Gabriel Sosa Plata*

La iniciativa de reforma política presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum incorpora por primera vez una referencia directa al uso de inteligencia artificial en los procesos electorales. La propuesta va en el sentido de que todo contenido relacionado con elecciones que haya sido generado o alterado mediante inteligencia artificial deberá estar claramente etiquetado por su emisor.

Esto es, si un video, un audio o una imagen fue manipulado con herramientas de IA, la ciudadanía tiene derecho a saberlo.

La iniciativa también plantea que concesionarios de radio y televisión y plataformas digitales deberán identificar,advertir y evitar la difusión de materiales que no estén etiquetados.

La propuesta se inscribe en una tendencia internacional que busca introducir mecanismos de transparencia tecnológica frente a la expansión de los llamados contenidos sintéticos. Sin embargo, como suele ocurrir con la regulación digital, el problema no queda del todo resuelto.

Partamos de lo obvio: la manipulación audiovisual mediante inteligencia artificial (los llamados deepfakes) ya forma parte del arsenal político contemporáneo.

Por ejemplo, durante el ciclo electoral global de 2024, que involucró votaciones en más de 60 países, organismos internacionales y autoridades electorales registraron el uso creciente de contenidos generados con IA para simular declaraciones, fabricar imágenes o manipular discursos políticos.

México no fue la excepción. Diversos monitoreos documentaron decenas de piezas de contenido político alteradas con inteligencia artificial en ese año. Ninguna fue decisiva por sí misma, pero sí mostraron la facilidad con la que hoy pueden fabricarse materiales audiovisuales más o menos convincentes.

En ese contexto, la idea de exigir etiquetas que adviertan cuando un contenido ha sido manipulado con IA suena bien, de entrada. De hecho, varios países están explorando caminos similares.

Es el caso de la Unión Europea, donde se ha optado por un enfoque basado en transparencia y gestión de riesgos. Bajo el Digital Services Act y el nuevo marco europeo de inteligencia artificial, las plataformas deben advertir cuando un contenido sea sintético o manipulado, además de implementar medidas para mitigar riesgos electorales.

El Reino Unido ha avanzado por otra vía: exigir que la publicidad política digital incluya una identificación clara del promotor del mensaje. La idea es que el ciudadano pueda saber quién está detrás de cada campaña o pieza de propaganda.

En Brasil, el Tribunal Superior Electoral adoptó reglas específicas contra los deepfakes en campañas y creó estructuras institucionales para combatir la desinformación electoral.

Incluso en Estados Unidos, donde la regulación tecnológica suele avanzar con mayor lentitud, algunas agencias federales ya comenzaron a prohibir el uso de voces sintéticas generadas con IA en llamadas automatizadas con fines políticos.

El mundo está intentando regular el fenómeno, pero nadie ha encontrado todavía la fórmula perfecta.

En el caso de nuestro país, el debate no se concentra tanto en la obligación de etiquetar contenidos (un principio que goza de amplio consenso), sino en la parte que obliga a medios y plataformas a “evitar la difusión” de materiales no identificados.

La diferencia puede parecer semántica, pero en realidad es sustantiva.

Una cosa es exigir transparencia al emisor del mensaje y otra muy distinta es trasladar a plataformas digitales y concesionarios de radio y televisión la responsabilidad de decidir qué contenidos pueden circular y cuáles no durante un proceso electoral.

Ese tipo de obligaciones suele generar lo que en regulación digital se conoce como “sobrerreacción preventiva”. Es decir, ante la posibilidad de sanciones, las plataformas tienden a retirar contenidos incluso cuando existe duda razonable sobre su naturaleza. Así que el remedio puede terminar siendo más restrictivo que el problema que intenta resolver.

Hay otra realidad tecnológica a considerar más allá del debate legal: gran parte de la desinformación política no circula en espacios abiertos como redes sociales públicas, donde los contenidos pueden monitorearse con relativa facilidad, sino en grupos privados, mensajería cifrada y redes de reenvío, donde la capacidad regulatoria del Estado es prácticamente inexistente.

