El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó en armas contra el Estado Mexicano el 1 de enero de 1994, con la llamada “Primera Declaración de la Selva Lacandona”, en donde expusieron con detalle el ataque sistemático e histórico que han sufrido las comunidades indígenas en México y que incrementó con la adopción del sistema neoliberal que contenía el Tratado de Libre Comercio (TLC). A treinta y dos años de estar en pie de lucha, los mandos zapatistas reconocen como una lucha hermana la de las “Madres Buscadoras”.
Los diferentes colectivos de búsqueda surgieron tras la primera década del siglo XXI como respuesta a la crisis de desapariciones desatada a lo largo de todo el país, a partir de la llamada “Guerra contra el narcotráfico”, impulsada por el ex Presidente, Felipe Calderón. Si bien, los primeros colectivos surgieron en el norte de México y se integraban principalmente por mujeres, en lugares como Ciudad Juárez, actualmente hay colectivos en prácticamente todo el territorio. Aunque su composición es diversa, se forman por familiares de personas desaparecidas que buscan a sus parientes, y su labor es la de recorrer el país para “buscar” fosas clandestinas.
Aunque ambos movimientos surgieron en momentos y circunstancias distintas, el hecho es que comparten perspectivas sobre la necesidad de actuar organizada y autónomamente ante el estado actual del país. Por tal motivo, mandos del EZLN como el Subcomandante Moisés y el, ahora Capitán Marcos, reconocen la lucha de los colectivos buscadores como hermana y como “ejemplos” a seguir. Es por ello, que el EZLN anunció que el próximo diciembre enviará una delegación de mil ciento once zapatistas a la Ciudad de México para encontrarse con los colectivos de padres y madres buscadoras y coordinarse. (Redacción)
Con información de La Jornada y El Milenio





