Francisco Vidal Bonifaz*
Los medios comerciales reportaron un nuevo traspiés en 2025 y no existen indicadores que el año actual la situación será mejor. Los medios públicos federales se encuentran presos de una parálisis económica como consecuencia de las restricciones presupuestales.
Pese a que se espera un aumento de la publicidad como consecuencia del mundial del futbol, es posible que 2026 arroje, de nueva cuenta, magros resultados para la economía mediática.
Todas las actividades del sector de medios comerciales, encuestadas por el INEGI, sufrieron una nueva caída en la generación de ingresos. Como se plasma en el cuadro No. 1, se vieron arrastradas por la ola depresiva, destacando una importante reducción de ingresos reales –descontada la inflación– en la edición de periódicos (-16.4%) y la producción de películas (-18.3%).
Por su parte, los peores indicadores sobre la evolución del empleo correspondieron a la distribución de películas y la edición de periódicos, con una caída de 10.3% y 2.6%, respectivamente.
Independientemente de los cambios que sufre la actividad mediática, como es el desarrollo de nuevos canales de distribución del contenido –lo que ha posibilitado la popularización de los servicios audiovisuales en línea, conocidos como streaming–, existe un entorno macro-económico que no parece favorecer el desarrollo de los medios tradicionales.
Por ejemplo, el PIB está creciendo con lentitud y las expectativas para el año curso son de una expansión moderada, lo que significa que, si se toma en cuenta que la economía creció 0.6% en 2025 y se espera que lo haga 1.5% en 2026, nos estamos enfrentando a un práctico estancamiento económico, un entorno poco favorable para la evolución de los gastos de publicidad, que se contrajo 2.6% el año pasado.
Por su parte, el consumo privado creció 1.1% en 2025, la tasa más baja desde la pandemia del COVID-19. Sin embargo, se espera que el próximo mundial de futbol impulse un importante avance del mercado publicitario –los pronósticos más optimistas señalan un aumento del 10% de este tipo de gastos.
De hecho, la publicidad oficial estará lejos en convertirse en un impulsor del gasto publicitario total. Al revés, durante 2025 el presupuesto aprobado en publicidad oficial del sector público federal sumaba 2.9 mil millones de pesos, pero para 2026, el presupuesto es de 2.7 mil millones, lo que significa una reducción del 5.6 por ciento.
Esta compleja situación ha provocado que el empleo en los medios comerciales sufriera una nueva reducción de 1.5% -en promedio- en 2025.
Prácticamente, ninguna sección de la actividad mediática logró sustraerse a esta tendencia, salvo en la radio pues su número de empleados creció 1.6 por ciento.
En diciembre del año pasado, el empleo tocó su cota más baja, desde 2008, en la producción de periódicos y también están cerca de los límites mínimos la ocupación en la producción cinematográfica y en la radio.
En fin, los medios comerciales encaran una difícil situación económica-financiera y no existen señales que permitan pensar en un cambio de esta situación en el futuro. En cualquier caso, el próximo Campeonato Mundial de futbol masculino servirá para paliar -temporalmente-, los más graves estragos de una tendencia de largo plazo a la decadencia la actividad mediática comercial.
Por otro lado, los medios públicos administrados por el gobierno federal exhiben una parálisis financiera y escaso avances en materia de inversión.
Los ingresos de estos medios no logran repuntar sustancialmente. Es importante recordar que la mayoría de este tipo de recursos depende de los subsidios presupuestales. Por esta razón, se han presentado algunas protestas entre los trabajadores de estas entidades.
Por su parte, las inversiones de los medios públicos federal se encuentran prácticamente detenidas. Durante el gobierno del Presidente López Obrador (2019-2024) solamente se atendieron dos proyectos: la ampliación de las operaciones de la Cineteca Nacional y el incremento de la cobertura de los canales de televisión del Sistema Público de Radiodifusión. No se cuenta con información del Canal Once TV -dependiente del Instituto Politécnico Nacional-, pero también amplio su cobertura regional durante el periodo mencionado.
En síntesis: 2025 pasará a la historia como una nueva fase de debilitamiento de los medios de comunicación comerciales y de un modesto avance de los medios públicos federales.
Como es una larga tradición, se difunde a cuenta gotas la información sobre la situación que enfrentan las empresas mediáticas comerciales. La excepción, durante muchos años, han sido Televisa, Radio Centro y TV Azteca.
En medio de un desfavorable contexto macroeconómico Televisa se debate por llevar adelante su proceso de reorganización, TV Azteca está en busca de su supervivencia y Radio Centro arrastra su vulnerabilidad, a tal grado que en cualquier momento podría declararse en concurso mercantil.
El gran espectáculo que acompaña al mundial de futbol en México se realizarán 13 encuentros entre junio y julio de este año-, permitirá opacar los problemas y contradicciones que condicionan la reorganización de Televisa.