A esto se suma otro problema: los sistemas automatizados para detectar deepfakes todavía tienen márgenes importantes de error. De esta manera, distinguir entre sátira, parodia, manipulación creativa o desinformación deliberada no siempre es sencillo ni siquiera para expertos humanos.

Por eso organismos internacionales han insistido en que cualquier regulación sobre inteligencia artificial y elecciones debe equilibrar tres principios simultáneos: integridad electoral, libertad de expresión y debido proceso.

¿Esto se cumple con la iniciativa de la presidenta?

No necesariamente.

Advertir a las audiencias sobre contenidos manipulados puede fortalecer la deliberación democrática y el derecho a la información, pero delegar decisiones ambiguas de moderación política a plataformas privadas, en cambio, puede abrir la puerta a errores, arbitrariedades o silencios incómodos.

A esto se agrega otro problema mayor: la enorme dificultad o imposibilidad de regular a las grandes plataformas digitales, ya que su capacidad de influencia en el debate público, al igual que su poder de cabildeo para evitar regulaciones que afecten sus intereses, es enorme.

Así que los retos nos rebasan política y económicamente.

La experiencia internacional muestra que incluso las democracias con mayor capacidad regulatoria han tenido dificultades para establecer controles efectivos sobre estas plataformas. Por eso la regulación de la inteligencia artificial en campañas electorales debe ser un paso necesario, pero será insuficiente.

Concierto UAM Radio 94.1 FM

Y tal como comentamos la semana pasada, este 11 de marzo, la radiodifusora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) celebra sus primeros 15 años de vida. Entre las actividades de aniversario, el viernes 13 ofrecerá un concierto en la UAM-Unidad Xochimilco, en el que participarán BrilloGrtsch y Las Musas Sonideras. La cita es a las 14:00 horas. ¡Muchas felicidades!

Gabriel Sosa Plata*

Las radios universitarias nacen entre entusiasmo, debates interminables y una buena dosis de utopía. UAM Radio 94.1 FM no fue la excepción y menos aún por la vocación crítica y transformadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Hace quince años, el 11 de marzo de 2011, nuestra Universidad puso al aire una señal que con el tiempo se ha convertido en una de las experiencias más relevantes de radio pública universitaria en México.

Quienes tuvimos el privilegio de estar cerca de ese momento (y de otros) recordamos bien la mezcla de emoción y responsabilidad. La idea era construir una emisora que no fuera sólo un escaparate institucional, sino un espacio de pensamiento crítico, de diálogo cultural, de ciencia abierta y de experimentación sonora. Una radio que reflejara la pluralidad de la universidad y que hiciera honor al lema que la acompaña desde su nacimiento: una radio abierta al tiempo.

El proyecto nació con una ingeniería inédita. Durante sus primeros años, la estación operó como una red unifrecuencia con pequeños transmisores distribuidos en distintas sedes de la universidad. Aquella solución técnica -que permitía que varias estaciones emitieran la misma señal en una misma frecuencia- fue posible gracias al trabajo y la creatividad del ingeniero Ignacio Espinoza Abonza, quien diseñó el sistema de multitransmisión que permitió echar a andar el proyecto en estas condiciones técnicas peculiares.

Con el paso del tiempo, la emisora dio un salto importante en su consolidación técnica. Hoy XHUAM-FM 94.1 transmite con una potencia de 3 mil watts, lo que permitió ampliar considerablemente la cobertura de la señal en la Ciudad de México y parte de la zona metropolitana. De ser un proyecto experimental distribuido en varios puntos de transmisión, la estación pasó a consolidarse como una señal reconocible para las audiencias universitarias y para audiencias cada vez más amplias interesadas en contenidos culturales y de divulgación.

