La noche del 30 de abril, la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México se convirtió en el escenario más grande que la compañía chilena 31 Minutos ha pisado en su historia. Más de 230 mil personas se congregaron en la plancha del Zócalo y las calles aledañas para celebrar el Día del Niño con Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y toda la pandilla del noticiero más famoso de América Latina. La Secretaría de Cultura capitalina calificó el evento como un hecho histórico, y las imágenes del concierto lo confirmaron: no era un concierto infantil, era una reunión generacional.
Porque 31 Minutos nació en 2003 como un programa chileno de títeres que parodiaba los noticieros de televisión, pero creció con su audiencia. Los niños que lo vieron en sus primeras temporadas hoy tienen entre 25 y 35 años, y no lo han soltado. Lo que en apariencia es un programa infantil es, en realidad, un semillero de crítica social: sus personajes abordan la corrupción, la burocracia, las injusticias y el absurdo del poder con un humor que los adultos leen en clave política y los niños disfrutan por su energía y sus canciones.
Esa doble lectura es precisamente lo que lo ha convertido en un fenómeno transgeneracional. En el Zócalo, había abuelas que lo siguen desde hace dos décadas, padres que lo descubrieron de niños y ahora lo comparten con sus hijos, y jóvenes que pelean su “derecho de antigüedad” por conocerlo desde la infancia.
Desde antes del mediodía, familias de varias entidades del país comenzaron a llegar a la plaza. Disfrazados y con peluches en mano, miles de niñas y niños esperaron horas bajo paraguas y sombrillas. A las cuatro de la tarde, la compañía ofreció un adelanto con tres canciones; el espectáculo formal arrancó pasadas las siete. Lo que siguió fue una función que combinó el formato del noticiero ficticio con sus canciones más queridas: desde Señora, devuélvame la pelota y Mi mamá me lo teje todo hasta Objeción denegada y Bailan sin César, que desató un Zócalo con los puños en alto.
El hilo narrativo giró en torno a Calcetín con Rombos Man, quien debía impedir que “un par de locos” iniciaran la Tercera Guerra Mundial, una premisa que, en el contexto político actual, no suena del todo a ficción.

El concierto llegó meses después de uno de los momentos más comentados en la historia reciente del programa. En octubre de 2025, 31 Minutos protagonizó uno de los Tiny Desk más aclamados en la historia del formato de NPR Music, grabado en Washington D.C. como parte del Mes de la Herencia Hispana. El espectáculo superó el millón de reproducciones en menos de 12 horas y alcanzó los ocho millones en pocos días, un récord que, según los organizadores, solo Billie Eilish había logrado en su debut.
Ahí, los títeres no dejaron pasar la oportunidad de hacer lo que mejor saben: con un lagarto disfrazado de agente del ICE con gorra roja y letras modificadas que invitaban a alzar la mano “si se te venció la waiver, si tú eres ilegal”, convirtieron la sátira en denuncia directa de las políticas migratorias de Donald Trump ante el público latinoamericano más amplio que han tenido.
Lo que ocurrió en el Zócalo es la continuación natural de esa historia, un programa que empezó hablándole a los niños y terminó hablándole a toda una región. Con títeres, canciones y mucha ironía, 31 Minutos sigue haciendo lo que pocos logran: entretener y hacer pensar al mismo tiempo.
Diana Rivas Pagola





