Gerardo Israel Montes*
Quienes conocemos la lucha iniciada a finales de la década de los 90 -cuando el PRI perdió su mayoría en la Cámara de Diputados-, para democratizar a los medios de comunicación en México, sabemos que el duopolio televisivo: Televisa y TV Azteca, y la mayoría de las estaciones de radio y los periódicos, siempre han estado alineados a los intereses representados por el PRI y el PAN, quienes han utilizado la “libertad de expresión” y el “ejercicio periodístico” para defender a las corrientes de tecnócratas y neoliberales incrustados en ambos partidos.
También sabemos que durante el proceso electoral de 2006, esos medios de comunicación, junto con otros sectores empresariales, desataron odio feroz, y una intensa guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador –a quien calificaron como “un peligro para México”–, para impedir que llegara a la presidencia de la república, que se concretó por el fraude electoral que permitió a Felipe Calderón usurpar la silla presidencial.
Luego de la victoria presidencial de AMLO en 2018, la prensa conservadora inició con su táctica de difundir mentiras y manipular la información con el propósito de golpear al gobierno de López Obrador. En 2021, columnistas y conductores radiofónicos iniciaron la narrativa falaz del supuesto pacto Morena-narco, como un elemento más para fustigar al gobierno morenista y al líder del movimiento, buscando demeritarlo frente al electorado y con la esperanza puesta en la reacción de las autoridades estadounidenses.
Ante el actual contexto que vive el país, la derecha mediática ha intensificado su estrategia de propagar noticias falsas, manipular y distorsionar la información.
Ahora, esa derecha mantiene su mismo propósito: generar en el país un ambiente de hartazgo y malestar, pero ahora en contra del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. A dicho objetivo han añadido un componente peligroso: su apuesta por derrocar, a través de la violencia, a la actual administración federal, como lo ha advertido e intentado el empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de Tv Azteca y de Grupo Salinas.
Es en esta tesitura que las derechas mediática y política, también están esperanzadas porque se desarrolle una intervención militar estadounidense en territorio mexicano, con el pretexto de combatir a las bandas del narcotráfico, pero en el fondo, lo que realmente buscan es debilitar al morenismo, ya sea influyendo en el ánimo de los electores o por la vía de la violencia.
Ante este escenario, cabe destacar que tanto el comentario que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum el 25 de mayo para no ver TV Azteca, junto con el inicio, el 3 de junio, del espacio contra la desinformación “Derecho de Réplica”, conducido por la consejera jurídica presidencial, Luisa María Alcalde –quien sin censurar presenta la versión desinformadora de la empresa mediática en cuestión, garantizando su libertad de expresión, pero sí se desmienten las noticias falsas que difunden–, son dos elementos relevantes para salir al paso del intento golpista que enarbola no sólo Salinas Pliego, también la mayoría de la oposición mediática.
Y es que, sin ningún límite ético, medios y comunicadores mienten por consigna política y, como se ha constatado des de inicios de 2024, se han alineado a los guiones elaborados por las agencias estadunidenses: DEA y la CIA, que desde ese año acentuaron la narrativa falaz echa da a andar desde 2021 por la oposición política y mediática mexicana en torno al supuesto pacto Morena-narco.
Basta recordar los trabajos de supuesta “investigación periodística” publicados sincronizadamente a inicios de 2024: Anabel Hernández en el portal de la Deutsche Welle, Qué pasó con la investigación a campaña 2006 de AMLO?; Operación Polanco: cómo la DEA investigó la campaña presidencial de AMLO de 2006, en InSigthCrime- de Steven Dudley, y ¿Entregaron los narcotraficantes millones de dólares a la primera campaña del Presidente Mexicano López Obrador?, en Propública, de Tim Golde.
El propósito de todos estos “trabajos periodísticos” fue influir en las elecciones de ese año para afectar electoral mente a Morena; apuesta que fracasó estrepitosamente ante el amplio respaldo que Claudia Sheinbaum Pardo y el movimiento de la Cuarta Transformación recibieron en las urnas, con más de 35 millones de votos.
Debido a este respaldo popular, desde 2025 la oposición mediática ha incluido insistentemente en su estrategia desestabilizadora elementos que evidencian su grado de coordinación con el gobierno estadounidense, especialmente después de que a finales de abril se supo que agentes de la CIA participaron de manera ilegal en un operativo efectuado en Chihuahua para desmantelar un narcolaboratorio.
Salinas Pliego y su causa golpista
Uno de los principales personajes que durante los últimos meses ha intensificado su narrativa falaz con propósitos de desestabilización política y cuya apuesta real es el derrocamiento del gobierno morenista median te métodos violentos, es Salinas Pliego, quien tiene ya un largo historial que evidencia su inclinación para resolver por la vía del abuso, la brutalidad y la fuerza, sus asuntos de índole legal, como ocurrió con la toma por la vía armada de las instalaciones de CNI Canal 40 a finales de diciembre de 2002.