En este recorrido han sido fundamentales las personas que han encabezado la conducción editorial y administrativa de la emisora y que han aportado distintas visiones y etapas de consolidación: Teodoro VillegasPablo FloresClaudia Meléndez y Sandra Fernández. Ellas y ellos, con sus maravillosos equipos en producción, continuidad e ingeniería, le han dado forma a una programación que combina divulgación científica, cultura, pensamiento social y música de artistas que no tienen cabida en la radio comercial.

Pero si hay una fuerza silenciosa que ha sostenido buena parte del dinamismo de la emisora, ha sido la participación de las y los prestadores de servicio social. Estudiantes de la propia UAM, pero también de otras universidades, han encontrado en esta estación un espacio para aprender radio desde la práctica cotidiana. En este sentido, UAM Radio ha sido también una verdadera escuela radiofónica, donde generaciones de jóvenes han tenido su primer contacto con el micrófono, la producción sonora, la edición, el periodismo cultural y la experimentación narrativa.

En ese espíritu surgieron proyectos como “Horas de vuelo”, concebido justamente para que estudiantes pudieran desarrollar sus primeras experiencias al aire, aprender a producir contenidos y descubrir la magia de la radio desde dentro. En muchos casos, esas primeras “horas de vuelo” se han convertido después en trayectorias profesionales dentro del periodismo, la producción audiovisual o la comunicación pública.

Gracias a ese trabajo acumulado, UAM Radio ha construido un acervo sonoro notable. Series radiofónicas sobre ciencia, arte, cine, música, historia, salud, pensamiento social y cultura universitaria han formado parte de su catálogo. Programas infantiles, espacios de divulgación científica, debates académicos y propuestas musicales de vanguardia han convivido en una parrilla que siempre ha buscado algo más que acompañar: estimular la curiosidad, la visión crítica y el pensamiento.

Algunas de esas producciones incluso han obtenido reconocimiento internacional. La serie “Expedicionarios”, por ejemplo, fue premiada en el New York Festivals: World’s Best Radio Programs, una distinción poco frecuente para una emisora universitaria mexicana y que confirmó que desde la UAM también se pueden producir contenidos radiofónicos de alto nivel narrativo.

Si algo distingue a UAM Radio es su vocación de servicio público. A diferencia de las radios comerciales, la lógica aquí no es la del rating ni la de la publicidad, sino la de la responsabilidad cultural, académica y social. Por ello la emisora cuenta con mecanismos de participación y rendición de cuentas: un Consejo Ciudadano, una Comisión de Radio y una Defensoría de las Audiencias que permite a quienes escuchan expresar inquietudes, críticas o propuestas. En esta nueva etapa, además, se ha incorporado recientemente como defensora de las audiencias la periodista Deyanira Morán, quien tendrá la tarea de fortalecer ese diálogo con la sociedad.

Hoy la radio enfrenta desafíos nuevos. Las generaciones más jóvenes consumen contenidos de maneras muy distintas a las de hace una década. El streaming, los podcasts y las redes sociales han cambiado radicalmente los hábitos de escucha y en UAM Radio estamos muy conscientes de ello. Por eso el objetivo ya no es solamente cómo hacer buena radio, sino cómo hacer buena radio en un ecosistema digital en permanente transformación y a través de diversas plataformas.

En ese contexto, la emisora vive también una etapa de renovación. El proyecto editorial que se perfila hacia 2026 busca fortalecer la dimensión informativa de la estación, ampliar su presencia digital y consolidar a la radio como un espacio de participación universitaria más amplio, donde estudiantes, académicos de las Unidades universitarias, así como audiencias puedan dialogar de manera más directa.

Los aniversarios, más que mirar al pasado con nostalgia, sirven para detenernos un momento y preguntarnos qué haremos, hacia dónde queremos ir.

Y el quince aniversario de UAM Radio será precisamente una oportunidad para hacerlo en voz alta, sin temor a los cambios, pero sin perder la misión de nuestra universidad y su compromiso de construir una mejor sociedad. ¿De qué manera reforzaremos nuestro aporte al país desde la radio? La respuesta define en parte los cambios que estamos y estaremos escuchando en la programación.

