A ningún tipo de periodismo le hace bien que los periodistas nos conduzcamos como fanáticos: Beatriz Pereyra
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A ningún tipo de periodismo le hace bien que los periodistas nos conduzcamos como fanáticos: Beatriz Pereyra

(A propósito del Mundial del próximo junio 2026, publicamos en revista Zócalo: “A ningún tipo de periodismo le hace bien que los periodistas nos conduzcamos como fanáticos: Beatriz Pereyra”, en marzo de 2020)

Diego Ríos

Beatriz Pereyra es reportera del semanario Proceso, donde hace periodismo de investigación enfocado a temas deportivos. Especializada en demostrar que el deporte no es como lo pintan, con sus investigaciones ha dado luz al abuso sexual que entrenadores cometen contra sus pupilos; a los padecimientos físicos que sufren deportistas de alto rendimiento durante y después de llegar a la gloria, y recientemente, a destapar las redes de corrupción en los órganos gubernamentales encargados del deporte nacional.

Conocedora de los laberintos para conseguir información, establece las diferencias entre las formas de hacer periodismo sobre deportes, al tiempo que crítica a los reporteros que vestidos en la camiseta de su equipo favorito cubren eventos sin profesionalismo y ante una evidente falta de ética.

¿Qué diferencia existe entre el trabajo que haces como reportera de investigación con el del reportero de nota diaria?

-El reportero de la nota diaria está todos los días en el lugar de los hechos. Puede ver y oír cosas que yo no puedo. Trabajo en un semanario y no tengo tiempo de estar en todos los lugares como el que cubre la CONADE, el Comité Olímpico o los entrenamientos. Ellos tienen el privilegio de estar todos los días en la observación directa de esas fuentes.

Sin embargo, estar en el sitio de la información no es suficiente, muchas veces quieren hacer algo y al llegar a sus medios no se los dejan publicar por intereses comerciales, entonces aunque propongan temas de investigación no son publicables. Les piden primero la nota diaria. Piensa en un reportero que tiene que cubrir tres o cuatro notas al día y todavía desplazarse, ¿A qué hora se va a poner a investigar?, es muy complicado.

Si como medio no das las facilidades, o no te interesa que tu reportero entregue investigaciones fomentas una carencia en tus contenidos. Si dejaran que los reporteros hicieran esto con mayor frecuencia, abonaría muchísimo al desarrollo del periodismo de investigación deportivo. En mi experiencia, para que pueda aterrizar un reportaje cada semana, tengo que trabajar con ocho investigaciones al mismo tiempo. No todas las semanas voy a entregar la gran investigación, pues tener la presión de entregar un reportaje o una investigación cada semana va en contra de la calidad. Al año publico entre cuatro y cinco investigaciones muy sólidas pues cuesta mucho tiempo y trabajo hacerlas. Mi investigación de Los cachirules del básquetbol costó tres meses hacerla y en la investigación del clenbuterol tardé dos años y tres meses para acabarla.

¿Las plataformas para acceder a la información pública te parecen adecuadas o carecen de algo?

-El INAI es una herramienta que permite pedir a las dependencias gubernamentales información, pero no es tan fácil como suena.

Hacer una solicitud de acceso a la información es prácticamente un litigio, vas a ganar o perder la información dependiendo que tan bien la litigues. La misión de las dependencias es no darte nada, y para eso van a encontrar muchos pretextos.

Mientras mejor informado estés, y sepas argumentar para decirle al Gobierno mediante el Instituto “es que sí existe y me la tienen que dar por tal razón” será mejor. Tienes que conocer la Ley de Transparencia, encontrar las mañas y los modos para preguntar de la mejor manera. Muchas veces para que ni siquiera se den cuenta qué estás pidiendo, o con qué fin lo haces; meter muchas solicitudes al mismo tiempo y estar al pendiente de los tiempos.

En la administración de Andrés Manuel López Obrador, la plataforma del INAI dejó de ser virtuosa, este Gobierno todo lo niega y oculta. Pero como periodistas estábamos acostumbrados a trabajar sin esa herramienta, y ahora hemos tenido que recurrir a la vieja faceta del periodismo: a las filtraciones. Siempre hay una persona que trabaja en una dependencia que no está de acuerdo en cómo se hacen las cosas.

