La organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) a través de un comunicado difundido este día, condenó el asesinato del periodista mexicano Carlos Leonardo Ramírez Castro, ocurrido 8 de enero en Poza Rica, estado de Veracruz. En un contexto marcado por la persistencia de la violencia contra la prensa en México. Carlos Castro es el undécimo periodista asesinado desde el inicio del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum.
RSF a través de su director para América Latina, Artur Romeu, “exhortó a las autoridades a que la investigación avance con celeridad, rigor y total transparencia, y a que se considere prioritariamente la posible relación del crimen con su labor periodística”. También señalo qel asesinato del periodista, representa un duro golpe para la prensa en México. Comenzar 2026 con el asesinato de un periodista, después de un 2025 que ya fue el año más mortífero para la prensa en México en los últimos tres años, envía una señal extremadamente alarmante. En el segundo año del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, existe nuevamente la oportunidad —y la responsabilidad— de evitar que 2026 reproduzca este patrón de violencia letal”.
Con 25 años de edad, Carlos Castro era director de la página informativa de Facebook Código Norte de Veracruz, especializada en temas de seguridad en la zona norte del estado. El periodista fue asesinado la noche del 8 de enero, en Poza Rica por hombres armados no identificados que ingresaron al restaurante donde se encontraba cenando, le dispararon a quemarropa y posteriormente huyeron del lugar.
La Fiscalía General del Estado de Veracruz inició inmediatamente una carpeta de investigación, mientras que la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) condenó el crimen, exigió que se haga justicia y expresó su solidaridad con la familia del comunicador.
Según informaciones obtenidas por RSF, Carlos Castro había sido amenazado hace poco más de dos años por policías municipales en Poza Rica, lo que motivó su incorporación al mecanismo local de protección en abril de 2024. Ante el temor por su vida, el periodista se vio obligado a salir temporalmente de la ciudad, antes de retornar a la ciudad en agosto de 2025 y retomar su labor.
De acuerdo con la CEAPP, las medidas de protección fueron suspendidas en 2024, al considerar que “el tema había sido atendido”.
Carlos Castro también había colaborado con otros medios locales como Vanguardia, La Opinión de Poza Rica y el portal Enfoque, cubriendo principalmente la fuente policiaca local, incluidos arrestos, accidentes, homicidios, secuestros y casos de corrupción que involucran a autoridades. Su asesinato ocurre en un clima de creciente hostilidad contra la prensa en la región, donde varios periodistas han denunciado intimidaciones reiteradas, intentos de secuestro y la falta de recursos por parte de las autoridades para garantizar su seguridad.
México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Según el balance 2025 de RSF, el país continúa encabezando los territorios con mayor número de periodistas asesinados, una situación alarmante que exige un compromiso firme del Estado para proteger a los profesionales de la información y garantizar el derecho de la sociedad a estar informada.
Durante la campaña presidencial de 2024, la entonces candidata Claudia Sheinbaum firmó un compromiso a favor de la protección y defensa del periodismo, elaborado por RSF. Sin embargo, hasta la fecha, ninguna de estas medidas ha sido implementada en su totalidad.
Redacción