Para esta celebración elegimos una frase que resume bien el espíritu de la emisora: “15 años de ser la mejor radio universitaria abierta al tiempo”.

No es una frase casual. Remite directamente a la identidad misma de la Universidad Autónoma Metropolitana, cuyo lema, “Casa abierta al tiempo”, proviene de la expresión náhuatl “in calli ixcahuicopa”, que evoca la idea de una casa que dialoga con su tiempo, que aprende de él y que se proyecta hacia el futuro. Si la universidad es esa casa abierta al tiempo, la radio es, en muchos sentidos, su voz en el tiempo: el espacio donde las ideas, las investigaciones, las expresiones culturales y las inquietudes de la comunidad universitaria encuentran resonancia pública.

El 11 de marzo, fecha simbólica del inicio de transmisiones, la estación realizará un maratón radiofónico de siete de la mañana a diez de la noche, con diferentes mesas de diálogo que revisarán distintos ángulos de la historia y el futuro de la emisora: un balance con quienes han encabezado el proyecto a lo largo del tiempo; la mirada de la sociedad a través del Consejo Ciudadano; la voz de las y los estudiantes de cada unidad universitaria; los desafíos tecnológicos de la radio contemporánea y una conversación inevitable sobre qué ha cambiado en la música y en la programación durante estos quince años.

Dos días después, la celebración saldrá de la cabina y se trasladará a un concierto abierto a la comunidad universitaria, cuyos detalles se darán a conocer en las próximas horas.

Las celebraciones también traerán estrenos de nuevos contenidos, entre ellos, “Audiencias al aire”, un programa de la Defensoría dedicado a discutir el derecho de la sociedad a una comunicación de calidad, así una propuesta musical a cargo de dos grandes melómanas, Abril Dávila y Sofía Navarro. Habrá más sorpresas que anunciaremos en los siguientes días y semanas.

Además, se lanzará una convocatoria para diseñar 15 carteles por los 15 años de la emisora, en la que se invitará a estudiantes a imaginar visualmente la identidad gráfica de esta celebración.

El aniversario será también el marco para anunciar la actualización del Acuerdo de creación de UAM Radio 94.1 FM, con el objetivo de reforzar su carácter de medio público universitario en consonancia con la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión y con los objetivos de la gestión universitaria 2025-2029.

Por supuesto, ahí no terminará la celebración. Es sólo el inicio de una serie de actividades que desarrollaremos a lo largo de todo el año, tanto en las Unidades universitarias, como en Rectoría General. Hay mucho, muchísimo por celebrar con nuestras audiencias.

Si algo hemos aprendido en estos quince años es que la radio universitaria no puede permanecer inmóvil. Debe transformarse sin perder su esencia: ser un espacio de conocimiento, crítica y de cultura.

Quince años después de aquella primera transmisión, UAM Radio 94.1 FM es y seguirá siendo un proyecto en movimiento. Una estación que ha crecido entre cables, micrófonos, ideas y muchas horas de conversación al aire. Una radio que pertenece a su comunidad y que, como la propia universidad, busca mantenerse abierta al tiempo.

*Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista.

Gabriel Sosa Plata*

La reforma política que propone la presidenta Claudia Sheinbaum busca reducir los tiempos en radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios por emisora durante los periodos electorales. ¿Se busca mejorar la comunicación democrática o aliviar una presión histórica de la industria?

Conviene recordar cómo funciona el modelo actualmente.

El artículo 41 constitucional establece que, desde el inicio de las precampañas y hasta la jornada electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE) dispone de 48 minutos diarios por estación o canal, distribuidos en franjas horarias. El diseño incluye la prohibición para que partidos, candidatos y terceros contraten propaganda electoral en radio y televisión. Esa prohibición no fue caprichosa; fue la respuesta institucional a un mercado que, sobre todo en las elecciones de 2006, había distorsionado la política, enriquecido a las televisoras y vuelto profundamente desigual el acceso a las pantallas.

