
Gabriel Sosa Plata*
Más de 3 mil 500 actores, directores, guionistas y productores firmaron hace unos días una carta para pedir que se bloquee la fusión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, una operación valuada en unos 110 mil millones de dólares (véase https://www.reuters.com/legal/transactional/hollywood-stars-sign-open-letter-opposing-paramount-warner-bros-deal-2026-04-13/).
Y tienen toda la razón porque históricamente está demostrado que cada vez que un puñado de corporaciones concentra más estudios, más plataformas y más ventanas de distribución, hay menos competencia, menos empleo y menos espacio para historias que no caben en la lógica de las franquicias globales.
Paralelamente, los exhibidores de cine de Estados Unidos recordaron que, antes de la compra de Fox por Disney, ambos estudios estrenaron 26 películas de amplia distribución en salas de Estados Unidos y Canadá. El año pasado, ya integrados, lanzaron 14.
Ese es el problema. Las grandes fusiones no amplían la oferta, sino que la reducen. Por eso Cinema United, la principal organización de exhibidores, advirtió que la alianza entre Paramount y Warner concentraría demasiado poder y podría dañar a consumidores, cines y al ecosistema audiovisual en su conjunto.
En contraparte, David Ellison, presidente de Paramount, prometió al menos 30 películas al año y una ventana exclusiva de 45 días para salas. Sin embargo, esas garantías parecen lejanas si consideramos que la empresa fusionada cargaría con una deuda neta cercana a 79 mil millones de dólares y prevé obtener más de 6 mil millones en ahorros. Y en operaciones de este tamaño, esos “ahorros” suelen traducirse en recortes, despidos, cancelaciones, duplicidades eliminadas y una presión todavía más feroz para apostar por contenidos seguros, repetibles y rentables (https://www.reuters.com/business/media-telecom/ellison-takes-paramount-warner-bros-case-straight-theater-owners-2026-04-16).
Estaremos atentos si el gremio artístico y creativo logra algún resultado.
La fusión, por lo pronto, sigue bajo revisión de autoridades de competencia en Estados Unidos y Europa, y la oficina antimonopolio del Departamento de Justicia de la nación americana ya dejó claro que no tendrá trato preferencial ni revisión exprés. Es decir, aún hay margen para imponer condiciones severas o incluso bloquearla, si los reguladores concluyen que el tamaño de la nueva empresa dañaría la competencia y terminaría afectando precios, producción y opciones para las audiencias (https://www.latimes.com/b2b/entertainment/story/2026-04-19/paramount-warner-bros-merger-hollywood-impact).
¿Y México qué papel juega ante esta concentración?
Ambos conglomerados tienen presencia desde hace muchos años en el mercado mexicano en las pantallas de televisión y en las salas cinematográficas, lo que implicaría más concentración del catálogo premium estadunidense (más de lo mismo, pues), aunque aparentemente parezca que hay mucha variedad. Además, un jugador con mayor poder puede fijar condiciones comerciales y un mercado todavía más cerrado para competidores, distribuidores y productores independientes.
También podría impactar la exhibición en salas mexicanas si, como temen los cines en Estados Unidos, la nueva empresa estrena menos películas y concentra más recursos en menos títulos.
Así que para las audiencias mexicanas una megafusión así puede significar menos variedad efectiva y más aún ante un marco legal tan endeble en la regulación de las producciones audiovisuales.
Fusiones de este tamaño reducen, como se ha dicho, espacios para la pluralidad cultural, mientras se fortalece la posición de quienes deciden qué se vuelve visible en el mercado global.
Por eso la carta de los artistas importa en Estados Unidos, en México y el mundo. Es una advertencia seria frente a una industria que se concentra cada vez más.
Gracias al Congreso de la Ciudad de México
El Congreso de la Ciudad de México otorgó el pasado martes la Medalla al Mérito Periodístico a siete profesionales por su contribución a la libertad de expresión y al derecho a la información.
La presea fue entregada a Juan Manuel Jiménez Castillo, en radio; Juan Raymundo Hernández Méndez y José Lebeña Acebo, en nota informativa, reportaje y columna; Fernando Ávila Salazar, en fotografía; María Elba Ibarra Falcón, en YouTube y redes sociales, y Alfredo Flores Ambriz, en la categoría de la voz chilanga en el extranjero.
En la categoría de televisión, recibí esta distinción a partir del dictamen aprobado por la Comisión de Protección a Periodistas, integrada de manera plural por legisladores de distintas fuerzas políticas: Ricardo Rubio Torres (PAN), presidente; Víctor Gabriel Varela López (Morena), vicepresidente; Pablo Trejo Pérez (PRD), secretario, así como Brenda Fabiola Ruiz Aguilar (Morena) y Omar Alejandro García Loria (PRI), como integrantes. ¡Muchísimas gracias por ello!
También mi agradecimiento inmenso al Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, y a su titular, el Maestro Teseo López Vargas, por la postulación, así como a TV UNAM por el privilegio que he tenido al mantener al aire, durante más de 8 ocho años, la serie Media 20.1, con el apoyo de los cineastas Armando Casas e Iván Trujillo, exdirector y director, respectivamente, de la televisora universitaria.
*Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista.





