Tanius Karam*

La reunión Putin-Trump en Alaska, el 15 de agosto, y la cumbre con líderes europeos y el presidente ucraniano, Zelenski, en la Casa Blanca, el 18 de agosto, son el marco de un capítulo importante -quizá el mayor-, logrado en lo que va de la guerra de Ucrania-Rusia, sobre la que hemos escrito en varios números de Zócalo.

La guerra de signos y símbolos no ha sido para menos; todo ha querido ser interpretado por encima de la temporalidad de ambas reuniones. La enorme alfombra roja por la que caminó Putin mientras Trump le aplaudía, o el encuentro de gran formato (como si fuera una mini-reunión de la ONU) en la Casa Blanca. Estos dos encuentros han sido históricos y decisivos.

Esas reuniones son también lecciones de tablero geopolítico para entender las implicaciones que los acuerdos en torno a Ucrania (y otros temas) van a tener en comercio, energía, tecnología, tecnologías digitales, exploración espacial, seguridad internacional, el tema del Ártico, y rehacer con todo ello, las relaciones comerciales con Rusia, lo que también permitiría hacer contención con China.

Primer Acto

Se ha comentado mucho por qué Alaska (Fuerza Aérea Elmendorf-Richardson, Anchorage) para la reunión del pasado 15 de agosto, fue parte de Rusia hasta el siglo XIX, que se la vendió a Estados Unidos. Así que es un punto medio entre los dos países. No hay que olvidar que pesa una orden de aprehensión contra el presidente ruso por la Corte Internacional de La Haya, y teóricamente podría ser detenido si visitara cualquier país que reconoce las sentencias de esta Corte.

Las delegaciones fueron formadas, en el caso de país norteamericano, además del Presidente, por el conservador secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial Steve Witkoff, quien sustituyó a la mediadora anterior, Kellock, quien era muy pro-Zelenski, y sin la presencia del vicepresidente J.D. Vance, quien ha sido particularmente crítico contra Putin, lo que refleja la apuesta por un acercamiento pragmático. Por Rusia asistieron Putin, el canciller Serguéi Lavrov y otros altos funcionarios.

Una de las lecciones de Alaska es que las narrativas del conflicto cambian, porque ahora se marca como culpable a las administraciones demócratas de Estados Unidos, sobre todo la de Biden por el estallido del conflicto en 2022. En algunas entrevistas en medios de comunicación Trump ha culpado a otras administraciones demócratas como Obama, a quien señala por haber orillado a Rusia a acercarse más a China, con lo que se sugiere una intención por debilitar ese acercamiento.

Dentro de la narrativa dominante se hace evidente el gran debilitamiento por parte de Zelenski -a quien de hecho el exaliado de Trump, Elon Musk, criticó por aferrarse al poder por no aceptar elecciones en su país-, y los fuertes cuestionamientos sobre su legitimidad debido al desgaste interno por corrupción y militarización.

Además Trump reconoce que su gobierno necesita a Rusia como socio estratégico, especialmente para contrarrestar a China en áreas como recursos energéticos, tierras raras, comercio, tecnología y exploración espacial. En esta nueva narrativa que emerge, aparece la Unión Europea marginada y que la única salida al conflicto ucraniano, según esta visión, implicaría la caída de Zelenski y una nueva arquitectura multipolar.

En esta narrativa Trump ya no se posiciona como parte del conflicto, sino como una figura neutral, con disposición a retirarse si las negociaciones no avanzan. Además, este papel como negociador y mediador dista de la imagen difundida en los medios internacionales como alguien rijoso y rudo. Más aún, en este nuevo relato Trump quiere erigirse como potencial candidato a “Premio Nobel de la Paz” aunque se aproximan semanas críticas donde no podría lograr nada o desmarcarse del problema, generando la idea de que es un asunto entre Rusia, Europa y Ucrania.

En la parte estadunidense, la relación con Rusia no sólo es un asunto de diplomacia tradicional, sino un instrumento por el cual Trump quiere mostrar independencia frente al establishment de Washington -claramente al bloque demócrata-, pero no únicamente, sino también ante otras fuerzas del Deep State como el papel del gran especulador George Soros. El único contrapeso interno que puede haber contra Trump es el escándalo Epstein, lo cual afecta su capacidad de acción y su imagen doméstica, que lo obligaría a equilibrar su agenda exterior con una crisis política interna. Aunque el problema del Epstein-gate de ventilarse toda la información, afectaría no sólo a Trump, sino también a líderes y expresidentes demócratas.

Por su parte, Rusia lo que ha querido con la reunión en Alaska es mejorar la relación bilateral que según tras la guerra en Ucrania ha estado en un punto muy bajo desde la Guerra Fría. Al reunirse con el presidente estadunidense en su territorio, Putin logra un reconocimiento internacional, demostrando que no está aislado a pesar de la orden de arresto en su contra. Esto también es un mensaje para otros países que lo apoyan.

Putin busca usar la cumbre para reafirmar sus posturas y lograr que Estados Unidos reconozca sus intereses en la región. Su afirmación de que la guerra no habría ocurrido si Trump estuviera en el poder es un claro intento de legitimar su visión del conflicto. Y lo más importante que Putin está demostrando que tiene la iniciativa y que está dispuesto a negociar sólo en sus términos, insistiendo en que las causas profundas del conflicto deben ser eliminadas.

Rusia surge como el actor fortalecido en el tablero geopolítico. En lo militar, ha logrado avances significativos en Ucrania, lo cual consolida su posición. El tiempo corre a su favor, mientras sus adversarios enfrentan crisis internas y políticas muy serias. En asuntos estratégicos, Putin mantiene línea firme: la no entrada de Ucrania en la OTAN es innegociable, y exige garantías de seguridad claras, al grado que durante la cumbre no detuvo ataques contra Ucrania.

En lo diplomático, su presencia en futuras cumbres lo coloca en un G3 global con China y Trump (quien no se sabe si irá a la cumbre de Beijing en septiembre) que de hecho deja a Europa reducida a actor secundario en el tablero internacional. Tras la cumbre de Alaska parece que Putin ya no considera a Ucrania como su prioridad máxima; ahora, su enfoque está en asegurar un resultado que consolide territorial y diplomáticamente sus conquistas, sin concesiones. Para él, lo que cuenta es su victoria, su narrativa y su estabilidad geopolítica.

Segundo acto

Respecto a la cumbre en Washington (18 de agosto), abona a la participación de los actores dentro del tablero. No resulta casual que, así como en la de Alaska, la compulsión semiótica también quiera sacar información del body language, las fotografías, los guiños no verbales y actitudes que pueden observarse tras el aparente cuidado diplomático de los actores.

El escenario de la reunión fue una cumbre de las principales potencias occidentales, una especie de mini-ONU con varias cabinas para los traductores y círculos concéntricos.

El primer dato fue la diferencia en el trato y comunicación Trump-Zelenski, quien tuvo un mejor comportamiento en esta reunión de agosto, a diferencia de la fallida de febrero donde todo se salió de guion. Lo primero que llamó la atención es el cambio de atuendo de un Zelenski más militar -que es siempre un guiño hacia sus fuerzas armadas-, pero “informal” en los códigos diplomático y políticos, lo que de hecho le generó menciones negativas de sus interlocutores, y ahora optó por algo más sobrio y ligeramente formal, ya que de hecho fue vestido como lo hiciera cuando asistió al funeral del papa Francisco en El Vaticano.

Quizá Zelenski sepa que sus días están contados y se rumora que puede haber ya un reemplazo pactado para sustituirlo, en el sentido que sí va a firmar la paz. Putin no quiere sentarse con Zelenski justamente no por ser un interlocutor legítimo. Este reemplazo puede ser Valerii Fédorovych Zaluzhnyi, actual embajador de Ucrania en el Reino Unido, que aunque ya no es miembro de la Unión Europea parece el aliado europeo más importante.

La reunión de Washington es una rendición tácita de los aliados europeos de Ucrania, quienes para no quedarse fuera y no perder del todo la relación con Estados Unidos han decidido ir a Washington y reconocer en parte la perspectiva de Trump, y quienes ahora también viran la solicitud desde el “cese al fuego”, a pedir “garantías de seguridad”, lo que reduce aún más el peso de Zelenski en la negociación, cuyas demandas particulares y específicas no aparecen en la negociación (no ofrece ningún territorio de Ucrania, conservar la península de Crimea, ingresar a la OTAN).

Desde hace tiempo, la Unión Europea se ha debilitado y sometido al “complejo militar-industrial” estadunidense y a políticas que, en lugar de dañar a Rusia, han afectado gravemente a las economías europeas. Los países europeos fueron excluidos de los grandes acuerdos que perfilarían un orden multipolar encabezado por Estados Unidos, Rusia, China y las naciones del BRICS.

Cada país europeo tiene su particular conflicto: Alemania está debilitada tras la destrucción de sus misiles de largo alcance en Ucrania. Macron en Francia y Sunak en Gran Bretaña igualmente viven en sus países una decreciente aprobación de sus poblaciones en las encuestas, lo que permite verlos como “líderes en declive”. Mientras que España vive terribles escándalos de corrupción y descrédito del presidente Sánchez.