El modelo de comunicación política ha sido funcional desde entonces, aunque insuficiente porque su producto dominante terminó siendo la unidad más pobre del debate público: el spot. De ahí que las elecciones se “spotizaron” con millones de impactos que se transmiten en procesos federales en más de 3 mil 400 emisoras de radio y televisión.

Se trata de una saturación que no necesariamente contribuye a la formación política de la ciudadanía. Por ejemplo, el Libro Blanco del Proceso Electoral 2011-2012 reconoce que el modelo derivó en una sobreproducción de promocionales y que esa lógica banalizó la comunicación política. El propio documento sostiene que es posible disminuir el número de promocionales sin aumentar ni reducir el total de 48 minutos diarios. Es decir, el problema admite rediseño sin necesidad de tocar el piso constitucional.

Así que cuando se habla de pasar de 48 a 35 minutos, el cambio no es simbólico. Son 13 minutos menos por emisora al día: 27.08% del tiempo (13/48). Traducido a la unidad real del modelo (el spot de 30 segundos), la diferencia se vuelve tangible. Cuarenta y ocho minutos equivalen a 96 spots diarios; treinta y cinco, a 70. Son 26 spots menos por emisora por día. Y en un país con miles de señales obligadas a transmitir la pauta, la reducción es masiva.

Eliminar spots puede disminuir la irritación ciudadana, es cierto. Pero si no se transforman los formatos ni el contenido, el resultado será simplemente menos de lo mismo.

Ahora bien ¿qué ocurre con esos 13 minutos liberados?

En términos prácticos, es inventario que deja de estar reservado para fines públicos en periodo electoral. No hace falta forzar la interpretación para advertir quién se beneficia cuando la bolsa pública se reduce: la lógica comercial y la programación de las propias empresas. De hecho, parece una respuesta a la histórica exigencia de Televisa, TV Azteca y los principales grupos radiofónicos del país de eliminar esos tiempos, lo que incentiva (pese a la prohibición constitucional) la venta de entrevistas y otros contenidos a candidatos y partidos políticos.

La reforma de la presidenta Sheinbaum se presenta como parte de un paquete de austeridad y ajustes institucionales. El proyecto incluye cambios plausibles: recortes de gasto, voto electrónico, facilitar el voto de mexicanos en el extranjero, así como medidas para enfrentar problemas en el terreno digital, como bots y contenidos generados con inteligencia artificial.

La referencia a lo digital es valiosa, útil, porque se reconoce que la competencia ya migró hacia espacios con menor regulación y mayor opacidad. Todo bien hasta ahí. El dilema es que reducir presencia en medios masivos sin fortalecer transparencia y fiscalización en el ecosistema digital puede ser también un movimiento de doble filo, ya que se alivia la presión en televisión y la radio, pero el dinero y la manipulación no desaparecen; simplemente cambian de terreno y pasan al mundo de las ingobernables plataformas.

El problema histórico del modelo de comunicación política establecido en 2007 no se resuelve con el recorte de derechos, sino corrigiendo incentivos.

Si la reforma quiere oler a sociedad y no a intereses político-empresariales, debería sostenerse el principio y modificar el mecanismo: menos repetición, formatos más explicativos, contraste real de propuestas, mensajes institucionales útiles y reglas que privilegien información verificable sobre consignas.

Combatir la “spotización” es necesario, pero la vía correcta no consiste en reducir el piso constitucional diseñado precisamente para evitar la corrupción, el mercado ilegal de venta de contenidos periodísticos y la afectación de los derechos de las audiencias.

Si el Estado reduce sus espacios en radio y televisión tendremos una democracia ligeramente menos visible en medios masivos… y un poco más rentable para quienes siempre han querido recuperar esos minutos y utilizarlos para objetivos muy lejanos de la función social a la que están obligados legalmente.

