La calificadora S&PGlobal Ratings bajó la nota crediticia de Grupo Televisa en sus rangos nacional ‘mxAAA’ a ‘mxAA+’- como internacional -de ‘BBB’ a ‘BBB-‘-, con balance negativo en ambos casos. Eso significa que todavía se considera una empresa con capacidad de pagar sus deudas nacionales, pero en el ámbito internacional está al límite, si baja un escalón más entraría en terreno especulativo, conocido como “bono basura”.
La decisión refleja el deterioro sostenido en la posición competitiva de la empresa en el mercado de telecomunicaciones mexicano, a pesar de que la compañía reportó ganancias que se triplicaron en el primer trimestre de 2026.
El fundamento de la baja es claro: en los últimos cuatro años, Televisa ha registrado caídas consecutivas en los ingresos de sus dos divisiones principales, Residencial y Sky.
Al cierre de 2025, sus unidades generadoras de ingresos (RGU) acumulaban una reducción de 15.5% en tres años, alcanzando 19.28 millones. En ese mismo periodo, su participación en el mercado de banda ancha fija cayó de alrededor de 26% a cerca de 20%, nivel comparable ya con Megacable y apenas por encima de Totalplay. En televisión de paga, su liderazgo se redujo de 62% a 49%.
S&P revisó el perfil de riesgo de negocio de la empresa de ‘Fuerte’ a ‘Satisfactorio’, lo que la coloca como el segundo participante del mercado de telecomunicaciones en México.
La paradoja del momento es que, al mismo tiempo que S&P anunciaba la baja, Televisa reportaba sus mejores resultados trimestrales recientes: sus ganancias se triplicaron a mil 31.9 millones de pesos en el primer trimestre de 2026, frente a 319.8 millones en el mismo periodo del año anterior.
El salto se explica principalmente por el desempeño de su filial Televisa-Univision, en la que incrementó su participación accionaria de 43.2% a 44.3%, y por una reducción en gastos e impuestos. Sin embargo, para S&P ese resultado no compensa la tendencia estructural de pérdida de clientes en el negocio de telecomunicaciones, que es el núcleo operativo de la empresa.
La perspectiva negativa implica que la calificación podría bajar nuevamente en los próximos 12 a 24 meses si los ingresos comparables continúan cayendo o si los márgenes de rentabilidad descienden por debajo de 38%. En sentido contrario, S&P podría estabilizar la perspectiva si Televisa logra revertir la pérdida de suscriptores y mantiene su índice de deuda a EBITDA en torno a 2.0 veces de manera sostenida.
La calificadora reconoce que la empresa cuenta con fortalezas que amortiguan el escenario: una liquidez calificada como ‘Fuerte’, un sólido balance de efectivo de 34 mil 710 millones de pesos al 31 de marzo, y la posibilidad de monetizar su participación en TelevisaUnivision para reducir deuda. También proyecta que Televisa podrá generar flujo de efectivo positivo en los próximos tres años, apoyada en las sinergias derivadas de la integración total de Sky -adquirida en su totalidad en 2024- y en su ambicioso plan de expansión de fibra óptica al hogar, que busca cubrir 75% de su red en 2026.
(Redacción)





