunció que su equipo fue el más afectado del torneo debido a restricciones de viaje que les impedían concentrarse o recuperarse en Estados Unidos, obligándolos a regresar inmediatamente después de cada encuentro a su sede en Tijuana, México. Ghalenoei sentenció: “somos el equipo más oprimido del mundial”.

Por su parte, el capitán del equipo y delantero estrella Mehdi Taremi, al terminar el partido que sostuvieron contra la selección de Nueva Zelanda, explotó contra la FIFA y los funcionarios estadunidenses.

“Esta es una Copa del Mundo desastrosa. Como jugadores profesionales no podemos jugar una competición en estas condiciones, no está bien ni es justo. Si la FIFA piensa que esto es justo, tema de ellos, pero no lo es. ¿Quién debería solucionar este problema por nosotros? ¿La FIFA? ¿EE.UU.? ¡No sé! Díganme un nombre. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, vino a nuestro vestuario después del primer partido contra Nueva Zelanda y dijo que iba a resolver todos los problemas, pero en realidad, la FIFA no hizo nada.

Respondiendo la pregunta: “¿Sienten que los organizadores de la Copa del Mundo, incluidos la FIFA y los funcionarios estadounidenses, prefieren que Irán sea eliminado de la competencia?”, digo: Tenemos que luchar contra absolutamente todo. No podemos quedarnos en el país, viajamos y nos sometemos a controles migratorios cada vez que queremos jugar, ahora no podemos quedarnos en Seattle y tenemos que volver a Tijuana. Han hecho todo lo posible para eliminarnos, entonces desde nuestra perspectiva, sí, creo que lo quieren así, nos quieren afuera”

A pesar de las adversidades, el conjunto persa volvió a exhibir las virtudes que lo han convertido en una potencia asiática durante la última década: disciplina táctica, orden defensivo, solidaridad colectiva y una inquebrantable capacidad para competir frente a rivales de mayor tradición futbolística.

La fase de grupos confirmó ese crecimiento. Ya que el cuadro iraní no sufrió ninguna derrota, producto de los tres empates conseguidos, ante Nueva Zelanda, Bélgica y el vibrante encuentro ante Egipto que por momentos mantuvo vivo el sueño de la clasificación.

La estancia en Tijuana también dejó una imagen distinta del Mundial. La ciudad fronteriza se convirtió en un espacio de convivencia entre culturas y en un refugio temporal para una delegación que encontró tranquilidad para preparar sus compromisos. El contacto con la afición mexicana y el respaldo de la comunidad local contribuyeron a generar un ambiente de hospitalidad que los propios integrantes del equipo destacaron durante su estancia.

A su vez, la Federación iraní de futbol dejo un cálido mensaje al concluir la participación del equipo persa en el mundial: “El pueblo de México merece todo nuestro agradecimiento y respeto; es un pueblo que amamos y nos apasiona. Por eso, en este Mundial, los iraníes no tenemos solo una selección, ¡tenemos dos!: la primera es nuestra selección de Irán, y la segunda es la selección mexicana. ¡Gracias!”

Al mismo tiempo, el defensa Ramin Rezaian declaró:

“En nombre de todos mis compañeros de la selección iraní y mío, quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento a México por su cálida hospitalidad. Nos han colmado de amor, calidez y una amabilidad inolvidable. Gracias al maravilloso pueblo mexicano por su cariño y apoyo, que nos han hecho sentir como en casa. Todo nuestro respeto y aprecio para ustedes”.

La eliminación iraní marcó el final de su recorrido deportivo, pero no disminuye el valor de una campaña que será recordada por mucho más que sus resultados. Irán abandonó el Mundial con la frente en alto, después de demostrar que las adversidades políticas y logísticas no fueron suficientes para impedir que una selección competitiva, disciplinada y resiliente escribiera una de las historias más significativas del torneo.

Porque al final, mientras el mundo discutía sobre fronteras, visas y tensiones internacionales, Irán respondió de la manera que mejor sabe hacerlo: jugando al futbol y compitiendo con dignidad hasta el último minuto.

17 de julio de 2026