En el caso de la presidenta italiana, Meloni, aunque con discurso duro, se mantiene más estable, aclarando que permanece aliada a sus socios europeos, pero no enviará tropas a terreno. En suma, la Unión Europea está fracturada, en crisis interna y sin liderazgo fuerte.

Varios analistas aseguraron que las reuniones de Alaska y Washington no generaron nada en concreto. La cumbre fue más de forma que de fondo: mucho espectáculo, pocos resultados concretos, pero también se reconoce como pasos que pueden llevar a una paz, y lo cual no tomará mucho tiempo en decidirse. El futuro inmediato se conocerá las próximas semanas. Si fracasa la idea de cumbre trilateral, Trump podría retirarse del proceso y dejar que la guerra continúe.

En cualquier escenario la situación para Ucrania en el futuro cercano no resulta halagüeña, lo cual no deja de ser lamentable y triste por el enorme costo para su población civil, que está pagando las consecuencias de los errores diplomáticos, de los malos cálculos europeos y ahora de lo que parece un cobro de piso muy caro de Estados Unidos, todo ello sin obtener ninguna de sus peticiones originales.

Suele decirse que en una guerra todos pierden, pero en este caso es cierto que Europa y Ucrania son claros perdedores. En la parte estadunidense se configura una ambivalencia fruto también de sus conflictos políticos y culturales internos que explican en parte la llegada en versión 2.0 del particular liderazgo político del magnate inmobiliario Donald Trump.

Pero nada de esto parecer aplicar ahora para Rusia, aunque ciertamente lamentar la muerte de sus t ropas, pero en lo económico, no parecen que las sanciones hayan hecho mella, y en lo político, ningún opositor aparece, que pueda palidecer el absolutismo de Putin, quien ha sabido mover las fichas del tablero geopolítico.

*Catedrático de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y de la Universidad Anáhuac México-Norte. Su libro más reciente: Violencia y narcotráfico.

La red social X, propiedad de Elon Musk, se cayó justo antes de que el magnate tuviera una reunión virtual por ese medio con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se esperaba fuera vista por más de ocho millones de internautas.

El también titular del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Estados Unidos (DOGE, por sus siglas en inglés) atribuyó el hecho a un presunto hackeo masivo por parte de un Estado-Nación.

A través de su cuenta de X, Musk informó que mientras él y Trump esperaban el inicio de la reunión online, los usuarios que deseaban ingresar a la plataforma no podían hacerlo debido a querecibió un hackeo DDoS masivo, mediante el cual los servidores se llenan con bots para colapsar el sistema operativo y evitar que los usuarios reales puedan ingresar.

Cuando X se percató del problema, trató de solucionarlo de inmediato; sin embargo, al no hallar una pronta solución, Trump y Musk decidieron comenzar su charla con un público considerablemente menor. Además, a lo largo del día, X presentó un gran número de fallas, alcanzando un pico de casi 40 mil por hora.

Musk no ofreció en X más detalles sobre el presunto hackeo, pero insistió en la probabilidad de que un Estado-Nación había sido responsable, dado la magnitud y complejidad del hackeo.

Sin embargo, en una entrevista para Fox News, el magnate reveló que hubo “un ciberataque masivo para intentar hacer caer el sistema de X con direcciones IP (número que identifica un dispositivo dentro de una red) en el área de Ucrania”.

En 2024, un ataque de la misma naturaleza también fue utilizado para socavar la transmisión de una conferencia auspiciada por el empresario a través de X.

Gilberto Barrera

Al cumplirse este 24 de febrero tres años de la invasión de Rusia a Ucrania, varios países, entre ellos España, Nueva Zelanda y Australia, manifestaron su apoyo a Kiev, mientras que la Unión Europea (UE) se pronunció por impulsar la reconstrucción del país de Europa del Este.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, conmemoró los tres años de lucha que su país ha enfrentado desde 2022. En un comunicado, el mandatario agradeció a quienes han defendido y apoyado a su nación. “Tres años de resistencia. Tres años de gratitud. Tres años de heroísmo absoluto de los ucranianos”, publicó Zelensky en sus redes sociales.

El presidente ucraniano reunió este lunes 24 de febrero a líderes internacionales en la Cumbre Internacional en apoyo a Ucrania, a la que acudieron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

Von der Leyer dijo que la UE contribuirá en marzo próximo con 3 mil 500 millones de euros para fortalecer a Ucrania en este periodo de crisis. Por su parte, Costa convocó el próximo 6 de marzo a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE a la cumbre sobre Ucrania y la defensa europea, donde se presentará un plan para fortalecer la producción de armas y defensa.

Pedro Sánchez, presidente de España, también asistió a la cumbre y refrendó su apoyo a Ucrania: “Nuestro compromiso con el pueblo ucraniano sigue intacto, ya en Kiev, para participar en la Cumbre Internacional de apoyo a Ucrania”. En su intervención, Sánchez adelantó que enviará un paquete de ayuda militar por mil millones de euros para el pueblo ucraniano.  

En tanto, Australia demostró su apoyo a Ucrania al celebrar su resistencia y lamentar los decesos por esta guerra. La nación donó mil 500 millones de dólares y más de mil 300 millones de dólares en apoyo militar. 

Asimismo, Australia impuso nuevas sanciones financieras y prohibiciones de viaje a 70 personas y 79 entidades rusas que apoyan a las administraciones ilegales de Moscú en el este de Ucrania y Crimea, así como a los responsables de violencia sexual y deportación de niñas y niños ucranianos. Las sanciones también se aplicarán a personas y naciones involucradas en la cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte.

Mientras, el ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters, anunció sanciones contra 52 personas y entidades involucradas “en el complejo militar-industrial de Rusia, su sector energético, el apoyo de Corea del Norte al esfuerzo bélico de Rusia y la reubicación forzada o reeducación de niños ucranianos”. Igualmente, habrá una contribución de tres millones de dólares para ayudar en la recuperación de Ucrania.

Naief Yehya*

Llanto como señuelo

New York.- La brutal campaña de represalia israelí que comenzó después del ataque del 7 de octubre de 2023 de Hamás y otras organizaciones armadas en contra de kibutzims, un festival de música y bases militares en la cercanía de Gaza, ha sido en sus ocho meses una de las más aplastantes y mortíferas de la historia, mucho más que las acciones bélicas aliadas en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos estadounidenses en Alepo (2012-2016) y el ataque ruso de Mariupol (2022).

La destrucción masiva e indiscriminada de la franja se debe al uso de toda clase de explosivos, con la excepción de bombas atómicas, desde artillería, misiles, bombas dirigidas y bombas “tontas”, municiones de fósforo blanco y bombas de dos toneladas Mk-84. A estos explosivos se ha sumado el empleo de una variedad de drones, incluyendo algunos que se utilizaban exclusivamente para vigilancia, inteligencia y reconocimiento pero se han readaptado para lanzar misiles, granadas o disparar balas. Estos incluyen también drones kamikazes, que son detonados como bombas al alcanzar su objetivo, que se han dado en llamar municiones merodeadoras (loitering munitions) y se vienen usando desde hace más de 14 años.

La población palestina de ese territorio que vive bajo un bloqueo devastador desde 2007, se ha acostumbrado al constante zumbido de los drones que sobrevuelan día y noche la franja de Gaza en operaciones de vigilancia e intimidación pero que también ejecutan sospechosos y destruyen infraestructura con caprichosa regularidad.

Una tecnología relativamente inesperada y novedosa que comenzó a usarse a partir de la noche del 14 de abril de 2024 en el campo de refugiados de Nuseirat, en el norte de Gaza, puso énfasis en la imaginación cruel y criminal de los estrategas militares israelíes. Se trata de drones que aparte de aterrorizar y torturar a la población sitiada sirven para engañarlos para que salgan de sus refugios y así asesinarlos. Durante la noche el ejército emplea quadcopters (término genérico usado para drones pequeños con cuatro, seis o más hélices) equipados con altoparlantes con los que reproducen llantos de bebés, niños o mujeres.

Estas grabaciones hacen que la gente se exponga para ofrecer ayuda o ver lo que sucede y entonces los mismos drones, equipados con sensores de movimiento y cámaras omnidireccionales, les disparan. Esto fue documentado con videos en Twitter-X por varios usuarios en Gaza, incluyendo @KufiyyaPS y @sarabahaa94. En otras ocasiones los drones reproducen sonidos de explosiones, disparos o el ruido del avance de tanques y vehículos, así mismo tocan con estridencia canciones en hebreo o en árabe con la finalidad de desconcertar y crear pánico.

La periodista Maha Hussaini de Euro-Mediterranean Human Rights Monitor fue la primera en reportar la existencia de estos dispositivos y entrevistó a numerosos testigos que coincidieron en sus descripciones.[1] También, de acuerdo con Spencer Ackerman, en Zeteo, seis o siete personas resultaron heridas en la primera noche en que se reportó el uso de estos drones, que son una más de las muchas y originales expresiones del laboratorio de la muerte que es Gaza.[2]

El sonido del sufrimiento humano, en particular de los más vulnerables es usado como señuelo para atraer nuevas víctimas, con lo que aprovechan la compasión y el valor de aquellos que aún creen que pueden ayudar para matarlos. La crueldad de esta estrategia no es inusual y recuerda que tanto Estados Unidos como Rusia e Israel, entre otros lanzan bombas contra blancos y una vez que llegan los vecinos o los servicios de emergencia disparan una segunda bomba en lo que se llama “double tap” o doble toque para aniquilar a los rescatistas, de esa manera se intenta dejar a la sociedad más desvalida (con menos recursos médicos de primeros auxilios), lesionar la solidaridad entre la gente y así desgarrar aún más el tejido social.