Hay sistemas tan sofisticados de corrupción en los entes deportivos, que sólo así puedes acceder a la información. Pero, una cosa es que te filtren información, y ante esto tu labor no puede ser agarrar los papeles en crudo y publicarlos. Tienes que reportear y verificar. Pensar en quién, y por qué te lo da, -¿Le estoy ayudando a eliminar un enemigo político?, ¿Lo hace porque de verdad piensa en el interés público?, valorar un montón de elementos para que no haya declaración o documento que alguien pueda presentar y decir que lo publicado es falso, está mal o es sesgado.

¿Qué otras plataformas hay?, muchas veces no te das cuenta, pero entras a ciertas páginas de internet y ahí están escondidas y con ellas encuentras información. Hace poco publiqué el reportaje ¿Cómo se dopan los atletas en México?, son los resultados que el Comité Nacional Antidopaje subió a una página que no presentaron, donde encontré una lista de nombres de deportistas que confirmaron resultados adversos, y con eso pude hacer una radiografía de quiénes, cuántos se dopan, de qué deporte y con qué sustancias.

Existe CompraNet, ahí puedes encontrar contratos; hay una página que se llama Justia que sirve para buscar casos judiciales. Si hablamos de documentos de las cortes en Estados Unidos, toda la documentación electrónica está en un sistema que se llama PACER. Hay muchos lugares donde buscar información.

¿En cuanto a la formación de periodistas deportivos, cómo estamos en México?

-Muy mal. Las universidades donde se estudia ciencias de la comunicación o periodismo no suelen tener una materia de periodismo deportivo. Yo no imparto alguna, y no sé quién las imparta. Me he especializado en esto y nadie me ha llamado para preguntarme si quiero dar clases en dicha materia.

En el periodismo deportivo están las investigaciones, pero también la crónica deportiva. Una parte es la del reportero que cubre la nota, también están los que hacen el análisis de los deportes. Los que son cronistas deportivos no necesariamente estudiaron periodismo o ciencias de la comunicación, muchos de ellos tienen otras profesiones y su labor es narrar con una voz agradable y buen ritmo los juegos. Ellos no necesariamente hacen periodismo.

Los analistas hacen otro tipo de periodismo que es la opinión, ellos no siempre investigan, y no suelen traer grandes datos o revelaciones. Lo que ofrecen es su punto de vista. La opinión es algo diferente a lo que hace el reportero día a día, que va y recoge las declaraciones. -¿Hasta qué punto sólo ir y ser el vehículo reproductor del discurso de alguien es periodístico?-, los cánones te dirían que no somos notarios para dar fe de lo que dicen los demás, y que al dedicarte sólo a reproducir te conviertes en una especie de ventrílocuo, pues a través de ti replicas el discurso de alguien más, y eso no es tan periodístico. Una nota diaria sí puede ser periodística si está trabajada, investigada y es contrastada.

Ser periodista deportivo es una especialización más. Las escuelas tradicionales no te enseñan a ser periodista deportivo. La escuela Raúl del Campo Junior, que es la de los cronistas, si quieres narrar partidos vas y te inscribes. Es una escuela viejísima que ha formado a un montón de nuestros cronistas y narradores actuales. Está la escuela de José Ramón Fernández que tiene un grupo de chavos que han sido reporteros y que enseñan a hacer periodismo deportivo.

Tenemos que entender que hay una parte que se llama el “info entretenimiento”, que es la manera lúdica y divertida de hacer información. -¿Quién está forman do y les dice a los periodistas que una acreditación no es un boleto gratis para que entres a un espectáculo?-, yo creo que nadie, muchos no lo entienden y hacen uso abusivo de esa acreditación. -¿Quién les dice a los egresados que está prohibido pedir autógrafos o tomarte fotos con los deportistas?-, nadie, y muchos lo hacen sin importar que les quiten la acreditación, es anti periodístico, no va con la profesión. Hay un montón de personas que van a cubrir su fuente con camisetas de la selección nacional o de su equipo de futbol. -¿Qué distancia puedes tomar como periodista de la información que es tu materia prima, si actúas como un fanático?-. A ningún tipo de periodismo le hace bien que los periodistas nos conduzcamos como fanáticos.