Su belicosidad en contra de lo que él define como un narcopartido, “gobiernícolas” o “zurdos de mierda” que quieren implantar “el comunismo” en el país, arreció desde el 13 de noviembre del año pasado, cuando tras 16 años de marrullerías legales para no pagar sus deudas fiscales, la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó por unanimidad y de forma definitiva las sentencias emitidas por diversos tribunales colegiados para obligar a las empresas de Salinas a pagar sus créditos fiscales que databan, en algunos casos, desde 2008.
La respuesta de Salinas Pliego a la decisión asumida por el máximo tribunal fue promover con ímpetu la manifestación de la supuesta Generación Z y la marcha del Movimiento del Sombrero –que protestó por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán–, realizadas el 15 de noviembre en la Ciudad de México y en donde los jóvenes fueron suplantados por personas adultas, en su mayoría con un perfil panista y afines a los movimientos de la marea rosa y por la supuesta defensa del INE.
La apuesta del empresario era a que ocurriera algo parecido a los sucesos de septiembre de 2025 en Nepal, en donde la cancelación de redes sociales y el malestar juvenil contra la corrupción imperante desataron manifestaciones juveniles violentas que provocaron la dimisión del primer ministro, la disolución del Parlamento y la quema de varios edificios públicos. El mismo día de las manifestaciones, tras los actos violentos que iniciaron a las 15:30 horas protagonizados por personas encapuchadas que buscaron derribar las mallas metálicas que resguardaban Palacio Nacional, Salinas Pliego completó el burdo guión armado, al responsabilizar a la presidenta Sheinbaum de los hechos violentos ocurridos en el zócalo capitalino.
A través de su cuenta en X aseguró que los granaderos y otros grupos violentos habrían sido enviados: “por la narco presidente, golpean y amenazan de muerte a mis reporteros y camarógrafos. Están golpeando y lanzando granadas, gas lacrimógeno, gas pimienta y amenazando a los jóvenes con desaparecerlos, quieren una justificación para violentarlos”. Aseveraciones totalmente falsas. Quienes estuvimos en esa marcha podemos dar fe de que no hubo amenazas a personal de TV Azteca ni amenazas de desaparición a “los jóvenes”.
Concesión pública usada para intereses personales.
Este antecedente es de suma relevancia para compren der la apuesta violenta de Salinas Pliego, quien está usando una concesión de servicio público y de interés general para litigar sus asuntos personales y empresariales.
Aprovechando las acusaciones hechas por el Departamento de Justicia en contra del ahora gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y 9 personas más, entre funcionarios, ex funcionarios y un senador, difundidas el 29 de abril –en evidente represalia por las indagatorias mexicanas sobre la participación de la CIA en el operativo antidrogas efectuado en Chihuahua–, el 3 de mayo, Azteca Noticias transmitió un programa especial denomina do “Narco partido en Jaque”, conducido por Javier Alatorre.
Asumiendo la acusación estadounidense como sagrada y fuera de toda sospecha de algún móvil político-electoral, Alatorre, el insustancial lector de mentiras, desestimó que Morena negara ser un narcopartido, al asegurar: “Mienten descaradamente. Sí lo son y en eso los convirtió Andrés Manuel López Obrador y todo México lo sabe”, a la par de que utilizó un lenguaje de narcos para desacreditar a Morena, refiriendo expresiones como: “El Consejo Nacional de Morena realizado hoy, fue una auténtica cumbre de narcopolíticos” y “Donald Trump pidió la cabeza de los diez primeros narcopolíticos del cártel del López Obrador”.
Después de décadas de no ver programas “noticiosos” de TV Azteca, por triviales y falaces, al revisar dicho programa del 3 de mayo uno comprueba que es acertada la decisión de no verlos, ya que mantienen el mismo estilo vomitivo de aquella “cobertura” que la televisora de Salinas Pliego realizó en torno al asesinato de Francisco Stanley –quien mantenía relación con narcotraficantes y vendía droga al interior de la televisora–, responsabilizando del crimen al entonces jefe de gobierno capitalino, Cuauhtémoc Cárdenas, con el objetivo de afectarlo electoralmente en las elecciones presidenciales que se celebrarían durante el año 2000.
Ante tal manipulación informativa, con TV Azteca –al igual que con la mayoría del espectro mediático cooptado por la derecha–, no aplica el valor periodístico de que los medios incomodan al poder, en principio porque esa televisora no ejerce el periodismo ni garantiza el derecho a la información, porque lo que practica es la vil mentira y la distorsión informativa, además de la extorsión o el cobro de piso mediático, como lo denunció el gobierno de Puebla a principios de año, cuando dio a conocer que la televisora, a cambio de no golpearlo, le pidió firmar convenios por 2 mil millones de pesos.
A Salinas Pliego no le interesa el derecho a la información. Su propósito real es romper el orden constitucional como venganza porque legalmente lo obligaron a pagar los impuestos que adeudaba. Por eso, tiene validez el comentario externado por la Presidenta durante su conferencia del pasado 25 de mayo para no ver TV Azteca, lo que no implica censurar a la televisora de Salinas Pliego, ni prohibió la difusión de sus contenidos noticiosos manipulados, a pesar de ser falsos y llenos de mentiras. El comentario de Sheinbaum no obliga a nada, queda en la conciencia y decisión del ciudadano al que se le extendió la invitación a no ver los contenidos de esa televisora.