El uso de llantos de bebé para atraer incautos podría ser un rumor o una leyenda urbana, pero la realidad es que en varios conflictos ha habido quien acuse a su enemigo de usar sonidos semejantes para atraer y confundir. El propio ejército israelí declaró que los militantes de Hamás usaban grabaciones de bebés para atraer a soldados a trampas en el campo de refugiados de Jabaliya, el 22 de diciembre del 2023. Pero sin duda los testimonios son creíbles e Israel cuenta con la capacidad técnica para crear drones con estas capacidades además de que sus tropas han asesinado civiles de manera innecesaria, cruel, indiscriminada y sin precedente por lo que esta táctica no parece tan extraordinaria.

El ataque israelí que comenzó el 7 de octubre es la primera ocasión en que se emplean drones de manera masiva en contra de toda la población en los territorios palestinos. Euro-Med Monitor reportó el uso sistemático de quadcopters de la categoría Matrice 600 y LANIUS armados con ametralladoras y pequeñas balas-misiles (que aparentemente asemejan clavos). No se sabe con exactitud cuales son los modelos usados pero se cree que son drones para fotografía aérea de seis rotores, con un peso de un poco más de nueve kilogramos y autonomía de vuelo de 18 minutos que han sido modificados.

Precisamente debido a que son ligeros se les considera poco estables y por lo tanto no apropiados para ser usados con armas si lo que se busca es la precisión. Pero si el enfoque es simplemente matar a cualquiera que esté en la cercanía pueden ser útiles.[3] Entre muchos casos documentados del uso de drones armados con ametralladoras, uno de los más sonados tuvo lugar en febrero de 2024, cuando una mujer de 38 años, Ulfat Shaqqura, que corría con su hijo Arkan, de cinco años, buscando un rincón seguro fue asesinada por un dron quadcopter en Khan Younis.[4]

No existe la menor duda de que estas armas que se prueban aquí comenzarán a ser usadas en muchos otros conflictos y en contextos diversos. El ejército israelí aprovecha que tiene sometida a una población deshumanizada, en un sitio desprotegido y vulnerable para experimentar con estas y otras nuevas armas y tecnologías que inmediatamente después llevan al mercado armamentista y las presentan como: “Probadas en el campo de batalla”.

La masacre como publicidad

Al tiempo en que este genocidio está teniendo lugar, la empresa armamentista israelí High Lander (la cual se ha beneficiado enormemente desde los ataques del 7 de octubre), está vendiendo sus drones Orión, que se utilizan para controlar y amedrentar a la población palestina en Gaza y bajo ocupación en Cisjordania, a varios departamentos de policía en Estados Unidos (Luisiana, San Diego, Phoenix, Miami) y alrededor del mundo. El dron Orión puede usarse en enjambre, en grupos de cien drones que pueden navegar juntos y llevar a cabo acciones sin la intervención del usuario, como identificar y buscar personas, objetos o vehículos, dar órdenes y anuncios con sus alto parlantes.

Este tipo de tecnologías tienen la finalidad de crear una sensación de acoso y paranoia en la población. Si bien se ha demostrado que los algoritmos de reconocimiento facial que emplean están prejuiciados en contra de las minorías de color, varios departamentos de policía han depositado su confianza y enormes recursos en esta tecnología. Esta es una cara más de la creciente militarización de las fuerzas del orden, a pesar de que la evidencia estadística determina que no ayuda a prevenir el crimen y en cambio incrementa la violencia.

Este uso de los drones pone en evidencia, la grotesca ilusión que han tenido algunos al creer, o querernos hacer creer, que los drones representan una etapa de mayor precisión en la guerra y de menos víctimas colaterales. Emplear estos dispositivos tiene la finalidad exclusiva de asesinar civiles con extremo sadismo. El 11 de enero una multitud esperaba la llegada de camiones con comida en la calle al-Rashid cuando el ejército israelí abrió fuego contra ellos. Cincuenta civiles fueron asesinados de manera remota y muchos más quedaron heridos de gravedad con municiones que semejaban clavos. El pretexto para asesinarlos fue que los operadores pensaron que estaban atacando a los camiones de alimentos. Euro-Med Monitor reporta que acciones semejantes han sucedido por lo menos seis veces más.

La organización militante Hezbolá cuenta con un arsenal de drones más sofisticado que el que tenía Hamás. Los intercambios de misiles y drones entre Israel y esta organización militante que supuestamente cuenta con alrededor de 150,000 misiles y drones son constantes. El 16 de mayo de 2024 Hezbolá empleó un dron contra un vehículo militar israelí dejando a dos soldados muertos y otros gravemente heridos en el área de Metula, cerca de la frontera libanesa. El ejército israelí, que respondió con bombardeos masivos en la región de Baalbek, en el Líbano, declaró que se trataba de un dron explosivo. Por su parte, Hezbolá aseguró que había sido un dron que había disparado dos misiles.

De ser cierto esto implicaría un cambio relevante en la tecnología de este grupo que durante décadas ha empleado anticuados misiles rusos antitanque Kornet y explosivos de ese tipo. Este grupo no había querido emplear su equipo más avanzado, tanto en drones como en misiles, para mantener el factor sorpresa. Ese mismo día dos drones de Hezbolá lograron penetrar en territorio israelí, para atacar una base militar en Galilea a unos 35 kilómetros de la frontera, la cual fue la incursión más profunda que han logrado. En estas confrontaciones Israel dice que han perdido diez civiles y 14 soldados, mientras que han matado a 298 militantes de Hezbolá, 60 civiles, un soldado libanés y alrededor de 60 militantes de otras organizaciones armadas, según The Times of Israel.[5]

Drones como fuerza disruptiva y de equilibrio

Rusia y Ucrania también emplean más drones cada día en su guerra y para ambos bandos la meta principal es incapacitar tanques o baterías de misiles con valor de millones de dólares con dispositivos baratos de unos cuantos miles de dólares. De acuerdo con Siobhán O’Grady y Kostiantyn Khudov[6] los cielos sobre los frentes de batalla, la línea cero (conocida como la zona gris, que aquí han rebautizado como la zona mortal), están tan saturados de drones que todo movimiento en tierra es peligroso.

La supervivencia de los soldados en la región de Donetsk depende de la habilidad y experiencia de los operadores de drones. Por lo tanto, la manera de sobrevivir es saltando de una trinchera a otra exponiéndose al aire libre lo menos posible. Si bien inicialmente Ucrania pudo contrarrestar la gran desproporción entre sus recursos militares y los de Rusia usando drones baratos, en los dos años del conflicto Rusia ha multiplicado su arsenal de drones, al incrementar su producción y adquisiciones a otros países, con lo que de pronto hay una sobreabundancia de vehículos a control remoto. A pesar de sus avances en aeronáutica, Rusia no había invertido gran cosa en el desarrollo de drones por lo que ha llegado tarde a esta tecnología.

No obstante el 11 de febrero lanzó un bombardeo con 45 drones sobre nueve regiones ucranianas. Ucrania ha lanzado varias olas de drones dentro del territorio ruso, incluso el día de las elecciones, el 17 de marzo, con el fin de causar caos. El Ministerio de Defensa ruso reportó haber derribado 35 drones enemigos durante la noche, cinco de ellos en la región de Moscú. Estos no causaron bajas humanas ni daños. Mientras el ejército ucraniano declaró haber derribado 14 drones rusos en la región de Odesa.

Asimismo, se han multiplicado los sistemas de interferencia electrónica o jammers que sirven para incapacitar a los drones, el problema es que a menudo al usar esta tecnología tanto los drones propios como los del enemigo son afectados. Los drones más populares en Ucrania son aquellos que permiten first-person-view (FPV) o pilotaje con visión remota en “primera persona” (a menudo manejados por operadores que emplean goggles y controladores semejantes a los de los videojuegos).

El ejército ucraniano ha entrenado a miles de reclutas para esta tarea en sus Fuerzas de Sistemas No Tripulados. No hay duda de que la proliferación de esta tecnología ha cambiado de manera definitiva la forma cómo se pelean las guerras y ha obligado a los comandantes a improvisar nuevas tácticas en función de estos ojos omnividentes en el cielo a los que muy poco se les escapa, de día o de noche (las cámaras térmicas y de visión nocturna son muy comunes).

Aparentemente en algunas zonas hay tantos drones en el cielo que el problema de los operadores es saber cuáles son suyos y cuáles del enemigo. El frente de combate se ha vuelto transparente. Así mismo, hay menos riesgo para operadores que pueden ocultarse a la distancia y sin embargo “estar ahí”. Aunque debido a su valor estratégico las fuerzas rusas se concentran en eliminar a los operadores con misiles.

