A través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el gobierno de Claudia Sheinbaum condenó la irrupción de Israel en aguas internacionales por interceptar a la segunda Flotilla Global Sumud, que tenía como propósito llegar a Gaza para entregar ayuda humanitaria y romper el cerco israelí.
La administración enfatizó que el acto “constituye una flagrante violación de los principios fundamentales del derecho internacional, incluidos los derechos humanos, y que no puede ser tolerado en ninguna circunstancia”.
Entre las embarcaciones secuestradas viajaba Abril Rojas, activista y fotógrafa mexicana, quien fue repatriada el pasado sábado 2 de mayo. No obstante, la Cancillería informó que ha exigido a Israel “con la mayor firmeza que se respeten los derechos de las personas tripulantes, que se garantice su bienestar físico y mental y el derecho de libre tránsito”.
Por su parte, cuatro de las embarcaciones de la Flotilla que no fueron interceptadas y se encuentran en aguas cercanas a Grecia han denunciado nuevos “intentos de intercepción” por parte de fuerzas israelíes, así como una presión militar creciente desde el secuestro de las otras naves.
La Flotilla reportó que un helicóptero, tres drones y un avión Lockheed Martin estadunidense los mantienen bajo vigilancia, y advirtió de embarcaciones no identificadas que los siguen por vía marítima.
Dos activistas permanecen detenidos en una prisión israelí: Saif Abu Keshek, de nacionalidad española, y Thiago Ávila, brasileño. Según informó Adalah, organización no gubernamental israelí encargada de su defensa, ambos enfrentan malos tratos y amenazas de muerte, además de que un tribunal israelí prorrogó el domingo su detención por dos días.
(Redacción)





