Legislar el uso de pantallas en clase: un paso más rumbo a la ciudadanía digital
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Legislar el uso de pantallas en clase: un paso más rumbo a la ciudadanía digital

Claudia Benassini F*

En los seis años de la tercera década del siglo XXI, hemos sido testigos de la omnipresencia de las pantallas en el aula. Si bien al hecho contribuyó la pandemia, lo cierto es que su uso se ha extendido arbitrariamente, haya o no una razón pedagógica para ello.

Cualquier momento es bueno para que los alumnos revisen su WhatsApp, revisen los comentarios a su última selfie en Instagram o pasen revista a los últimos videos de TikTok. Todo esto en el salón de clase, mientras el docente batalla por ganar la atención de una audiencia de treinta estudiantes que se asumen multitasking, argumentando que ponen más atención a la clase mientras navegan por su cel. Es más: gracias a ella se concentran más en las palabras del profe. Ni hablar.

Las consecuencias del uso in discriminado de teléfonos y tabletas en el aula han conducido a muchos países del globo a la decisión de legislar al respecto. Después de varios intentos, México se suma a esta iniciativa que, aunque no conocemos en su totalidad, permite contextualizar este ensayo. La primera parte se refiere a la omnipresencia del dispositivo móvil con énfasis en el teléfono, y a su presencia en el aula. La segunda parte resume apretadamente las características de la legislación para, en las conclusiones, reflexionar sobre la pertinencia de esta medida en el contexto de la alfabetización mediática y la construcción de la ciudadanía digital.

La omnipresencia del dispositivo móvil

La evolución tecnológica del teléfono móvil ha ido a la par del impacto social y cultural de la incorporación de cada aplicación al cada vez más estilizada arquitectura de los equipos que anualmente se lanzan a la venta como desafío a la obsolescencia programa. Lo utilizamos desde el primer minuto de nuestro día, siempre justificando las razones de la decisión.

De aquí los debates sobre las implicaciones del móvil en la salud mental de los usuarios. Una de las más frecuentes entre los jóvenes es el FOMO (fear of missing out), miedo a perderse experiencias, noticias y tendencias que son compartidas por los demás.

Esto explicaría el mayor grado de concentración de los jóvenes en lo que sucede tras la pantalla y la justificación del multitasking. Pero también generan lo que se conoce como gratificación inmediata; algo que al ser conseguido de forma inmediata genera placer, satisfacción o bienestar y, en consecuencia, se vuelve adictiva. Esto es lo que ocurre con las redes sociales, como respuesta a la recepción de un comentario o un like dejado a nuestras publicaciones.

Como puede observarse, ambas implicaciones se complementan mutuamente y están relacionadas con la economía de la atención: el dinero se concentra donde la gente pone su atención. En los medios digitales, se mide en: likes, compartir, retuits, comentarios, desplazamientos de pantalla, páginas vistas y publicaciones. Son las monedas de las redes sociales que las plata formas venden a los anunciantes: a mayor atención, mayores tarifas publicitarias y mayor beneficio potencial para los anunciantes (Christian, 2020, p. 43).

A cambio, el usuario obtiene lo que se llama Colapso de la memoria de trabajo, entendida como “la capacidad básica necesaria en la realización de actividades cognitivas complejas. Es fundamental para analizar, procesar, monitorizar y retener la información para la realización de estas actividades” (Bonfil, Calderón, Fernández, Gómez, Oneto y Ranferi, 2015, p. 59).

En otras palabras, el multitasking tiene implicaciones en la manera como los estudiantes reciben los conceptos, los traducen a conocimientos mediante operaciones complejas y los concretan en trabajos de índole diversa. Es lo que obtienen a cambio en la economía de la atención.

Legislar el uso de celulares en el aula: dos opciones

Situaciones como aquí se ilustran, se suscitan cotidianamente a nivel local y global, con sus consecuentes implicaciones para los procesos de enseñanza-aprendizaje, el colapso de la memoria de trabajo entre los más importantes. Según datos recientes de la UNESCO, más de la mitad de los países a nivel mundial ha comenzado a aplicar restricciones al uso de dispositivos en el aula. Mientras la Unión Europea se inclina por la operación detox, su prohibición total, en América Latina se propone el uso de pantallas en momentos específicos, manteniendo excepciones y delegando las decisiones a las instituciones educativas.

 Las opciones abiertas por este debate conducen a la alfabetización mediática: la prohibición total no resuelve el problema de fondo. De hecho, podría conducir a los estudiantes a un efecto rebote en busca de la gratificación instantánea. Entonces, se hace necesario discutir el tema a la luz del desarrollo de habilidades para acceder, analizar, evaluar, crear y actuar mediante el uso adecuado de las tecnologías de comunicación (Christian, 2020).

Es decir, pasar de la prohibición a la formación de una auténtica ciudadanía digital que oriente las decisiones sobre el uso de pantallas en el aula.

En este contexto, cobra relevancia la aprobación del uso de celulares y equipos móviles en escuelas primarias y secundarias por parte del Congreso de la Ciudad de México.

La propuesta, que incorpora el principio de aprendizaje digital responsable promoviendo el desarrollo de la tecnología, recupera el enfoque de otros países latinoamericanos al suprimir el enfoque punitivo.

Asimismo, se suma a la iniciativa de otros estados de la República que han impulsado legislaciones similares: Querétaro, Guanajuato, Morelos, Aguascalientes y Estado de México. Estas medidas sientan las bases para la restricción del uso de celulares y equipos electrónicos, de tal forma que el modelo escale los otros niveles educativos.

Aunque todavía falta conocer a fondo las medidas emprendidas por seis estados de la República en materia de uso de tabletas y dispositivos móviles, es deseable que el concepto de aprendizaje digital responsable conduzca a la aplicación de estrategias de alfabetización mediática. Debo añadir que en las aulas de la licenciatura en Comunicación en la Universidad La Salle ha comenzado a restringirse el uso de dispositivos celulares y tabletas. La medida ha conducido a que los docentes demos un giro distinto a nuestras actividades pedagógicas y utilicemos responsablemente los equipos pensando en la formación de futuros profesionales. Un tema que, seguramente, abordaré con mayor profundidad en colaboraciones posteriores.

*Profesora investigadora, Facultad Mexicana de Arquitectura, Diseño y Comunicación, Universidad La Salle Ciudad de México.

Materiales consultados

● Bonfil, Julia, Calderón, Vanessa, Fernández, Elba, Gómez, Laura, Oneto, Mariel y Ranferi, Lucía (2015). Impacto de la memoria de trabajo en las dificultades de aprendizaje. Hologramática, núm. 22, Vol. 2, 2015, págs. 59-104.

● Congreso de la Ciudad de México (21.05.26). Aprueban regulación del uso de celulares en primarias y secundarias capitalinas. https://www.congresocdmx.gob.mx/comsoc-aprueban regulacion-uso-celulares-primarias-y secundarias-capitalinas-7517-1.html

● Christian, Sue Ellen (2020). Everyday media literacy: ananalog guide to your digital life. Routledge.

● Hidalgo, Andrea (2023). La gratificación instantánea. Aepsis. https://www.aepsis.com/la-sociedad-de-la-gratificacion-inmediata/

22 de junio de 2026