Las calles de La Habana se llenaron con más de 250 mil cubanos para defender al expresidente Raúl Castro, señalado como presunto artífice del derribo de dos avionetas del escuadrón “Hermanos al Rescate”, organización de exiliados cubano-estadunidenses anticastrista, en1996.
Por aquella posible participación, 30 años después, el gobierno estadunidense emitió una orden de captura contra el expresidente Raul Castro, hermano menor de Fidel Castro.
La movilización fue encabezada por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien aseguró que el movimiento de Washington representa una escalada para justificar una “guerra irracional” contra la isla.
La ola de manifestantes comenzó desde las primeras horas del amanecer en el malecón de La Habana, frente a la embajada de Estados Unidos. Al grito de “¡Viva Raúl!” y “¡Patria o muerte!”, donde la gente ondeó banderas.
Raúl Castro era ministro de las Fuerzas Armadas cuando se perpetró el derribo de las aeronaves. Hoy tiene 94 años y, aunque no asistió a la concentración, envió un mensaje agradeciendo “de corazón la solidaridad del pueblo cubano y de los amigos del mundo. Tengan la certeza de que mientras viva seguiré marchando al frente de nuestro pueblo, defendiendo la revolución con el pie en el estribo”.
El encargado de transmitir las palabras de Castro fue Gerardo Hernández Nordelo, héroe nacional y exespía en Estados Unidos condenado en 2001 a dos cadenas perpetuas y quince años de prisión por conspiración para cometer asesinato, espionaje, ser agente extranjero no declarado y falsificación de documentos. Fue liberado en 2014 gracias a un intercambio de prisioneros.
Hernández explicó que los hechos de febrero de 1996 están siendo tergiversados por Estados Unidos, que omite información como las más de 25 denuncias ignoradas sobre incursiones deliberadas en el espacio aéreo de la isla entre 1994 y 1996.
La hija del expresidente, Mariela Castro Espín, afirmó que su padre no sería detenido y que combatirían al imperialismo de ser necesario. Dijo no haber hablado del tema con él, “pero cuando he escuchado que le han mencionado algo, se sonríe como viejo guerrillero que sabe que está seguro, con el pie en el estribo y que nadie lo va a secuestrar”.
(Redacción)