En primer lugar, grupo Televisa, ahora convertida en empresa de telecomunicaciones, acaba de recomponer la alianza de capitales que acompañan a Azcárraga en su empeño de reorganizar al consorcio.
Se sumaron como accionistas a grupo Televisa, desde el año pasado, el magnate mexicano David Martínez, el empresario Eduardo Tricio y la firma de inversiones estadounidense GAMCO Investors. Además, se agregaron como accionistas relevantes dos ejecutivos de la compañía que han acompañado a Azcárraga en los últimos años: Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, sin menoscabo de que el gigante estadounidense de las inversiones, BlackRock, también mantiene en su poder, un importante paquete de acciones de la firma mexicana.
Todo indica que Grupo Televisa está negociando la adqui sición de la filial mexicana de telefonía móvil de AT&T. De lograr el objetivo, el consorcio mexicano, más que duplicar su tamaño -en términos de ventas-, lo que seguramente requerirá es un importante endeudamiento, la l legada de nuevos socios (lo que, en parte, ya se logró) o ambas opciones. Algunas fuentes periodísticas señalan que se requiere 2 mil millones de dólares para cerrar la operación.
Por su parte, el brazo de los negocios de Azcárraga en la televisión y el streaming enfrentan obstáculos para crecer en México. Televisa-Univision reportó una caída de los ingresos por ventas de publicidad y suscripciones (medidos en dólares) en el país, de 0.6% y 22.8%, respectivamente.
Precisamente, los ingresos de Televisa Univision pueden beneficiarse del repunte de la publicidad como consecuencia del mundial de futbol y de un alza en las suscripciones de Vix, su servicio de streaming. Por cierto, el bono mundialista puede extenderse a Olla mani, –otro instrumento de negocios de Azcárraga-, que opera el Estadio Azteca, instalación en la que se celebrarán 5 encuentros mundialistas.
Así, el futuro inmediato de los negocios de la familia Azcárra ga depende de la negociación con AT&T y el mundial de futbol.
En cambio, para Televisión Azteca se espera un futuro inme diato muy complicado. La compañía ha entrado en concurso mercantil por medio del cual espera reorganizar sus finanzas y salir avante de la negociación con sus deudores. La televisora ya liquidó su pasivo fiscal, pero todavía adeuda entre 500 y 600 millones de dólares de unos bonos colocados en los Estados Unidos. El monto es significativo, cerca de 11 mil millones de pesos, debido a que en diciembre de 2022 –último año conocido de las finanzas de la compañía mexicana-, todos sus pasivos sumaban 26 mil millones de pesos.
También queda otra disputa: AT&T ha demandado a la empresa mexicana debido a que, argumenta, no liquidó el total de los adeudos fiscales de la empresa de telefonía celular (Iusacell) que Salinas Pliego le vendió en 2014.
No debe olvidarse que, si el resultado del concurso mercantil es negativo, la compañía podría ser liquidada en los próximos meses, aunque está opción -por ahora-, parece poco probable.
Por su parte, la situación de Grupo Radio Centro podría precipitarse hacia un desenlace negativo en, prácticamente el cualquier momento. El consorcio acumula siete años consecutivos reportando pérdidas las que, durante ese lapso, suman 2 mil 470 millones de pesos. Además, sus ventas en 2025 se redujeron en 16% y cayeron al nivel más bajo en los últimos 15 años.
La crisis de Radio Centro ha pasado, hasta cierto punto, desapercibida, sin embargo, los auditores de sus estados financieros en 2024 señalaron: “el Grupo ha incurrido en pérdidas acumuladas de 1,806 [millones de pesos] al 31 diciembre de 2024 y que, a esa fecha, el pasivo circulante del Grupo excedían a su activo circulante en 1,247 [millones de pesos]. […] estos eventos o condiciones, junto con otros asuntos que se exponen […], indican la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del Grupo para continuar como negocio en marcha”.
La administración de la compañía, por su parte, señaló, también a finales de 2024, que se lograron pagar algunos préstamos y se negociaba con los propietarios de certificados bursátiles; se contrató personal con amplia experiencia; se revisaron los gastos, y se analizaba la venta de inversiones no estratégicas.
En 2025, Radio Centro logró vender algunos inmuebles, renegociar los certificados bursátiles y liquidar el 72% de los mismos, que estaban en manos de una filial del grupo que fue fusionada con éste.
En fin, de continuar con la baja de sus ventas, es posible que la situación de Grupo Radio Centro se deteriore todavía más.
Los problemas y carencias acumuladas podrán profundizar en 2026, cuando se vivirá una complicada situación macroeconómica (mayor inflación, menor crecimiento) que, solamente, será paliada por el campeonato mundial de futbol.
Para los medios públicos no se espera un cambio en la política que impulse su inversión y brinde condiciones de trabajo dignas a todos sus trabajadores.
Las grandes empresas comerciales, por su parte, pueden ser beneficiadas con el bono mundialista que puede ayudar a paliar la decadencia que enfrentan alguno de los consorcios mediáticos del país.
*Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.





