Un ataque aéreo del ejército israelí acabó con la vida de tres periodistas libaneses, quienes se desplazaban en un vehículo de prensa por la carretera de Jezzine, en el sur del país. Las víctimas, identificadas por sus respectivos medios de comunicación, se encontraban cubriendo las hostilidades fronterizas entre Israel y el grupo chií Hezbolá.
Los periodistas fallecidos son Ali Shoeib, veterano corresponsal de la cadena Al-Manar con casi 30 años de trayectoria; Fatma Ftouni, reportera del canal Al-Mayadeen; y su hermano, Mohammed Ftouni, quien se desempeñaba como camarógrafo para la misma señal.
Según los informes, el impacto ocurrió poco después de que Fatima Ftouni realizara una transmisión en vivo para informar sobre los recientes ataques en la región.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron la autoría del ataque y sostuvieron en un comunicado militar que el objetivo principal era Ali Shoeib quien presuntamente operaba como “agente de inteligencia de Hezbolá bajo el disfraz de periodista”, acusándolo de exponer sistemáticamente la ubicación de las tropas israelíes.
Sin embargo, organismos internacionales y los propios medios afectados han rechazado estas afirmaciones. El Instituto Internacional de Prensa (IPI) denunció que las imágenes presentadas inicialmente por Israel como supuesta prueba de la vinculación militar de Shoeib, resultaron estar manipuladas digitalmente.
El gobierno libanés ha calificado el suceso como un “crimen de guerra flagrante”, mietras que el presidente de Líbano, Joseph Aoun, emitió una declaración contundente tras el incidente:
“Este es un crimen atroz que viola todas las normas y tratados bajo los cuales los periodistas disfrutan de protección internacional en tiempos de guerra. Es un ataque directo contra civiles que cumplen con su deber profesional”, sentenció.
Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, señaló que el ataque constituye una “violación flagrante del derecho internacional humanitario” y anunció que el país presentará una queja formal ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Con estas muertes, la cifra de trabajadores de medios de comunicación asesinados en Líbano desde el inicio de la escalada del conflicto el pasado 2 de marzo asciende a cinco. Organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP) han instado a una investigación independiente, subrayando que el personal de prensa debe ser respetado como población civil y nunca ser objeto de ataques deliberados. (Iker Mendoza)





