Gerardo Israel Montes*
Las constantes guerras sucias que la prensa alineada al PRI y al PAN ha aplicado en distintos procesos electorales entre los años 2018-2024 para dañar electoralmente a Morena, fracasaron estrepitosamente. De nada sirvió a los comunicadores conservadores revivir las estrategias promovidas antaño como aquella de que López Obrador sería un peligro para México si ganaba la presidencia de la República; o que su gobierno sería “una dictadura como en Venezuela”; o el supuesto apoyo financiero de Rusia a la campaña del ex presidente, como falsamente se difundió en 2018, Javier Lozano, entonces vocero del candidato del PRI, José Antonio Meade.
A los comunicadores de la derecha mexicana tampoco les funcionó electoralmente las mentiras creadas para denostar la política sanitaria de AMLO para enfrentar la pandemia de Covid-19, y resultó inútil su falaz estrategia basada en los guiones escritos por la Administración de Control de Drogas (DEA), con la trama del supuesto pacto Morena-narco –desde 2021–; o la infundada acusación de que en 2006 (cuando Felipe Calderón irrumpió en la presidencia con un fraude electoral), López Obrador recibió financiamiento del narcotráfico para su campaña electoral, mentira difundida intensamente desde finales de 2023 y principios de 2024 por medios internacionales y nacionales (aquí en México sobresalió la difusión constante que hicieron las comunicadoras Carmen Aristegui y Anabel Hernández), con el objetivo de mermar electoralmente la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum Pardo.
Frustrados y coléricos ante los continuos fracasos de su estrategia desinformativa con narrativas predecibles y cargadas de odio en contra de AMLO, Sheinbaum y Morena, los informadores de la derecha están asumiendo el penoso papel de quintacolumnistas al servicio de Donald Trump, buscando la creación del escenario idóneo para una intervención militar estadounidense en territorio mexicano, con el pretexto del combate a los grupos del narcotráfico.
Los desinformadores mexicanos se han centrado en repetir, la mentira de que el narco domina el país, lo que contribuye a los propósitos intervencionistas de Trump, quien, autoritario como es, ha lanzado expresiones temerarias, como cuando advirtió (13 de marzo), que la Presidenta de México “no debió haber rechazado mi ayuda (…) Me ofrecí a deshacerme de los cárteles en México y, por alguna razón, ella no quiere hacer eso. Ella me agrada mucho, pero debería deshacerse de los cárteles porque los cárteles –nos guste o no– dirigen México”.
Sabedores de que la derecha política a la que sirven no tiene la fuerza electoral para poder recuperar el poder político por la vía democrática, el conservadurismo mediático ha volcado sus esperanzas en que se concrete una eventual operación militar estadounidense en territorio mexicano, que posibilite el derrocamiento del gobierno encabezado por la presidenta Sheinbaum.
Y en su malintencionado y antipatriótico actuar, varios de esos comunicadores y analistas conservadores de México, han evidenciado su talante antidemocrático al sumir la detestable postura de acusar, perseguir y señalar a quienes califican como comunistas, izquierdistas, zurdos de mierda y simpatizantes de los gobiernos de Rusia y Cuba, con el propósito de ponerlos en la mira del gobierno estadounidense.
Al promover una “cacería de brujas” por motivos ideológicos, varios de estos comunicadores, se exhiben como herederos de Joseph McCarthy, el senador republicano (del mismo partido de Trump), quien en los años 50 del siglo pasado impulsó la persecución de personalidades sospechosas de simpatizar con la izquierda y el comunismo, presión ejercida a pesar de los postulados de la Constitución de Estados Unidos.
Ejemplo de ese actuar servil a los intereses del imperialismo estadounidense, es la analista Denisse Dresser, quien se destaca por su impostura como defensora de la democracia (recordar su arrogancia tras el triunfo de Claudia Sheinbaum, cuando el 4 de junio de 2024, en el reaccionario portal digital Latinus, dijo que la democracia mexicana había muerto, al tiempo de ningunear, el voto de millones de mexicanos quienes sufragaron a favor de la actual presidenta: “Me entristece saber que la mayor parte de mis compatriotas volvieron a colocarse las cadenas que les quitamos en los 80 y los 90”, comentó.
Con el propósito de enmendar lo que considera error colectivo (triunfo de Sheinbaum, junio 2024), Dresser ha tomado la bandera del macartismo. El 11 de diciembre de 2025, durante su participación en Aristegui Noticias, Dresser comentó el reportaje publicado (8 de diciembre) por The New York Times: “EU dio a México una lista de espías rusos. México los dejó quedarse”, donde se dijo que durante el gobierno de Joe Biden, se notificó a México sobre el aumento de actividades encubiertas de Rusia en México, e incluso la CIA había elaborado una lista de más de dos docenas de espías rusos que se hacían pasar por diplomáticos, y que el gobierno mexicano, tanto en la administración de López Obrador como en la presidenta Sheinbaum, se habían negado a expulsarlos del país.
