Dip. Dolores Padierna Luna*
El asesinato del mexicano Lorenzo Salgado Araujo y la muerte de otros compatriotas bajo custodia de autoridades migratorias estadounidenses constituyen hechos de enorme gravedad que exigen verdad, justicia y una respuesta firme del Estado mexicano. No estamos frente a casos aislados; estamos frente a una situación que obliga a actuar con toda la fuerza del derecho y con la unidad de la Nación.
Por ello, hago eco del llamado de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, para que todas las fuerzas políticas representadas en la Comisión Permanente y en el Congreso de la Unión cerremos filas en la defensa de los derechos humanos de las y los mexicanos que viven en Estados Unidos. La protección de nuestros connacionales no admite diferencias partidistas; es una causa nacional que debe unirnos por encima de cualquier interés político.
México ha decidido actuar con responsabilidad, firmeza y apego al derecho internacional. Como lo ha instruido la Presidenta de la República, es momento de pasar de la protesta diplomática a las acciones legales contundentes: presentar denuncias penales ante las autoridades competentes de Estados Unidos; solicitar medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para garantizar la integridad y los derechos de quienes permanecen en centros de detención; promover acciones civiles contra las empresas que administran esos centros cuando existan responsabilidades; y mantener la exigencia permanente ante las instancias internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas.
Ninguna política migratoria puede justificar el uso excesivo de la fuerza, la violación del debido proceso, la deshumanización de las personas migrantes o la impunidad. La seguridad fronteriza jamás puede estar por encima del derecho a la vida y del respeto irrestricto a los derechos humanos.
La relación entre México y Estados Unidos debe sustentarse en el respeto mutuo, la cooperación y la corresponsabilidad. Nuestro país ha demostrado con hechos su disposición para colaborar en los desafíos comunes; por ello, exigimos el mismo compromiso del gobierno estadounidense para garantizar que sus instituciones actúen con transparencia, rindan cuentas y sancionen cualquier abuso cometido por sus agentes.
Respaldamos plenamente la estrategia del Gobierno de México para defender a nuestros connacionales en todas las instancias nacionales e internacionales. No habrá silencio frente a la injusticia, ni resignación frente a la impunidad.
La vida de cada mexicana y mexicano vale lo mismo, sin importar de qué lado de la frontera se encuentre. La defensa de su dignidad no es negociable. En esa causa debemos estar unidos como Estado, como Congreso y como Nación.
*Vicecoordinadora de Organización Legislativa, Grupo Parlamentario Morena, Cámara de Diputados