Se debe a los drones por lo menos en parte, el estancamiento de los avances de tropas y que las líneas del frente se hayan movido poco en los últimos meses. La escasez de municiones y equipo ha empujado a Ucrania a contar aún más con su arsenal de drones. Ucrania planea producir más de un millón de drones este año. Muchos de estos son fabricados de manera artesanal, siguiendo instrucciones en YouTube.

Algunos drones tienen un rango de alcance que les permite penetrar al espacio aéreo ruso, otros tienen poca autonomía de vuelo. Muchos pueden tirar o dejar caer explosivos mientras otros son usados como kamikazes y algunos más únicamente cumplen con funciones de vigilancia.

Por su parte, Rusia con asesoría técnica iraní planea construir en la zona económica especial de Alábuga, en la república de Tartaristán, 6,000 drones de largo alcance (1,600 kilómetros), una variante mejorada del Shaheed-136 (que los rusos han rebautizado Geran-2) para el verano de 2025. Estos drones requieren de ser programados con un objetivo antes de ser lanzados y por tanto no son operados en tiempo real desde tierra. Usualmente cuentan con 50 kilogramos de explosivos que se auto detonan al alcanzar su destino. Estos aparatos son mucho más baratos que un misil guiado de precisión.

La ambición rusa es crear una planta moderna que supere en capacidades técnicas a las iraníes, pero por el momento en esa planta tan sólo se ensamblan drones y manufacturan fuselajes. Irán se ha declarado neutral en la guerra entre Rusia y Ucrania, y asegura que los drones iraníes en el arsenal ruso fueron vendidos antes del inicio de la guerra.

Sin embargo, de acuerdo con documentos obtenidos por The Washington Post, Teherán ha vendido a Rusia una franquicia para producir drones.[7] El gran obstáculo para desarrollar esa industria es que tanto Irán como Rusia y cualquier fabricante de drones depende de componentes electrónicos manufacturados en Occidente. 90% de los chips usados por los drones provienen de Estados Unidos y debido a los bloqueos impuestos por Washington estas dos naciones tienen que procurarse sus circuitos por medios alternativos, caros y a veces no muy confiables.

*Escritor, analista y periodista.

[1] https://www.middleeasteye.net/news/disturbing-recordings-cryinginfants-played-israeli-quadcopters-lure-gaza-residents-shooting

[2] https://zeteo.com/p/israel-gaza-quadcopter-drone-warfare

[3] https://euromedmonitor.org/en/article/6166/Gaza:-Israel-systematically-uses-quadcopters-to-kill-Palestinians-from-a-close-distance?

[4] https://mondoweiss.net/2024/02/his-mother-was-shot-in-front-ofhim-by-an-armed-israeli-drone/?

[5] https://www.timesofisrael.com/idf-confirms-hezbollah-drone-hit-asensitive-military-site-damage-being-assessed/

[6] https://www.washingtonpost.com/world/2024/04/14/ukraine-drones-russia-war-skies/

[7] https://www.washingtonpost.com/investigations/2023/08/17/russiairan-drone-shahed-alabuga/

[8] https://mondoweiss.net/2024/02/his-mother-was-shot-in-front-ofhim-by-an-armed-israeli-drone/?

La edición 2023 de los premios Pulitzer, los más prestigiados al periodismo en Estados Unidos, se centró en la cobertura del conflicto entre Ucrania y Rusia; The Associated Press (AP) fue reconocida en las categorías de servicio público y de fotografía de última hora, mientras que The New York Times fue reconocido con el premio de reportaje internacional.

El equipo de AP fue galardonado con el premio al servicio público por su cobertura en Mariupol, Ucrania, donde registraron el asedio de tropas rusas y fue capturada la fotografía ganadora del World Press Photo 2023: una mujer embarazada, herida, llevada a recibir ayuda médica.

Entre los galardonados de AP se encuentran Evgeniy Maloletka (autor de la fotografía ganadora del Wolrd Press Photo), Bernat Armangue, Emilio Morenatti, Felipe Dana, Nariman El-Mofty, Rodrigo Abd y Vadim Ghirda.

“Le contaron al mundo sobre el costo humano de esta guerra en sus primeros días”, expresó Julie Pace, vicepresidenta senior y editora ejecutiva de AP, y agregó que

The New York Times fue otro medio que recibió el premio por su cobertura sobre asesinatos de fuerzas rusas en la ciudad ucraniana de Bucha.

Entre los otros trabajos periodísticos que fueron reconocidos se encuentra el de Caroline Kitchener, del Washington Post, quien ganó la categoría de reportaje inquebrantable sobre las consecuencias de la decisión de abortar, ligadas a la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de prohibir el aborto.

Diana Morán Reyes

Un año más en la entrega de premios a la mejor fotografía por parte de World Press Photo 2023, lo tristemente destacable es que la imagen ganadora de este año es una que muestra los daños y las víctimas de la guerra en Ucrania.

El nombre de quien realizó esa impresión gráfica es Evgenly Maloletka quien captó el desalojo de una mujer embarazada, Iryna Kalinina de 32 años; desalojada por personas que pertenecen al servicio de ayuda en Mariupol.

Una ciudad portuaria de Ucrania, situada a orillas del mar de Azov, en la confluencia de los ríos Kalmius y Kalchyk, y en donde se encontraba un hospital que fue bombardeado por Rusia “deliberadamente”.

En un principio el Kremlin aseguró que los informes sobre el ataque al hospital, que dieron como resultado tres muertos y 17 heridos, eran noticias falsas o Fake News, más tarde una investigación  de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) concluyó que el hospital fue atacado deliberadamente.

A la imagen la acompañaba la historia de Iryna Kalinina, quien minutos más tarde del desalojo dio a luz a Miron, que nació muerto y media hora más Iryna no resistió las complicaciones y murió.

Luego del ataque, un semana después, el presidente ruso, Vladimir Putin, realizó una visita a la ciudad portuaria, y en un video se ve al mandatario saludando y sonriendo a sus habitantes.

El fotógrafo premiado por la imagen que lleva por nombre  “Ataque aéreo del Hospital de Maternidad de Mariupol”, fue captada por Evgenly Maloletka y era una más de una serie, que acompañaría un reportaje gráfico denominado Maternidad de Mariupol, donde retrataba el trabajo de los servicios de emergencia en Ucrania, especialmente en esa ciudad.

El fotógrafo Maloletka (izquierda) ha sido reconocido en diversos certámenes por su destacado trabajo Foto: Twitter

Maloletka además de periodista es cineasta. Desde 2014, cubre los conflictos armados en Ucrania. se graduó del Instituto Politécnico de Kiev en 2010. En 2009, comenzó a trabajar como fotógrafo de planta para los medios ucranianos y luego trabajó como independiente, colaborando con Associated Press, Al Jazeera, Der Spiegel y otros.

Su trabajo durante el sitio de Mariupol en 2022 ha sido reconocido con el Knight International Journalism Award, el Visa d’or News Award y el Prix Bayeux Calvados-Normandie. También ha recibido premios de Italia, Alemania, Noruega y Estados Unidos.

Esta impresión gráfica es una de cuatro trabajos premiados este año, que han sido escogidos entre los 24 ganadores regionales, que a su vez surgieron de las más de 60 mil fotografías presentadas por más de 3 mil fotógrafos de 127 países.

El jurado consideró que esta imagen captura representaba el absurdo y el horror de la guerra, declaró la organización al anunciar al ganador.

Jacobo Ojeda

Ciudad de México.- Este fin de semana fue enterrado Vladlén Tatarski conocido bloguero prorruso que murió durante la explosión ocurrida en un café de San Petersburgo, donde se desarrollaba una conferencia que también dejó como saldo, una veintena de heridos.

Al funeral acudieron cientos de personas y se desarrolló en medio de un fuerte dispositivo de seguridad por ser considerado un ajuste de cuentas entre personas públicas que apoyan la operación militar rusa en Kiev.

Tatarski cobró notoriedad por sus llamados en redes sociales y diversos medios a apoyar al gobierno de Moscú que defiende la desaparición de Ucrania, en uno de sus mensajes señaló “Venceremos a todos, mataremos a todos, robaremos a todos los que haga falta. Todo será como queramos” dijo el activista durante un evento público.

Por este ataque hay una mujer detenida como sospechosa de ser quien introdujo el artefacto  detonado, informó la agencia de noticias Interfax; esta sería la segunda muerte de una persona que apoyaba en medios y plazas públicas la guerra emprendida por el gobierno ruso contra un estado soberano, la primera fue la hija de un destacado filósofo ultranacionalista.

El bloguero, cuyo nombre real era Maxim Fomin, de 40 años, tenía más de 560 mil seguidores en Telegram y recurrentemente se presentaba en el foro denominado Frente Cibernético, en San Petersburgo.

Mientras tanto en Ucrania el ejército ruso atacó las provincias de Járkov y Zaporiyia ubicadas en el noreste y sureste respectivamente, con un saldo de siete civiles muertos y 16 heridos.