Dresser fustigó que México haya, supuestamente, acogido a espías rusos, alegando que “la presencia rusa aquí es algo que la diplomacia mexicana debería aclarar y tomar cartas en el asunto, a menos de que el gobierno de México le esté dando el beneplácito tácito a los espías rusos” y “que esté de acuerdo con que nuestro país se use como base de operaciones para espiar a Estados Unidos”.
Enérgica, la politóloga planteó poner a México en el banquillo de los acusados: “creo que el gobierno mexicano debería rendir cuentas por ello y explicar” el beneficio de “esta cercanía con Rusia”.
Durante aquella emisión, Aristegui aludió a la serie denominada: “Lavadora de Putin”, un trabajo de supuesto periodismo de investigación, conformado por 8 reportajes publicados en noviembre de 2025 en el portal de Factchequeado. Los textos sesgados y con tendencia pro estadounidense, se centraron en señalar que el Club de Periodistas de México, además de utilizar su edificio de la calle de Filomeno Mata para la realización de bodas, también lo ocupa para organizar su Certamen Nacional de Periodismo a través del cual, durante los últimos años, ha premiado en su categoría internacional casi en su totalidad “a propagandistas rusos y desinformadores de distintas partes del mundo”.
Aristegui refirió que Fatchequeado documentó que el Club de Periodistas se convirtió en “un nodo clave para amplificar propaganda rusa”, luego de revisar 4 mil 539 artículos difundidos tanto en la página web del Club-realizada entre marzo de 2020 y septiembre de 2025- como como en los textos que se publicaron, durante el último año, en su revista Voces del Periodista. También analizó el listado de premiados en su certamen desde febrero de 2022 a 2025, encontrando que “se han premiado, dice aquí, a personas que están relacionadas con Rusia”, agregó una perpleja Aristegui, quien tuvo que reconocer que los premios del Club se han otorgado a “muchos” periodistas. “A mi misma me ha tocado alguna vez, en esos años, pero es un premio que se da desde hace décadas. Y ahora lo que hacen es revisar los últimos años específicamente”.
En la serie de reportajes de Factchequeado se destacó, como si fueran eventos habituales efectuados en el Club de Periodistas, la realización, en julio de 2024, de una conferencia de prensa de políticos de Morena a favor de la Reforma Judicial; la organización, en 2024, de un “curso para medios de comunicación” impartido por el medio ruso RT, así como la celebración de conferencias internacionales, “como la dictada por Evo Morales en noviembre de 2019.
Si el trabajo de “investigación” elaborado por Fatchequeado hubiera ahondado más, hubiera encontrado que el Club de Periodistas (que ciertamente es un asociación civil que se carga más de las relaciones públicas y la organización de eventos sociales, con escasa transparencia en los recursos que recibe por usufructuar el edificio de Filomeno Mata), también ha premiado a periodistas de diversos país; y, entre los mexicanos, a galardonado a varios desinformadores, como Raymundo Riva Palacio o la propia Aristegui (que durante los últimos años ha optado por ser un instrumento de la DEA al reproducir la narrativa de esta agencia estadounidense con la falacia del pacto Morena-narco), así como a varios comunicadores del duopolio televisivo mexicano, Televisa y Tv Azteca, consorcios especialistas en la generación de noticias falsas.
Asimismo, se hubieran enterado que desde 2002 el Club de Periodistas ha dado cabida a foros donde se analizaron temas de suma importancia para la libertad de expresión y el derecho a la información, en los cuales participaron Aristegui y Dresser. Esta última, por ejemplo, integró en 2008 el Frente Nacional por la Nueva Ley de Medios, el cual buscaba la democratización de los medios de comunicación, que se constituyó en ese espacio.
Pero tanto Aristegui como Dresser ya están en vueltas en la dinámica de los medios alineados al PRIAN que impidieron durante décadas la pluralidad informativa, y que ahora continúan desinformando, en los medios donde escriben o informan (la segunda en Reforma). En el caso de Dresser sus claras tendencias macartistas, como se describió más arriba (11 de diciembre de Aristegui Noticias), comentó los reportajes de Fatchequeado, y en tono acusador, lanzó: “también mencionan por nombre a periodistas mexicanos que han fomentado esta relación con Rusia y que han fomentado esta colaboración con el Club de Periodistas, específicamente a Jenaro Villamil y Jesús Ramírez Cuevas”.
“Por cierto, que el reportaje de The New York Times también hablaba de cómo parte de esta estrategia rusa en México es volcar al continente en contra de Estados Unidos y en diseminar contenido en las redes para azuzar a los mexicanos en contra de Estados Unidos”, agregó Dresser, luego de avalar el resurgimiento de la doctrina Monroe (América para los estadounidenses) por parte de Trump, ante los intentos de Rusia por influir en América Latina.
