Eventos mediáticos: ¿Espectacularidad del deporte en jaque?
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Eventos mediáticos: ¿Espectacularidad del deporte en jaque?

(A propósito del Mundial del próximo junio 2026, publicamos en revista Zócalo: “Eventos mediáticos: ¿Espectacularidad del deporte en jaque?, en marzo de 2020)

Claudia Benassini F.*

El sábado primero de agosto de 1936 se inauguraron formalmente los Juegos de la XI Olimpiada en Berlín. Las imágenes del momento presentan la mirada adusta de Adolfo Hitler, quien aprovechó el evento para mostrar al mundo las glorias del nazismo a través de las cámaras de televisión que por primera vez cubrieron una justa deportiva, con una incipiente cobertura a unos cuantos países. Más que la prensa o la radio, “la mediación de la televisión transformó la naturaleza, alcance y recursos de algunos eventos deportivos, particularmente los que están dotados de cierta espectacularidad” (Panagiotopoulou, 2010, p. 553), como los antes mencionados.

Sin embargo, quienes han estudiado los eventos mediáticos advierten de riesgos que podrían amenazar a un género que durante décadas ha mostrado ser exitoso entre las audiencias. El resto de este ensayo se dedicará a su caracterización, acompañada de una presentación de las variables que eventualmente podrían ponerlo en jaque.

Gran atractivo para las audiencias

En 1992 Daniel Dayan y Elihu Katz publicaron un trabajo dedicado a los eventos mediáticos, el deporte entre ellos. Además de considerarlos una ocasión histórica para la televisión, hicieron hincapié en dos características: se transmiten en vivo a medida que van ocurriendo y transforman a una nación o, incluso, al mundo entero, además de otras propiedades (Dayan y Katz, 1992, p. 1 y ss.; Kellner, 2010, p. 201 y ss.):

  • Se trata de un género narrativo que emplea el potencial de la televisión para contar una historia, en este caso deportiva. Su contenido emocionante llama poderosamente la atención de las audiencias en uno o varios países y hasta en todo el mundo. De hecho, los espectadores celebran activamente, prefieren verlo en compañía de otros y hacer preparativos especiales.
  • La diferencia más importante entre los eventos mediáticos y otros géneros televisivos es que no forman parte de la rutina programática: de hecho la interrumpen y se interponen en el flujo de transmisión. Dicho de otro modo, los canales interrumpen su programación habitual para dar paso al gran evento.
  • Se transmiten a medida que ocurren, en tiempo real; por lo tanto son impredecibles. Además, se organizan fuera del medio, en ubicaciones remotas que dejan fuera las instalaciones del canal. De hecho, la complejidad de estas transmisiones es tal –o así se ve- que los presentadores las elogian como “milagros” tanto por su tecnología como por sus triunfos ceremoniales.

Por su parte, Andreas Hepp y Nick Couldry (2010, p. 48) añaden un elemento adicional: en tanto acontecimientos que forman parte de las culturas mediáticas se trata de fenómenos translocales que deben tomar en cuenta el carácter híbrido de una transmisión global, a la que tienen que traducir y adaptar los sentidos y significados. Este proceso de hibridación supone además la vinculación de los eventos mediáticos con una serie de instancias. Para Roy Panagiotopoulou (2010, p. 555)

La interdependencia entre el deporte y el complejo deportivo mundial de medios tiene múltiples niveles. Las organizaciones deportivas, la política, los intereses empresariales, los flujos de comunicación internacionales y nacionales, el patrimonio cultural, los avances tecnológicos en la cobertura de los medios, la recepción de la información de los nuevos medios y las nuevas prácticas periodísticas constituyen una relación compleja con impactos multifacéticos.

A estas alturas, el lector estará en condiciones de evocar su experiencia con la transmisión de eventos mediáticos de carácter deportivo, incluyendo los esfuerzos de los presentadores por describir lo que tenemos frente a la pantalla. Y si no es por su nombre, las características previas enumera das con énfasis en la experiencia de audiencia lo remitirán a que se trata de rituales que cumplen un papel en la integración de la sociedad. Estos elementos permitieron a Dayan y Katz caracterizar al evento mediático como la intersección entre lo semántico, lo sintáctico y lo pragmático como elementos necesarios para su definición.

Eventos mediáticos desde las dimensiones del lenguaje

Como ya se hizo notar, uno de las contribuciones de Katz y Dayan (1992, p. 13-14) a la caracterización y estudio de los eventos mediáticos fue…

…la definición de su corpus en términos de las tres dimensiones del lenguaje en tanto signo; una insistencia aún más justificada por el hecho de que estamos tratando con actos ceremoniales que no pueden describirse sólo en términos del texto. Una ceremonia interrumpe el flujo de la vida diaria (sintáctica), trata con la reverencia de asuntos sagrados (semántica) e involucra la audiencia de una audiencia comprometida (pragmática).

Para Couldry y Hepp (2010, p. 30) cada uno de estos criterios es un atributo único que también puede encontrarse en otras formas de comunicación mediática. Sin embargo, añaden, cuando se unen constituyen el género distintivo de los eventos mediáticos. Desde esta lógica, el interés podrá centrarse en uno o más atributos dependiendo de los objetivos y alcance del análisis. Los mismos autores recuerdan que los eventos mediáticos se relacionan estructuralmente con la construcción de un centro mediador, que nos lleva directamente a su relación con el poder, tal como previamente había soslayado Panagiotopoulou:

En este contexto, debemos considerar en qué medida los eventos mediáticos están destinados a establecer ciertas posiciones discursivas y mantener el poder de ciertos actores sociales que tienen intereses en construir la realidad de maneras específicas, quizá conflictivas (Hepp y Couldry, 2010, p. 54).