Por su parte en su mensaje de Pascua, el papa Francisco enfatizó el realizar oraciones por Ucrania y Rusia, lo mismo que por otros países en conflicto. Y destacó, por su labor humanitaria a los países que han recibido a los refugiados de esas y otras naciones.

Así mismo, el presidente de Estados Unidos actualizó la declaración de emergencia nacional con respecto a Moscú que fue aplicada en abril de 2021 por actividades extranjeras consideradas como perjudiciales para la nación o por creer que pueden realizar acciones malintencionadas en cuestiones de ciberseguridad.

En ese sentido, el secretario de Estado, Antony Blinken, descartó alguna posibilidad de que ambas naciones (Rusia y Ucrania) lleguen en corto tiempo a un acuerdo de alto al fuego.

Redacción con información de agencias.

Foto: Twitter

Naief Yehya*

Nueva York.- Los conflictos del siglo XXI, desde Afganistán hasta la caída de Kabul, pasando por la primavera árabe se han vivido tanto en el mundo real como en el ciberespacio, especialmente en las redes sociales que se han usado para informar, desinformar, reclutar, propagandear, planear e incluso como teatro de cibercombate a nivel planetario. La guerra ruso ucraniana es una pelea entre dos países con buen servicio de internet, poblaciones diestras en el uso de los recursos informáticos y ejércitos de hackers tan dispuestos a revelar deficiencias en los sistemas de seguridad como a extorsionar y aprovechar su talento para enriquecerse. El sitio de Chainalysis (la plataforma de información sobre cibermonedas) reveló que cuentas rusas están vinculadas con tres cuartas partes del dinero obtenido por ransomware y que no son pocas las cuentas de ambos países involucradas con lavado de dinero en línea.

Divisas electrónicas entre las ruinas

Estos cibernautas y hackers en la guerra e invasión contra Ucrania han echado mano de elementos de la ecología digital que no se habían utilizado para fines bélicos más que de forma marginal. Aparte de ataques y ofensivas digitales la guerra ahora también se pelea con herramientas como criptomonedas, las cuales desde antes del inicio de las hostilidades eran parte de una confrontación entre estos países, y desde que comenzó la invasión rusa se han usado para ayudar a refugiados, organizaciones humanitarias y la resistencia.

Organizaciones no gubernamentales han venido recaudando donaciones en criptomonedas para comprar suministros médicos, dispositivos de información y comunicación. El gobierno de Ucrania ha recibido donativos por más de 100 millones de dólares en monedas digitales (principalmente Bitcoin, Ethereum y Tether) y alrededor de 200 obras de arte donadas en NFT (Non Fungible Tokens o Tokens No Fungibles). No obstante, no ha sido tan fácil usar esas monedas para comprar armas debido a restricciones internacionales. Mientras, por el otro lado las divisas digitales están siendo empleadas por el gobierno ruso y los millonarios para protegerse de las sanciones occidentales.

En tiempos de guerra las instituciones financieras se tambalean (millones de ucranianos y rusos tienen acceso nulo o limitado a su dinero desde el 24 de febrero y los bancos han aplicado severas restricciones para impedir los retiros), las economías se colapsan y las monedas se vuelven poco confiables. En cambio las criptomonedas ofrecen supuestamente sistemas robustos, anónimos (no hace falta una identificación para hacer movimientos de dinero, basta con una clave de doce dígitos o un código QR), imposibles de rastrear, muy portátiles en caso de tener que atravesar fronteras, de acceso instantáneo y en teoría inmunes a interferencia o manipulación gubernamental.

No obstante, también son monedas volátiles como se pudo ver desde el inicio de esta guerra, cuando el valor de Bitcoin se desplomó con la bolsa de valores. Además, como en otros ámbitos del ciberespacio, las ventajas que ofrecen las criptomonedas, al ser una red de código abierto, se aplican por igual a ambos lados del conflicto. En un mundo de múltiples amenazas y múltiples blancos las ventajas que ofrece la tecnología a los rusos son prácticamente las mismas que tienen los ucranianos.

En Ucrania el uso de divisas digitales, particularmente las locales (está por lanzarse una versión digital de la moneda: hryvnia), se ha promovido intensa y agresivamente en los últimos años y en febrero el parlamento legalizó el uso de estas herramientas. Más de 5.5 millones de ucranianos poseen criptomonedas y el país ocupa el cuarto lugar mundial en términos de adopción de esta tecnología, de acuerdo con un reporte de 2021 de Chainalysis. Rusia ha desarrollado un rublo digital, es el tercer país en minería de Bitcoin y las criptomonedas han ayudado al gobierno y a particulares a hacer transferencias de dinero evadiendo las sanciones. Las divisas electrónicas serán fundamentales para la supervivencia de algunas industrias debido a la expulsión de Rusia del sistema internacional de transacciones que conecta y garantiza las comunicaciones entre los bancos del mundo: SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication). Pero lo que es innegable es que el dinero por decreto o dinero fiat, es decir las monedas comunes y materiales, en efectivo, siguen siendo mucho más versátiles, confiables y fáciles de utilizar que sus contrapartes digitales espacialmente en tiempo de guerra.

Identificar al enemigo

Las tecnologías de reconocimiento facial, incluso aquellas disponibles de forma gratuita en la red, han dado oportunidad a civiles y militares ucranianos de someter fotos de los soldados rusos para identificarlos al compararlas con las millones de imágenes posteadas a lo largo de los años en redes sociales y toda clase de sitios en internet. Con aplicaciones y servicios como FindClone y Tactical Systems se puede obtener el nombre, ocupación, puesto, residencia y gustos de la persona simplemente con su rostro. Esos datos permiten lanzar campañas individualizadas para tratar de sensibilizar o avergonzar a los soldados, a sus familiares y sus conocidos al hacer públicas sus acciones. O bien para denunciarlos en redes sociales y “doxearlos” (revelar su información personal en línea) poniéndolos en peligro de represalias por el poder colectivo de las masas de usuarios.

No hay duda que algunos sistemas de inteligencia artificial usados para reconocer fotos son asombrosamente acertados (como el controvertido sistema Clearview) pero al someter fotos poco claras, como las que usualmente se obtendrán en zonas de combate, se tendrán a veces resultados falsos, lo cual pondrá a inocentes en peligro de acoso o incluso de ser víctimas de violencia. Los analistas rusos están haciendo lo equivalente para rastrear a sus enemigos. Estos sistemas son altamente invasivos y en general son objeto de rechazo masivo cuando los emplean los servicios policiacos y de inteligencia en contra de los ciudadanos pero en esta situación de guerra la mayoría de la gente aprueba su uso.

La realidad enredada

Tal vez nunca antes Twitter, Instagram, Facebook, YouTube, WhatsApp, Signal y Telegram habían sido utilizados de manera tan intensa, veloz y sistemática para reportar, desde todos los frentes, el desarrollo minuto a minuto de una guerra. El propio Zelensky emplea esas plataformas desde su teléfono para enviar mensajes emotivos y de estímulo a su pueblo, así como para comunicarse con el mundo y con líderes de otras naciones. Tanto Rusia como Ucrania han lanzado campañas propagandísticas para inundar los medios de comunicación a su alcance y las redes sociales. Varios países occidentales han tratado de controlar esos flujos al prohibir canales de televisión y sitios como Russia Today, mientras que Rusia ha prohibido Facebook y otros servicios.

Entre todos los recursos que se han usado en el conflicto ruso ucraniano, destaca TikTok. Su inmenso éxito, aparte de ser la aplicación de moda entre los jóvenes, se debe a la extrema simplicidad de uso y la crudeza elemental que proyecta, la cual le da la flexibilidad de capturar tanto la espontaneidad de bailes, recetas de cocina y chistes como de acciones bélicas y tragedias humanas. Los videos de esta guerra que son compartidos en TikTok y que después reaparecen en todas la demás redes se han convertido en documentos empleados cada vez más por analistas e historiadores. Los posteos, a menudo carentes de contexto, proveen una descomunal abundancia de imágenes y estímulos emocionales, lo cual más que ser informativo, contribuye a una especie de adicción y a la ilusión de estar pendiente, conectado y en cierta forma de pertenecer a algo mayor. La ira y angustia que provocan hace que se transmitan con mayor velocidad que otros contenidos y garantizan la permanencia del usuario en la aplicación.

Sin embargo, entre esos videos hay muchos de otras guerras, de películas, falsificaciones diversas y hasta escenas de video juegos. Estos videos cortísimos son como narrativas incompletas que al multiplicarse van alimentando el apetito bélico y nutriendo al algoritmo al tiempo en que se han convertido en un magneto para miles de nuevos usuarios. El número de vistas por día de videos con la etiqueta #ukraine pasó de 6.4 mil millones a 17.1 mil millones entre el 20 y el 28 de febrero, de acuerdo con Chris Stokel-Walker en Wired. Al mismo tiempo TikTok ha sido un vehículo de mitificación extraordinario del heroísmo, el valor y el sufrimiento en el terreno de combate.

