Gilberto Solorza
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió en su mañanera la “vitalidad” del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el comercio exterior de los tres países en medio de las tensiones presenciadas entre los mandatarios en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 debido a la subida de aranceles propuesta por Donald Trump a Canadá, así como el adelanto a su reforma electoral en vista a presentarse pronto ante el Congreso de la Unión.
La presidenta defendió el T-MEC como un pilar de la economía regional y subrayó que su administración trabajará para evitar cualquier ruptura de alguna de sus partes. Señaló que los indicadores económicos respaldan esa postura, al destacar exportaciones mexicanas récord hacia Estados Unidos durante 2025 y un compromiso compartido de resolver disputas mediante el diálogo trilateral.
“Nosotros vamos a trabajar para que no se rompa [el acuerdo]. Creemos que es conveniente para los tres países mantener el tratado comercial”, afirmó la mandataria durante su conferencia en Puebla.
Sheinbaum minimizó las fricciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, al calificarlas como “diferencias habituales” dentro de una negociación comercial compleja. Sostuvo que, pese a las amenazas arancelarias lanzadas desde Washington y las críticas a Canadá por presuntas prácticas desleales, así como por su acercamiento comercial con China, la relación económica regional se mantiene sólida y con bases estructurales que van más allá de la revisión formal del tratado.
La mandataria también contextualizó las tensiones con Trump como parte de una estrategia de presión negociadora más amplia, que incluye temas de seguridad y declaraciones sobre Groenlandia. No obstante, insistió en que México priorizará la integración económica y la estabilidad regional por encima de la confrontación. Recordó que su gobierno mantiene coordinación con autoridades estatales, en particular de la franja fronteriza, para mitigar riesgos comerciales y migratorios derivados de ese entorno internacional.
Con relación al ámbito interno, la mandataria abordó el estado de la reforma electoral impulsada por su administración e indicó que se encuentra prácticamente lista, luego de recibir el dictamen final a mediados de enero. Señaló que, antes de su envío formal al Congreso, se prioriza la construcción de consensos políticos.
“Ya hay un borrador de la reforma y se va a presentar en febrero”, aseguró Claudia Sheinbaum.
La iniciativa plantea cambios estructurales al sistema político con el objetivo de reducir costos electorales, fortalecer la democracia participativa y modernizar los mecanismos de votación y fiscalización. Entre los puntos centrales se encuentran la disminución del número de legisladores, la reducción de prerrogativas a partidos políticos, una mayor austeridad en el Instituto Nacional Electoral (INE) y la regulación del uso de inteligencia artificial en campañas, así como de plataformas digitales y nuevas formas de financiamiento.
El proyecto también contempla esquemas de voto mixto —electrónico y presencial—, voto anticipado para sectores específicos, consultas ciudadanas locales periódicas y una mayor inclusión de mexicanos en el exterior. En materia institucional, prevé ajustes a la integración y funcionamiento de las autoridades electorales, con énfasis en la fiscalización estricta y la equidad de género.
Sheinbaum reconoció que la reforma ha generado un debate polarizado. Mientras Morena y sus aliados la presentan como un avance para eliminar privilegios de las cúpulas partidistas, reducir gastos y ampliar la participación ciudadana, los partidos de oposición han advertido riesgos para la autonomía del INE y la representación proporcional de las minorías. Pese a ello, la presidenta sostuvo que el objetivo es construir un nuevo marco electoral con legitimidad social y viabilidad política de cara a los procesos de 2026 y los años subsecuentes.