Ante las derrotas electorales de la derecha política mexicana, como consecuencia del amplio repudio que tiene de la mayoría de los mexicanos, a los comunicadores al servicio del PRIAN sólo les ha quedado optar por su bajeza intelectual para ganarse la gracia estadounidense, señalando con sus comentarios flamígeros todo aquello que huela a izquierda, comunismo, Rusia, Cuba e Irán, como si fueran la representación de la maldad misma. Cuando realmente la perversidad viene en sentido contrario a través de mentiras burdas. El mejor ejemplo es del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, el líder de la ofensa y el vituperio a ultranza, en grado de aniquilación física de aquellos a quienes considera “zurdos de mierda”.
Pero también destaca el caso del “cuentista” Raymundo Riva Palacio quien, entre sus invenciones más célebres, está aquella de que el régimen teocrático del ayatola Ali Jamenei “le inyecto dinero” a la campaña de AMLO de 2006 (“La conexión Palenque-Irán”. El Financiero del 24/06/25); o la más reciente quimera, basada en el dicho de “una fuente en Washington”, que afirma que Cuba está ofreciendo armas a los cárteles del narcotráfico mexicanos para generar un conflicto en la frontera sur de Estados Unidos, lo cual sería un acto de traición a la presidenta Sheinbaum (“La traición de Cuba”. El Financiero del 25/03/26).
Sobresale igualmente la postura de Enrique Krauze y su concepción de la supremacía de Occidente, como lo plasmó en su mensaje de X del 1 de marzo pasado “Existe el Mal radical: es el imperialismo ruso que agrede a Ucrania (para Krauze, entonces, el mal moderado es el de EU e Israel y el genocidio que perpetran en Gaza); es el fanatismo islámico, que oprime a sus mujeres (seguramente Krauze sí avala las atrocidades cometidas en contra de cientos de mujeres por Jeffrey Epstein y, como lo indican varias evidencias, por el propio Trump) y mata a sus jóvenes; es el populismo aliado al narcotráfico que destruye las democracias. Pero los valores de Occidente también existen y triunfarán”.
En tanto que Dolia Estévez se distingue por ser una radical pro yanqui, al acusar desde abril de 2024 que el Club de Periodistas había sido capturado por Rusia (“Cooptación Rusa”. Eje central del 01/04/24); asimismo, participa en la guerra de desprestigio en contra del ex vocero presidencial de AMLO, Jesús Ramírez, al asegurar que se encuentra en la mira de EU desde el levantamiento zapatista de 1994 y “por su papel actual en la creación de una extensa estructura de plataformas en redes sociales y sitios web nacionales y extranjeros interconectados que sirven de cámaras de resonancia para amplificar la desinformación rusa”. (“Lo que no dijo Scherer”. Eje central del 02 de marzo de 2026).
En esta anacrónica estrategia de satanizar al izquierdismo, el comunismo y a todos a quienes simpaticen se opongan a la hegemonía de Estados Unidos, se enmarcan los virulentos ataques de los que fue objeto el ex presidente López Obrador, cuando el pasado 14 de marzo publicó un mensaje en X cuestionando la política de exterminio que Estados Unidos ha acentuado en contra Cuba “por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía”, e invitó a la ciudadanía a apoyar eco nómicamente a la isla caribeña depositando en la cuenta 1358451779, que fue abierta en Banorte por la asociación civil Humanidad con América Latina, conformada por ciudadanos, escritores y periodistas con el objetivo de comprar alimentos , medicinas, petróleo y gasolina para apoyar al pueblo cubano.
La ruindad se hizo evidente en quienes saben que Trump no busca la democracia de Cuba, sino volver a explotar al país caribeño, como en la época del dictador Fulgencio Batista, quien disolvió diversas libertades políticas, se alineó a los intereses de terratenientes y empresas estadounidenses que se adueñaron de las tierras agrícolas cubanas, y permitió que la mafia de Estados Unidos controlara los negocios ilícitos en la isla.
La roñería mediática lanzada por el grupo de comunicadores prianistas en relación al apoyo a Cuba, se dio a través de diversas mentiras: que el dinero pararía en las arcas de Morena, o de la cúpula cubana; que los dirigentes cubanos estaban vendiendo a la población los productos de la ayuda humanitaria, mentira mayormente difundida por TV Azteca y mercachifles de la desinformación, como Manuel López San Martín y Carlos Loret de Mola.
Los desinformadores de la derecha mexicana también aseguraron que el apoyo a través de la asociación civil referida -a la que se acusó de ser abierta de manera exprés-, solicitaba apoyo el régimen mantenía encerrada en su casa a la periodista Yoani Sánchez, como lo destacaron, entre otros, la periodista Carmen Aristegui y el ex presidente Felipe Calderón, quienes no mostraron en cambio ninguna consideración ni empatía con los cubanos que están padeciendo hambre, ni con los enfermos y mujeres embarazadas de ese país que están padeciendo la falta de atención médica porque los hospitales carecen de energía para poder operar de manera eficiente. Ese es el nivel de miseria de la derecha política y mediática mexicana.
*Periodista y analista.