El uso del servicio Telegram también ha aumentado de manera asombrosa. Esta red cuenta con un mínimo de moderación y vigilancia por lo que ha sido el recurso favorito en últimas fechas de quienes difunden teorías conspiratorias ya sea sobre el Covid y las vacunas o sobre QAnon y Trump, entre algunos temas controvertidos que son censurados en las otras redes. Ahí se postean imágenes sin censura de la carnicería bélica que en otras redes serían censuradas. A pesar de ese aspecto morboso, grotesco y poco confiable esta herramienta se ha vuelto fundamental para muchos militantes prodemocracia, antiguerra y defensores de los derechos humanos.

Desde que internet se emplea para distribuir información el principal problema ha sido la falta de mecanismos de verificación, lo cual da lugar a una enorme cantidad de noticias falsas o cuestionables y a mecanismos de manipulación con un alcance extraordinario. TikTok trata ahora de detener el flujo de desinformación con la ayuda de organizaciones independientes que revisan los datos así como al suspender las transmisiones en vivo y el contenido posteado desde Rusia.

Obviamente esa es una tarea inmensa que rebasa las capacidades de cualquier sistema humano y multiplica los errores de los algoritmos digitales. Con un flujo tan grande de material como el que tiene esta red, aun si contaran con un sistema de filtrado efectivo en un 99 por ciento, el 1 por ciento restante que llegaría al público seguiría siendo considerable y de esa manera seguiría contribuyendo a volver más densa e impenetrable la proverbial niebla de la guerra.

Apagar internet

Dada la inmensa superioridad militar de Rusia uno se preguntaría si Moscú tiene la capacidad de desactivar el acceso a internet desde Ucrania. La realidad es que si bien pueden eliminar algunos servidores en determinadas áreas es casi imposible que puedan noquear a la red en todo el país. En Ucrania hay alrededor de 4,900 proveedores de servicios de internet (PSI). La red ahí está muy descentralizada debido a su desarrollo y mercado, lo cual la vuelve muy resistente y flexible, además de estar muy conectada a la columna vertebral de la red europea.

En cambio en Rusia internet está controlado por unos pocos operadores vigilados por el Estado, a los cuales el gobierno intenta mantener a raya con la amenaza de un interruptor de apagado que pudiera silenciarlos súbitamente de no respetar la línea oficial. Debido a sus numerosos conflictos con Rusia, los servicios de internet ucranianos han experimentado incontables bloqueos y ataques distribuidos de denegación de servicio (ADDS, que consisten en saturar los servidores con incrementos de tráfico falso que rebasan sus capacidades y los dejan inoperantes temporalmente) por lo que se han preparado durante casi una década para este momento.

Desde que iniciaron las hostilidades, numerosas páginas y sitios del gobierno de Ucrania han sido objeto de varios ataques de ADDS pero derrumbar la infraestructura de internet mediante ataques digitales es inmensamente más difícil que tirar unos cuantos servidores. Por supuesto que un ataque con misiles a las instalaciones físicas o los cables ópticos de estos proveedores de internet podría causar daño en ciertas regiones, como aparentemente sucedió en Járkov (Kharkiv). Sin embargo, aun en una situación similar los proveedores pueden a menudo redirigir el flujo de la red en poco tiempo. En cualquier caso, para prever la posibilidad de un ataque concertado en la destrucción del acceso a internet el gobierno pidió a Elon Musk activar el acceso satelital a su red Starlink.

Es patético que todos los avances tecnológicos y de comunicación que deberían unirnos son usados en una guerra de alta tecnología que se sigue peleando con la misma brutalidad, egoísmo y crueldad que cualquiera de las guerras del pasado.

*Escritor, analista y periodista

Naief Yehya

La paz que no fue

Nueva York.- Volodymyr Zelensky ganó las elecciones en Ucrania, en abril de 2019, contra toda expectativa, con una plataforma basada en la pacificación del país y la apertura del diálogo con la insurrección separatista que desde 2014 desgarra la región del Donbas. El 73% del electorado votó por él porque creyeron que un novato en la política (un comediante de origen judío) tenía las manos limpias y podría cumplir su promesa de alejarse del camino de la intransigencia y la guerra.

El joven mandatario descubrió muy pronto que varios sectores ultranacionalistas no estaban de acuerdo con negociar ningún acuerdo de paz y que considerarían volver a los tratados de Minsk, como alta traición. Las pandillas de maleantes con ideas nazis que se reinventaron como milicias y conquistaron una especie de legitimidad en el terreno de batalla, peleando contra separatistas pro rusos, no estaban dispuestas a renunciar a la lucha. Asimismo, proveedores de armas internos y externos no permitirían que terminara el conflicto y harían todo lo posible por extenderlo. Ante la amenaza presidencial de sentarse a discutir concesiones, fronteras y asumir pérdidas territoriales, los líderes de la extrema derecha anunciaron que Zelensky no sólo perdería su puesto sino que acabaría “colgado en un árbol en Khreshchatyk [la calle principal de Kiev]”.

“Si el gobierno ucraniano trata de firmar semejante documento, un millón de personas tomarán las calles y ese gobierno dejará de serlo”, declaró el líder del partido derechista, Hacha Democrática, Yuri Hudymenko. A pesar de contar con un importante capital político, Zelensky no tenía mucho rango de acción y aunque los extremistas son una minoría, tienen armas, organización y voluntad golpista. El presidente que había prometido eliminar las leyes fascistas antirrusas que impuso Petro Poroshenko, su predecesor, justo antes de terminar su periodo (prohibir el uso del idioma ruso en lugares públicos, ucranizar los nombres propios y eliminar instituciones educativas que usan el idioma ruso entre otras cosas), intentó inútilmente hablar con miembros del batallón Azov y otros extremistas.

Zelensky terminó cediendo y firmó un decreto estableciendo que reintegraría y expulsaría a las fuerzas rusas de la península de Crimea, que fue arrancada a Ucrania en 2014 con tropas, milicianos y un referéndum por demás cuestionable. Zelensky se negó a tener negociaciones con los líderes separatistas del Donbas.

A las bandas de fascistas que se encargaron de sabotear cualquier iniciativa de paz se sumó una fuerza quizá más poderosa: el Congreso estadounidense y sus contrapartes de la OTAN, quienes frenéticamente desean seguir armando a Ucrania y así tornar su batalla en una guerra para desangrar a Rusia. Las democracias occidentales comenzaron a proveer armas de manera indiscriminada y sin control alguno a un ejército que ha integrado neonazis a sus filas (hay neonazis en un buen número de ejércitos del mundo, la diferencia es que aquí gozan de libertad para expresar abiertamente sus compulsiones ideológicas). La OTAN ni siquiera trató de maquillar la intención de acosar a Rusia con la propuesta de integrar a Ucrania, lo cual había sido considerado una “línea roja” que no podría violarse sin consecuencias mayores.

La OTAN se encuentra ahora en la cómoda posición de suministrar armas y apoyo logístico a las fuerzas de Kiev, sin riesgo para sus integrantes, “mientras pelean hasta el último ucraniano en contra de Rusia”, como dijo el diplomático estadounidense Chas Freeman. Para la OTAN y los vendedores de armas, la propuesta de otra guerra sin fin, esta vez contra Rusia, suena como una fabulosa oportunidad estratégica y comercial.

Algunos ingenuos creen que Estados Unidos pudo haber salvado a Zelensky al apoyarlo contra la derecha fascista. Cualquiera que conozca la historia sabe que Washington, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, tiende a aliarse con las fuerzas más reaccionarias del planeta. Más grave aún, a pesar de la intensa campaña de promesas para integrar a Ucrania a la OTAN, la cúpula de esa organización siempre tuvo claro que semejante acción era imposible e inaceptable para muchos de los miembros.

Crímenes imperdonables de Putin

Ahora bien, el hecho de que Rusia haya caído en la provocación y lanzado una invasión de gran magnitud en contra de un país “hermano” y “parte indivisible de la identidad rusa”, sin importar las bajas civiles ni el daño en la psique nacional, es un crimen inmoral e irreparable, sin importar los prejuicios, temores o excusas con que Putin lo justifique. El apabullante fracaso militar inicial de Rusia al no poder capturar la capital, decapitar al gobierno y sustituirlo por un régimen títere en tres días puso en evidencia la férrea resistencia ucraniana e incluso la ruptura de buena parte de los ucranianos de origen ruso con la “madre patria”.

La operación de desnazificación putiniana se volvió una campaña inmensa de destrucción, conquista, robo de tierra y probablemente genocidio. Esta campaña le viene de maravilla a las fantasías fascistas apocalípticas de la extrema derecha (no sólo ucraniana sino internacional) que ven en la guerra y muerte violenta, con tintes míticos, la única forma de purificación. Además, esta guerra se inserta en la trayectoria brutal y racista de las aventuras militares de Putin: Chechenia, Siria, Georgia.

El “Día de la Victoria”, el 9 de mayo pasado, Putin fue protagonista de un espectáculo esquizofrénico, mientras celebraba la victoria soviética contra los nazis no pudo evitar señalar a Kiev como uno de los sitios fundamentales para la derrota del Tercer Reich, con lo que su argumento de que los ucranianos son nazis resultaba incoherente aun dentro de su lógica dogmática y propagandística. A cualquier afirmación de que esta es una operación de rescate se contraponen las propias palabras de Putin, quien en su artículo: “Sobre la histórica unidad de rusos y ucranianos”, publicado en julio de 2021, dice que rusos, ucranianos y bielorrusos son el mismo pueblo, la nación ucraniana no existe, sus fronteras contemporáneas son una imposición de Occidente, sus líderes son títeres de Washington y Europa, que van de la mano de la derecha ultranacionalista.