Hepp y Couldry reiteran que si la ritualidad es uno de los puntos medulares de los eventos mediáticos el acercamiento debe abordarse en consecuencia. Su punto de partida es el análisis, radica en acercarse al centro de los eventos mediáticos y a su apropiación cotidiana por parte de las audiencias y la población:

Estas apropiaciones pueden ser una “omisión” o “reinterpretación del centrado que había priorizado el modelo original de eventos mediáticos. Por lo tanto, también en el caso de la construcción de los eventos mediáticos. Por lo tanto, también en el caso de (su) construcción, la (del) “centro mediador” sigue siendo un proceso incierto y controvertido que totaliza las afirmaciones implicadas en dicha construcción (Hepp y Couldry, 2010, p. 55).

En este contexto cobran un sentido diferente las instancias arriba mencionadas por la investiga dora de la Universidad de Atenas, quien coincide con Douglas Kellner en que la globalización del deporte se ha convertido gradualmente en un sinónimo de comercialización de las justas deportivas. Un proceso que repercute en todas las aristas que intervienen en su organización, con especial énfasis en los medios de comunicación, que tienen que desembolsar enormes sumas de dinero para la cobertura adecuada del evento mediático. Una cobertura que les obliga a buscar influir en la construcción de opiniones adversas a la perspectiva de audiencias y aficionados, con miras a la recuperación de la inversión.

En las nuevas condiciones de transmisión se hace hincapié en el conflicto, la estigmatización y la vergüenza (por ejemplo, el dopaje) en la fusión de noticias y eventos, que provoca una banalización del formato y del flujo de información. Además, el énfasis en los nuevos medios que recopilan y multiplican información de diferentes fuentes y agentes, fragmentando las posibilidades de recepción individual y, al hacerlo, refuerzan el desencanto con el evento que conduce a un relajamiento global del “nosotros” (Panagiotopoulou, 2010, p. 565).

En resumidas cuentas, estamos frente a un escenario que ha puesto en jaque las características del evento mediático, particularmente en lo que se refiere al trato que merecería una justa deportiva como la que se planteó al principio de este ensayo.

Epílogo provisional

A propósito de la caracterización de los eventos mediáticos realizada por Katz y Dayan, Roy Panagiotopoulou (2010, p. 565) afirma que los cambios en prácticas mediáticas como las arriba descritas pueden amenazar la transmisión y volverla “una semántica del conflicto, una sintáctica de la banalización y una pragmática del desencanto”. Un escenario que desde hace décadas ha comenzado a tomar forma en la producción y cobertura de los eventos mediáticos. Desde luego, esto no significa el final de los mismos, aunque sí una amenaza a su carácter ritual, que no necesariamente suma la presencia de los nuevos medios con el efecto fatalista arriba descrito. Vaya un ejemplo:

En junio de 2019 se llevó a cabo la octava edición del Campeonato Mundial de Futbol Femenil; una justa que todavía no es un evento mediático. Quizá por ello las grandes cadenas de televisión optaron por no hacer una cobertura global y recomendar a la afición seguir las transmisiones por YouTube. Ahí encontraron eco diversas voces especializadas procedentes de medios, futbolistas y aspirantes a un espacio en las grandes ligas de la televisión, narrando los partidos y opinando al respecto. Pero también hubo espacio para que la afición viera las sesiones fotográficas y conociera un poco más sobre las futbolistas argentinas, francesas y estadunidenses.

Todo cupo en un canal de YouTube sin que se extrañara la presencia del comentario pagado, tendencioso o fuera de lugar, de los escándalos antes o después del campeonato, o la mención obligada a la marca patrocinadora que paga el viaje del presentador. Y, sin lugar a dudas, los televidentes presenciamos ahí un ritual que unió a los aficionados al futbol femenil. Entonces, quizá ha llegado el momento de trasladar los eventos mediáticos a un espacio que preserve intactas su semántica, sintáctica y pragmática. Quizá ha llegado el momento de decir adiós a la televisión y dar la bienvenida a la cobertura que medios como YouTube han hecho de un evento ritualizado, respetando su semántica, sintáctica y pragmática…

Bibliografía

  • DAYAN, Daniel y KATZ, Elihu (1992) Media events: the live broadcasting of history, Cambridge University Press.
  • HEPP, Andreas y COULDRY, Nick “Media events in globalized media cultures”, en COULDRY, HEPP y KROTZ, Friedrich (eds.) Media events in a global age, 2010, Ed. Routledge, págs. 27-75
  • KELLNER, Douglas “Media Spectacle and media events”, en COULDRY, HEPP y KROTZ, Friedrich (eds.) Media events in a global age, 2010, Ed. Routledge, págs. 200-237
  • PANAGIOTOPOULOU, Roy “Sports events: the Olympics in Greece”, en COULDRY, HEPP y KROTZ, Friedrich (eds.) Media events in a global age, 2010, Ed. Routledge, págs. 553-592

*Profesora investigadora, Facultad Mexicana de Arquitectura, Diseño y Comunicación, Universidad La Salle Ciudad de México.

14 de abril de 2026

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