
Gabriel Sosa Plata*
La compra acordada de AT&T México por Televisa y Fintech, por 2 mil millones de dólares, traerá más concentración en el sector e ineludiblemente nos recuerda lo que su buscó en la reforma de telecomunicaciones de 2013: fortalecer a Televisa para debilitar a Telmex y Telcel. Como se informó hace algunos días, el consorcio prevé participaciones económicas de 50% para cada socio. Si bien la operación requiere autorización de la Comisión Nacional Antimonopolios (CNA), ya podemos esbozar algunas de sus implicaciones:
1.La reforma constitucional de 2013 creó un regulador autónomo y herramientas para limitar a los grupos dominantes, pero hubo una condescendencia en el caso de Televisa cuando se aprobó la ley secundaria de 2014. Su noveno transitorio facilitó determinadas concentraciones sin autorización previa. Televisa utilizó esa vía para adquirir Cablecom y otras empresas cableras.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) reconoció su mayor número de suscriptores de televisión restringida, pero destacó los efectos positivos en telefonía fija e internet. El argumento del contrapeso tuvo en la práctica una consecuencia problemática porque mientras por un lado se estimulaba la competencia en unos servicios, por otro se favorecía la concentración en otro.
2. En los primeros días de julio de 2014, la oposición política entonces llamó “Cláusula Cablecom” al noveno transitorio. Lo describió como un traje a la medida para que Televisa continuara comprando, libremente, cableras independientes. También cuestionó que la preponderancia se determinara por sector y no por servicio. La operación actual, la de 2026, reactiva aquella crítica, pero en un escenario muy distinto.
3. En el reporte estadístico del cuarto trimestre de 2025, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) asigna a Televisa 53.33% de los accesos de televisión de paga y 19.78% de internet fijo. AT&T tenía 16.47% de las líneas móviles activas de voz. Esas participaciones corresponden a mercados diferentes y no deben sumarse, pero es evidente que la compra, si se autoriza, reunirá bajo una estructura común más negocios de distribución, con vínculos con la producción de contenidos.
4. ¿Y Telefónica? Esta empresa española acordó vender su operación mexicana a Melisa Acquisition, encabezada por OXIO y Newfoundland Capital Management, por 450 millones de dólares. A principios de octubre se reportó el aval de la CNA. Telefónica utiliza la red de acceso de AT&T mediante un convenio extendido hasta 2030. El nuevo consorcio Televisa-Fintech participaría así en una empresa que compite por usuarios y proporciona capacidad a otro competidor. La autoridad deberá proteger también esa competencia mayorista y la independencia comercial de quienes dependen de ella.
5. Si se autoriza a Televisa ampliar su integración de servicios, corresponde revisar con evidencia actual la entrada de Telmex a televisión de paga. Podría añadir un competidor y presionar precios. El problema: América Móvil conserva una posición considerable. En el mismo corte de la CRT, la empresa de la familia Slim tenía 40.95% de los accesos de internet fijo y Telcel 57.53% de las líneas móviles activas de voz. La apertura necesita condiciones contra discriminación y paquetes excluyentes. Así que revisar esa restricción debe acompañarse del cumplimiento de sus obligaciones como parte del preponderante.
6. También debemos reconocer que las plataformas han modificado el escenario de las telecomunicaciones y el sector audiovisual.La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024 registró que 55% de las personas entrevistadas consumía audiovisuales por internet, frente a 26% en 2015.
Entre quienes los veían por esa vía, YouTube fue mencionado por 66%, Netflix por 32% y Disney+ por 13%. Estos datos muestran la fuerte presencia de plataformas estadounidenses en la experiencia audiovisual. De ahí que los diagnósticos sobre la concentración en México deben incorporar la capacidad de las plataformas para disputar atención, ingresos y contenidos. También deben medir cuánto sustituyen a la televisión de paga. En todo caso, la conectividad, que dominan Telcel-Telmex-Televisa, sigue siendo indispensable para acceder a ellas.
7.La presidenta Claudia Sheinbaum recibió favorablemente la operación y la vinculó con mayor competencia y mejores servicios, pero esos resultados necesitan compromisos verificables, como precios asequibles, contratación por separado, acceso mayorista sin discriminación y neutralidad de la red. Para las audiencias también importan la programación independiente y la diversidad informativa, que no se vislumbra con una concentración como estas. Los 2 mil millones de dólares anunciados son el precio de adquisición. La inversión futura en cobertura y calidad tendrá que acreditarse por separado.
En síntesis, fortalecer a Televisa puede aumentar la presión competitiva sobre América Móvil, pero llevará a una concentración mayor. Ambas cosas pueden ocurrir a la vez. La nacionalidad del capital tampoco garantiza pluralidad. La política pública debe crear condiciones para que también crezcan otros proveedores y circulen contenidos diversos en beneficio de las audiencias.
*Profesor e investigador de la UAM-X. Defensor de audiencias de Canal 44 y Radio UdeG