RIA Novosti publicó recientemente el artículo: “Qué debe hacer Rusia al respecto de Ucrania”, donde señala que los ucranianos son nazis pasivos, lo cual es evidente por su rechazo a dar la bienvenida a las tropas rusas. La solución es una reeducación obligatoria y supresión ideológica a nivel nacional, con un severo régimen de censura. Este programa para curar a los ucranianos de su autoidentificación como tales podrá durar décadas.

El régimen de Putin se ha servido de la amenaza neonazi interna para recrudecer la represión a los inconformes y la oposición, sus reformas antiextremismo se usan para perseguir a sus oponentes demócratas y de izquierda, no a las pandillas criminales de cabezas rapadas. El Kremlin ha utilizado organizaciones radicales nacionalistas para intimidar y reprimir a cualquier coalición antiputiniana así como a militantes LGBT. En 2008-09 el gobierno ruso empleó al grupo de choque neonazi Russkii Obraz para atacar a los seguidores de Alexei Navalny. El grupo neonazi Nacionalistas Autónomos de Rusia se ha dedicado, con apoyo estatal, a acosar extranjeros, quemar viviendas de minorías y entrenar neonazis de todo el mundo en el uso de armas y técnicas de combate.

La justificación de Putin de que su operación es tan sólo un esfuerzo por salvar a la población de origen de ruso de ser masacrada, no es más creíble que la de Estados Unidos de destruir Irak para salvar al pueblo de sus propios líderes e imponer la democracia. A Washington le es fundamental no permitir que Rusia pueda declarar ningún tipo de victoria en esta guerra y para ello el costo humano que pueda sufrir Ucrania no es una consideración ni un obstáculo. Así que por lo menos a corto y mediano plazo cualquier solución diplomática será rechazada.

Cambios de estrategia

La guerra está hundida en una lógica cruel de desgaste, de avances modestos y retrocesos con alto costo en vidas y equipo. Resulta un misterio que Putin se mantenga relativamente conservador al no eliminar las vías de suministro por las que Occidente sigue dando armas. Tampoco ha ordenado la destrucción masiva de trenes, puentes y vías de comunicación, lo cual ha sido la causa de cientos o miles de muertes de soldados rusos. Es probable que cuente con dejar casi intactos esos recursos para usarlos cuando controle el territorio. La situación a casi cuatro meses de guerra es que a pesar de malas estrategias, destrucción inmoderada, torpeza en los avances y en la protección de sus líneas de reabastecimiento y pérdida inmensas, Rusia ha logrado considerables conquistas territoriales y es cada día más palpable la posibilidad de que le arrebatarán a Ucrania la totalidad del Donbas y el acceso al mar negro. Aun en el improbable caso de llegar a negociaciones, esto dará una enorme ventaja territorial a Putin. De no ser derrotada Ucrania pasará de una posición defensiva a una ofensiva para tratar de recuperar el territorio ocupado. Entonces el Kremlin argumentará que Ucrania es el agresor, se asumirá como la víctima y “defenderá” ferozmente a la patria. Asimismo, se anuncia que las represalias rusas vendrán en diferentes momentos y frentes en contra de las naciones que han sido fundamentales en la destrucción de tropas rusas.

Crímenes de guerra

Hasta el 21 de abril se reportaron 7,600 crímenes de guerra cometidos por Rusia en Bucha, Mariupol, en aldeas literalmente arrasadas y en ciudades donde han destruido edificios residenciales, hospitales y teatros. Los casos incluyen secuestros de civiles, desplazamientos de poblaciones, violaciones, torturas y ejecuciones. La categoría de crímenes de guerra es una poderosa herramienta para sancionar la conducta de las partes beligerantes, lamentablemente es una acusación que ha sido vaciada de significado precisamente por Estados Unidos en sus guerras de invasión y agresión, y por no reconocer responsabilidades y proteger a sus militares aun en casos de evidente y probada brutalidad innecesaria en contra de civiles. Además, ni Estados Unidos ni Rusia son signatarios del Tribunal Penal Internacional de La Haya. Y aunque esas acusaciones han sido despojadas de valor, Biden no ha dudado en llamar criminal de guerra a Putin. Como señala Fintan O’Toole (“Our Hypocrisy on War Crimes”, The New York Review of Books, 26/05/2022) hay dos maneras de considerar el enjuiciamiento por crímenes de guerra: “La primera es que se trata de un deber universal y que deben perseguirse sin importar nacionalidad ni persuasión política de los responsables”. La segunda es que el derecho de señalar al enemigo como criminal de guerra es parte del botín de los vencedores. Una herramienta de castigo adicional y no una de justicia.

Epidemia nazi

Mientras los rusos acusan a los ucranianos de ser nazis y la OTAN denuncia la estrategia de Putin como fascista, otro criminal de extrema derecha armado y autodeclarado racista asesinó a diez personas e hirió a tres en un supermercado en una zona negra de la ciudad de Búfalo el 15 de mayo de 2022. El supremacista blanco responsable de esta matanza publicó un manifiesto donde explicaba creer en la teoría conspiratoria del Gran Reemplazo (los blancos están siendo reemplazados por minorías étnicas e inmigrantes) y transmitió en vivo por la plataforma Twitch su crimen. Si bien Estados Unidos es el país de las matanzas rutinarias de civiles debido a sus leyes ridículamente laxas al respecto de la posesión de armas (especialmente de alto poder), la intolerancia y el odio se manifiestan de forma cada vez más amenazante en diferentes partes del mundo. En las recientes elecciones francesas Marine Le Pen, la candidata de la extrema derecha, obtuvo el 41.5% del voto (más de 13.2 millones) y eso que muchos votantes pro fascistas no votaron por ella por considerarla conservadora. Las derechas xenófobas, de la mano de los populismos del desencanto y el rencor, recorren el mundo, como el proverbial fantasma, anunciando un nuevo y sórdido orden de terror y violencia.

Alberto Betancourt Posada

Estamos viviendo una situación límite. Rusia se declaró en alerta máxima nuclear. ¿Qué significa eso? ¿Qué tipo de guerra es ésta? Sabemos poco de lo que ocurre en el campo de batalla. El mercado de noticias se expande pero al mismo tiempo la propaganda, las mentiras y la desinformación saturan la semiósfera mediática (el conjunto de mensajes emitidos por los medios). La desinformación es peligrosa cuando se está ante el reto de desactivar una crisis nuclear.

La comunicación política, y específicamente la información de los gobiernos a sus ciudadanos respecto al conflicto desempeña un papel muy importante. En el mismo sentido la cobertura de los medios es fundamental para la hermenéutica de la guerra (la manera en que se propone interpretarla) y en la conformación de la opinión pública.

En ese marco, la mesa redonda “Miradas periodísticas sobre la guerra”, efectuada en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, convocada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, reunió a los integrantes del Seminario Periodismo para Historiadores, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNAM, para analizar la información sobre la guerra en Ucrania ofrecida en las páginas oficiales del gobierno estadounidense, el Consejo de la Unión Europea, Francia e India, así como la cobertura de distintos medios de EU, Francia, Rusia, Alemania e India.

Las exposiciones plantearon preguntas muy interesantes: ¿Estamos ya en una tercera guerra mundial? ¿Hasta qué punto la resolución de la crisis energética ha conducido a la Unión Europea a una subordinación a la estrategia estadounidense? ¿Qué papel está desempeñando India en el actual conflicto? ¿Cuál ha sido el papel del patriarca de Moscú en la legitimación de la invasión rusa a Ucrania?

Juan Pablo Barba analizó los discursos del presidente estadounidense Joe Biden pronunciados los días 24 de febrero, 26 de marzo y 21 de abril. Tipificó el discurso de Biden como un discurso de guerra y analizó la importancia de sus efectos ontológicos (sus consecuencias concretas). En su primer discurso tras la invasión rusa, el presidente Joe Biden hizo una serie de señalamientos que definieron la postura de su país, y establecieron los objetivos con que participaría en el conflicto: advirtió que el pueblo ruso entero pagará los desatinos de Vladimir Putin; anunció que sancionará a Rusia hasta convertirla en un paria; se propuso la remoción del presidente ruso y advirtió que 40 países apoyan a EU en el conflicto contra Rusia. Cabe preguntarnos, si al menos por el número de países participantes (según la versión estadounidense), ya podemos afirmar que estamos en una Tercera Guerra Mundial.

El presidente estadounidense dijo que Putin no debería ser más el presidente de Rusia, en su discurso del 26 de marzo, en el Palacio de Varsovia: “por el amor de Dios, este hombre no puede continuar en el poder”. Qué paradoja, dijo Juan Pablo, el discurso se pronunció en el mismo lugar en el que el 14 de mayo 1955, se firmó el Pacto de Varsovia para garantizar la defensa del bloque socialista ante las amenazas de la OTAN. El otro eje del discurso presidencial, enfatizó Juan Pablo, fue la amplitud de la coalición militar contra Rusia. En su discurso del 24 de febrero, el presidente Biden mencionó entre los países dispuestos a involucrarse bélicamente a Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda como sus aliados, pero dijo que en total eran más de 36 países aunque no los mencionó a todos.