Por cierto, el comentario de la Presidenta se originó luego de que Zeltzin Juárez, reportera de Noticias De Frente, hiciera referencia a un colectivo llamado irónicamente “Mexicanos al Grito de Paz”, el cual impulsa una campaña en contra del gobierno federal utilizando la consabida narrativa sobre la protección que se da a los narcopolíticos; dicha organización civil, comentó la reportera, es promocionada en redes sociales por perfiles cercanos al Salinas Pliego.
Por eso, la invitación de la presidenta a no ver esa televisora, que reforzó con un ejemplo más de las falacias e invenciones (mas no información ni periodismo) que llevan a cabo comunicadores vinculados a TV Azteca. En este caso, se refirió a Jorge Fernández Meléndez y a su columna publicada ese mismo 25 de mayo en el periódico Excélsior: La Reunión en Palacio fracasó, en referencia a la reunión que días antes sostuvieron en Palacio Nacional la presidenta Sheinbaum y el director de Homeland Security, de Estados Unidos Markwayne Mullin.
De acuerdo a la invención del columnista, dicha reunión no terminó bien, ya que, ante la insistencia del funcionario estadounidense para que se extraditara a su país a Rocha Moya y a los otros políticos acusados de pertenecer al cártel de Sinaloa (con el argumento de que ya están siendo procesados luego de que Gerardo Mérida y Enrique Díaz, dos de los acusados que se entregaron a Estados Unidos, ya los habían acusado), la Presidenta se negó y sostuvo que serán juzgados en México. Según Menéndez, la mandataria terminó abruptamente el encuentro.
Al comentar la “columna” del “famosísimo Jorge Fernández Menéndez, que escribió recientemente un libro con Julio Scherer Ibarra”, la presidenta preguntó: ¿De dónde lo sacó? el dato. “Pero ¿qué necesidad hay de estar inventando?”.
Por cierto, cabe destacar que el libro de Menéndez Scherer Ibarra, que también está plagado de suposiciones, mentiras y acusaciones falsas, fue ampliamente promovido en los espacios de TV Azteca, empresa con la que el hijo del legendario periodista Julio Scherer García ya entabló una relación de contubernio.
Días después, vino la reacción virulenta de Salinas Pliego. El 1 de junio, durante el programa La Saga, que conduce la comunicadora Adela Micha, el empresario habló sobre la necesidad de alentar movimientos con más rudeza para enfrentar al gobierno morenista.
Un día después, al ofrecer su discurso ante el Consejo Consultivo Nacional de la denominada “Universidad de la Libertad”, el empresario reprochó: ¿Por qué voy a pagar impuestos a un gobierno ilegítimo (¿ilegítimo un gobierno apoyado por más de 35 millones de personas?, decimos aquí), inepto, corrupto y mentiroso?”, para después llamar a “cambiar la actitud frente al gobierno”, adoptando una postura de resistencia, desafío y rebeldía, ya que, “por la experiencia que tengo y por lo que veo en otros países, estos desgraciados zurdos de mierda no se van por la buena. Entonces van a tener que irse por la mala”.
Esta postura violenta y antidemocrática de Salinas Pliego, junto con su apuesta para que EU invada México, es sin dudas y como se lee, ve y escucha a diario, la apuesta de todo el espectro mediático al servicio del Prian. De ahí la importancia, como lo ha sostenido la Presidenta Sheinbaum, que tienen los medios alternativos, las conferencias mañaneras y, habría que agregar ahora, el nuevo programa “Derecho de Réplica”, conducido por la consejera jurídica Alcalde, para contrarrestar aquellas narrativas falaces de la derecha mediática.
En la primera emisión de este programa, llevada a cabo el 3 de junio, Alcalde explicó la evolución que ha tenido el derecho de réplica en nuestro país, luego de que en 2017 y 2019 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reconoció que las instituciones pueden ejercer el derecho de réplica, además de que cambió la visión individual que se tenía de este derecho a una visión colectiva.
Es decir, el derecho de réplica tiene una función social en la democracia al “corregir asimetrías en el acceso a medios, no sólo imponer una sola visión del medio de comunicación, sino contrastarla con otras visiones, preservar el equilibrio informativo, enriquecer el debate colectivo” lo que finalmente lleva a combatir la desinformación, “no a través de la censura, sino a través de la información fidedigna. El contraste de información nutre a la colectividad porque permite que las personas, conociendo diversas opiniones y contrastando ideas, generen su propio criterio”.
Pero la derecha mediática lo que busca es confundir y poner en duda el derecho de réplica gubernamental, argumentando que se denota y genera odio hacia los “periodistas” y medios de comunicación “independientes del poder”. Patrañas, con esta postura lo que realmente buscan es que prevalezca su libertad para mentir, extorsionar, manipular y distorsionar la información.
*Periodista y analista





