
Gabriel Sosa Plata*
La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México ha asumido con seriedad un compromiso pocas veces visto en el país en instituciones similares: difundir los derechos de las audiencias y fortalecerlos a través deun ejercicio pedagógico y ciudadano.
Una de sus actividades al respecto se materializó en diciembre del año pasado en dos publicaciones, que llegan en un buen momento, ya que México se prepara para contar con nuevos lineamientos de derechos de las audiencias, emanados de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LMTR), que impulsó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ambas obras pueden descargarse libremente: la Cartilla de los Derechos de las Audiencias en https://piensadh.cdhcm.org.mx/index.php/folleto/2025-derechosaudiencias y el libro Ética en radio y televisión desde las defensorías de las audiencias en https://piensadh.cdhcm.org.mx/index.php/libro/2025-defensoriasaudiencias.
La cartilla parte de una premisa tomada de Byung-Chul Han en cuanto a que en la sociedad contemporánea oímos más que nunca, pero escuchamos menos que nunca. La Comisión retoma esa idea y subraya que escuchar es un acto democrático, porque implica condiciones de pluralidad, diversidad, accesibilidad y participación.
El documento está concebido como una guía clara y accesible, que explica desde cero qué significa ser titular de derechos como audiencia y cuál es el alcance de diversos artículos de la LMTR; y lo hace con un lenguaje directo, comprensible y pensado para empoderar.
Se trata, como usted lo apreciará, de una herramienta práctica para estudiantes, periodistas, defensorías y para cualquier persona que quiera saber qué puede exigir cuando un contenido no respeta la ley, la ética ni la dignidad humana.
A su vez, el libro “Ética en radio y televisión desde las defensorías de las audiencias” ofrece una mirada histórica y crítica al trabajo de las defensorías en México. Es una obra que compila experiencias reales, tensiones, recomendaciones, debates éticos y propuestas de autorregulación en medios públicos y privados, como Noticias MVS, Canal 22, Canal 44 y otros.
En su presentación se destaca la defensa de la libertad de expresión, del derecho a la información y del principio de no discriminación como ejes centrales del trabajo de las defensorías, mientras que el prólogo de Mercedes Olivares Tresgallo contextualiza el momento político: el regreso de los derechos de las audiencias tras años de resistencia mediática y regresión legal.
El libro, además, abre una ventana hacia los desafíos digitales, desde la desinformación hasta la urgencia de alfabetización mediática e informacional, y recuerda que proteger a las audiencias no es una tarea exclusiva de los medios tradicionales, sino también de las plataformas y del ecosistema digital.
Estas publicaciones fueron posibles por la visión y el impulso de Nashieli Ramírez Hernández, quien condujo la CDHCM cuando ambos proyectos comenzaron a gestarse, y por la decisión de María Dolores González Saravia Calderón, su actual titular, de sostener y concluir este esfuerzo editorial.
También son resultado del trabajo profesional y riguroso del equipo editorial de la Comisión, cuya participación está acreditada en los propios materiales: desde la dirección editorial de Domitille M. Delaplace hasta el diseño de Ana Lilia González Chávez y Gladys Yvette López Rojas, pasando por la edición y corrección de Karina Rosalía Flores Hernández, Karen Trejo Flores, Lilia Alejandra Morales Cerda y Haidé Méndez Barbosa.
Las obras, permítame recalcarlo, se divulgan en un contexto político completamente distinto al de años anteriores.
Desde la llegada a la presidencia de Claudia Sheinbaum a la presidencia, el tema de los derechos de las audiencias resurgió en la nueva ley y en diversos espacios públicos, por ejemplo, en La Mañanera del Pueblo. Para no ir más lejos, esta semana se habló de su relevancia ante los hechos ocurridos en Venezuela y de la necesidad, cada vez más urgente, de contar con los lineamientos que permitan materializar o “aterrizar” estos derechos en el día a día.
La diferencia es notable. En el sexenio de Peña Nieto, los derechos de las audiencias no sólo fueron ignorados, sino que su gobierno los combatió legal y mediáticamente, para alinearse con los intereses de grandes corporaciones mediáticas. Y la administración de López Obrador, el tema prácticamente desapareció de la agenda gubernamental.
Hoy, en cambio, vuelve a ocupar un espacio central en la conversación nacional, en el que la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) tendrá un papel muy relevante, que sin duda marcará un antes y un después en la relación entre medios y audiencias.
¡Muchas gracias al gran equipo de la CDHCM!
Slim ¡a la radio!
La nueva alianza entre PRISA Media y Claro Sports marca algo más que una reconfiguración de contenidos deportivos: es la entrada plena de Carlos Slim al corazón del periodismo deportivo en radio, nada menos que desde una estación que perteneció al dominio histórico de Televisa.
W Radio, a través de W Deportes, se convierte ahora en el escaparate continental de Claro Sports y AS, en un movimiento que profesionaliza la cobertura, pero que también confirma el avance sostenido de América Móvil como actor mediático central.
El deporte, como suele ocurrir, vuelve a ser territorio donde se miden fuerzas empresariales, audiencias y narrativas. Y Slim acaba de ganar una de sus plazas más simbólicas.
Mientras tanto, en otro frente, no muy distante, Emilio Azcárraga Jean acordó vender casi la mitad de sus acciones Serie A de Grupo Televisa a dos de sus principales directivos, Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia. Un movimiento que reconfigura la dirección estratégica de una de las televisoras más emblemáticas de América Latina y que refleja la transición de un modelo hegemónico de medios hacia uno más fragmentado, multiplataforma y, quizás, menos poderoso.
De esto hablaremos próximamente en “Pantallas en disputa”.
* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.