Biden, aseveró el historiador, habló de imponer sanciones a Rusia, como estrategia para derrotarla económicamente a largo plazo, teniendo como fin último: convertir a Rusia en un paria. En ninguno de los discursos analizados se mencionó la posibilidad de una negociación que conduzca a la paz. La página oficial de la Casa Blanca carga diariamente las transcripciones de los discursos, conferencias y comunicados del presidente y funge como uno de los principales mecanismos de comunicación política entre gobernantes y gobernados. El joven historiador concluyó resaltando la importancia de los discursos de guerra durante el desarrollo de un conflicto, pues construyen un “enemigo común”, establecen objetivos políticos y militares, persuaden a la opinión pública, apelan a la emotividad, resaltan las virtudes propias y demonizan al enemigo, agregó.

Alfredo Díaz Vázquez analizó las páginas del Consejo Europeo y expuso los enormes retos que tiene ante sí la Unión Europea para sustituir el 40% de los energéticos como el gas y el petróleo provenientes de Rusia. Señaló que las posturas de los diferentes actores europeos han ido cambiando a lo largo del tiempo y sería importante reconstruir dichas trayectorias y explicar sus causas. Por ejemplo, en un primer momento el consejero europeo Charles Michel intentó negociar directamente con Vladimir Putin, pero paulatinamente pasó a externar pequeñas condenas, para posteriormente adoptar una postura mucho más radical en la que acusó al líder ruso de cometer “crímenes de guerra en Ucrania”.

Díaz destacó la importancia de la reunión celebrada en el Palacio de Versalles el 10 y 11 de marzo de este año, donde los 27 líderes de la Unión Europea dejaron ver -lo que él consideró- el vacío en el liderazgo de la Unión tras la salida de la canciller alemana Angela Merkel. En ese mismo lugar se celebró la conferencia que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y ahora sirvió como escenario para una importante cumbre geopolítica, donde Europa tuvo que efectuar una primera definición sobre el conflicto en Ucrania.

La nueva cumbre de Versalles fue un espacio político fundamental donde el nuevo canciller alemán Olaf Scholz y el presidente francés Emmanuel Macron (quien se encontraba en pleno proceso electoral buscando la ratificación de su mandato) trataron en un principio de resistir la fuerte presión estadounidense sobre Europa. Ante la búsqueda desesperada de proveedores alternativos de energéticos diversos medios europeos, por ejemplo DW, advirtieron del peligro del aumento de la influencia de los países no democráticos y las llamadas petromonarquías como Arabia Saudita o Qatar, las cuales podrían incrementar al cubrir el déficit de producción y demanda de los energéticos rusos hacia la Unión Europea.

Alfredo Díaz enfatizó el impacto que tendrá el incremento de los precios de los energéticos en Europa y el mundo al afectar al día a día de las familias europeas, provocado por los incrementos directos en los precios del gas o los incrementos directos debido al impacto del encarecimiento energético en los precios de la canasta básica. Además, Díaz Vázquez propuso una nueva perspectiva al conflicto en Ucrania, advirtiendo acerca de la importancia de encontrar pronta solución para evitar mayor número de víctimas mortales y mayor inestabilidad en la economía mundial con el consecuente impacto en las sociedades de los distintos países involucrados.

Rubén Blancas Vázquez recordó la génesis ultraderechista del Partido Popular de India (Bharatiya Janata Party) encabezado por el primer ministro Narendra Modi y su tendencia a promover el nacionalismo, implantar una sola religión y perseguir a las castas más humildes como las de los intocables. El historiador, estudioso de la página oficial del gobierno de India, enfatizó la importancia geopolítica de India, su peso demográfico, económico y militar, lo cual puede conferir el papel de ser en cierto sentido, el fiel de la balanza a escala global. La situación es compleja, aseveró, pues por un lado India tiene magníficas relaciones militares con EU como se mostró en el reciente viaje del primer ministro a Washington D.C., aunque, por otro lado, India mantiene también importantes relaciones económicas, diplomáticas y militares con Rusia.

India se ha negado a condenar la invasión rusa a Ucrania tanto en el Consejo de Seguridad como en la Asamblea General de la ONU. En sus documentos oficiales, el gobierno indio ha enfatizado la importancia de entablar negociaciones entre las partes que conduzcan al cese al fuego. Tras casi un año de consultar sistemáticamente los sitios oficiales del primer ministro de India y la Federación de Rusia, la guerra estalló sorpresivamente, en contexto en el que su familiaridad con las fuentes le ha permitido seguir las relaciones diplomáticas entre India y Rusia durante el conflicto.

India, enfatizó Rubén, desempeña un importante papel geopolítico, por su enorme población, economía, intensa actividad diplomática y sus buenas relaciones con las potencias del mundo, lo cual la convierte en una pieza clave en la conformación de bloques y en la forma en que se inclinan la balanza en los conflictos entre ellos. En la coyuntura actual de la crisis en Ucrania el papel de India parece incierto. Por un lado, el primer ministro Modi ha mantenido estrechas relaciones con Rusia y Estados Unidos. India parece inclinarse más por una alianza con Rusia.

De acuerdo con la página oficial del gobierno de India, señaló Blancas Vázquez, el funcionario indio habló varias ocasiones con Putin. En el recuento oficial de las llamadas nunca se mencionó una condena a la invasión y se informó del deseo indio de llegar a un cese al fuego. Una de las posibles razones de la postura India en relación al conflicto, aseveró Rubén Blancas, puede ser la importante relación de ambos países en el sector militar, pues un gran porcentaje de las armas importadas a India son de origen ruso y los mandatarios de ambas naciones han firmado diversos acuerdos de cooperación en el sector militar.

La historiadora Fátima González escudriñó la página oficial de la Iglesia Ortodoxa rusa, y específicamente los discursos de Kirill, el patriarca de Moscú y de todas las Rusias. En su intervención abordó un tema fascinante: la importancia de la religión en la historia de Rusia, y específicamente el peso de la Iglesia Ortodoxa en la Rusia postsoviética, país donde tiene más de 200 millones de fieles. En la actualidad, comentó, existen estrechas relaciones entre el patriarca de Moscú y el presidente Vladimir Putin. Para mostrarlo evocó a la periodista Fernanda Paúl de BBC News Mundo, quien en su nota “La rebelión religiosa que se esconde detrás de la guerra entre Rusia y Ucrania” (3 de abril de 2022) afirmó que, en el año 2012, el patriarca expresó que el gobierno de Vladimir Putin era “un milagro de Dios”.

El patriarca ha apoyado desde el púlpito la invasión de Ucrania, y ha intentado legitimarla al afirmar que Ucrania se ha desgastado moralmente como lo muestra la existencia de la homosexualidad. El día 6 de marzo de 2022, afirmó la historiadora, durante la celebración de la Divina Liturgia en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, el patriarca lanzó un discurso justificando la guerra, en el cual afirmó que las marchas gays celebradas en Ucrania eran motivo suficiente para que estuvieran sucediendo terribles acontecimientos ya que rompen con los valores y la verdad de Dios.

A partir de encontrarse con esos documentos, Fátima González se preguntó ¿y la paz?, ¿se puede concebir que el conflicto es la verdad de Dios? La historiadora mostró la importancia del patriarca ruso en la legitimación de la guerra y su apoyo religioso a las fuerzas armadas de la Federación Rusa “por su amor a la nación y su intenso sentimiento patriótico”. La investigación de Fátima también mostró otro aspecto interesante, pues aun cuando el conflicto entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica se remonta a su separación ocurrida en 1054, en fechas recientes el papa Francisco ha buscado un acercamiento, que ha permitido establecer un canal de comunicación para buscar la protección de los civiles y alcanzar un cese al fuego.

Ante una guerra de nuevo tipo, que incluye la amenaza explícita de usar armas nucleares, requerimos información de calidad para saber lo que ocurre y tomar decisiones lúcidas. La mesa redonda -cobijada por los murales de Vlady sobre la historia rusa- mostró la importancia de la comunicación política y las interpretaciones mediáticas: Juan Pablo Barba mostró la importancia y las consecuencias reales del discurso de guerra de Joe Biden; Alfredo González explicó la transcendencia de la cumbre de Versalles, como un auténtico punto de definición sobre la independencia o subordinación de Europa ante la presión estadounidense. Rubén Blancas mostró lo destacado de los relatos sobre el conflicto y el peso geopolítico de India. Fátima González mostró el escalofriante involucramiento de la Iglesia Ortodoxa rusa en legitimar el conflicto. En todos los casos se mostró que paralelamente al enfrentamiento en el campo de batalla, existe también un conflicto por imponer cierta interpretación respecto a la guerra.

Todos los participantes coincidieron en plantear la necesidad de oponerse a la oda en favor de la guerra, mediante relatos gubernamentales, mediáticos y ciudadanos que exijan y muestren la urgencia y la posibilidad de la negociación, el cese al fuego y la paz.