Si mi fuente es cubrir a los Diablos Rojos del México, le voy a ese equipo y me voy con mi camiseta y jamás cuestiono ciertas decisiones que toman la directiva, o hechos que hacen los jugadores como doparse. Si no tomas esa distancia -¿Qué tipo de información vas a publicar?-, eres prescindible como periodista, -¿Quién te necesita?-, si el boletín se lo mandan a todos. Te sostiene como periodista el que hagas el trabajo de buscar la información que no es publicidad o propaganda, sino de interés público, y que le digas a la gente lo que es noticia.

¿Cuál es el aporte que ofrece a la sociedad el periodismo deportivo?

-Si no le cuentas a la gente que el futbol americano puede generar a quien lo práctica como consecuencia del golpeteo continúo al cuerpo una enfermedad llamada encefalopatía crónica, la famosa CTE. La NFL no nos lo dijo. Le ocultó a los jugadores que jugar futbol americano pone en riesgo no sólo su salud, sino su vida. Si como periodistas no difundimos eso, no podemos advertir a los papás que llevan de la manita a sus hijos desde los cinco años a jugar, que en diez o quince años sus hijos van a ser proclives a desarrollar esta enfermedad, o quizá morir jóvenes, suicidarse, oír voces y sufrir dolores de cabeza horribles.

En el periodismo deportivo, al igual que en cualquier otro, le das a la gente información importante, útil, de interés público para que tome mejores decisiones. Si tú no les dices a los padres que creen que el deporte es parte de la formación integral del individuo, que el de porte así como tiene bondades, también puede provocar que su hijo sea abusado sexualmente por su entrenador, no le das la información suficiente para que un papá decida si quiere correr el riesgo de entregar a su hijo de siete años a un entrenador que va a ser su formador, y que va a terminar confiando más en él que en ti como su papá, puede ser víctima de abuso sexual.

Le tienes que contar a los papás cómo queda el cuerpo de un atleta de alto rendimiento destrozado y que te puedes morir. Como se murió Soraya Jiménez en un grito de dolor a consecuencia del deporte que practicó y las sustancias que utilizaba. Tenemos que decir lo feo que puede ser cuando te retiras y dejas de ser un atleta de alto rendimiento.

En el deporte puedes enfermar, morir y ser abusado sexualmente. Tenemos el caso de las gimnastas de la Universidad de Penn State con Jerry Sandusky que era uno de los entrenadores y tenían un lugar para abusar de todos los niños que formaban parte del programa infantil de la universidad. Eso lo publicó una periodista. Eso hace el periodismo deportivo, alertar a la gente y decirle que los deportes no son la cosa más bonita y más bondadosa.

Esas historias hay que contarlas, es nuestra responsabilidad y obligación. No nada más decir quién ganó, no nada más decir que se colgó una medalla de oro; hay que contar qué hay detrás de esa medalla de oro. Ahorita mismo tenemos el caso de Itzel Manjarrez, una ex deportista que practicó Taekwondo, y que la pobre está en una condición brutal porque tiene los pies prácticamente deshechos. Está el caso de Ana Gabriela Guevara, gran ídolo de nuestro país, la gran atleta que le dio tantas alegrías a México. La que se retiró mentando madres a los directivos, criticando los actos de corrupción y transas del que era presidente de su federación. Resulta que cuando es la gran esperanza y llega a dirigir la CONADE, sus prácticas de corrupción son peores a las que antes criticó. Entonces siempre poder decir a la gente que esto ocurre, creo que es útil y sirve. Creo que hace que se cumpla con la función del periodismo.

Eso tiene que hacer el periodismo deportivo. No importa si eres o no un gran investigador. Tienes que contar esas historias porque si no lo que haces es propaganda y publicidad. No eres útil para la sociedad. Si lo que me vas a traer son resultados, ya hay un montón de cuentas de Twitter y un montón de fanáticos con sus teléfonos grabando los juegos en vivo que te dicen quién ganó y quién perdió. Nadie como periodista te necesita si solamente haces lo que los demás que no son periodistas.       

15 de abril de 2026

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