Homenaje a Jorge Meléndez, periodista de convicciones

Este 7 de marzo, a las 20:00 horas, el histórico Salón Los Ángeles (Lerdo 206, colonia Guerrero, CDMX) abrirá sus puertas para rendir homenaje al maestro Jorge Meléndez con la mesa de diálogo “La trayectoria de un gran periodista”. Participarán Julio Astillero, Témoris Greko, Humberto Musacchio, Rogelio Hernández y Leonardo Figueiras; moderará Alejandro Meléndez. La entrada será libre.

Será un espacio para recordar a un periodista coherente, crítico y constante, que entendió el oficio como compromiso público y no como vitrina personal. Jorge Meléndez dejó una huella que va más allá de sus columnas; nos dejó ejemplo de honestidad, profesionalismo y, claro, amistad.

La noche continuará con música en vivo de Francisco Barrios “El Mastuerzo”, Xochihua y Musas Sonideras.

*Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias.

Gabriel Sosa Plata*

Este domingo no sólo ardieron vehículos en carreteras del occidente del país; también ardieron las pantallas.

La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, activó un operativo federal de alto riesgo y detonó bloqueos, incendios y escenas de tensión en Jalisco.

Lo anterior fue real. Lo demás fue el reflejo del ecosistema digital deteriorado en los derechos humanos, en especial el derecho a la información.

Muchas fueron las mentiras: se habló de un aeropuerto “tomado”, de un avión incendiado en la pista, de enfrentamientos dentro de la terminal de Guadalajara, de estados de sitio en algunas ciudades, de supuestos comunicados del grupo armado en los que amenaza a la población civil, entre muchos más.

Verificado, Animal Político, AFP Factual, Infodemia y otros medios y organizaciones fueron insuficientes para contrarrestar la ola de desinformación.

En paralelo, por WhatsApp circulaban audios que anunciaban suspensiones de clases en estados no afectados por los actos de violencia de la organización criminal; en X y Facebook se compartían videos de bloqueos que, tras una revisión básica, correspondían a otros países o a episodios pasados. También aparecieron esquelas apócrifas y comunicados falsos diseñados para provocar indignación y alimentar lecturas políticas inmediatas.

El objetivo, además de desinformar, fue generar la idea de un caos fuera de control y trasladar el impacto del operativo al terreno del desgaste político.

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este martes a ese fenómeno. Reconoció que tras el operativo “hubo mucha desinformación” y subrayó que su gobierno estuvo en coordinación permanente con las fuerzas de seguridad. Desmintió versiones sobre la supuesta toma del aeropuerto y señaló que se trabaja para desactivar rápidamente contenidos falsos, aunque advirtió que el desafío es complejo en un entorno de respeto a la libertad de expresión.

La controversia también se intensificó cuando Elon Musk, desde su plataforma X, insinuó que la presidenta “decía lo que sus jefes del cártel le ordenaban”. La acusación, sin evidencia, cruzó la línea. Sheinbaum anunció que su equipo jurídico evalúa acciones legales ante lo que calificó como una imputación absurda. Lo más grave es que viene del hombre más rico mundo, cuyos dichos, por más irresponsables que sean, tienen un impacto global.

Y frente al ruido y la estridencia, debe reconocerse el papel ejemplar de algunos medios públicos, como Canal 44 y Radio UdeG, de la Universidad de Guadalajara, que optaron, a través de UdeG Noticias, por una cobertura sobria, verificada, contextualizada. sin adjetivos inflamados, sin especulación innecesaria, sin convertir cada video viral en titular.

En situaciones como las que vivimos el domingo se entiende por qué los medios públicos y, de manera especial, los universitarios, son indispensables, ya que no compiten por el clic inmediato o la estridencia, sino por credibilidad y la confianza. Y esto es así porque su lógica no es la del golpeteo político o para ganarle al algoritmo, sino la del servicio social.

En el ecosistema contemporáneo, la violencia real produce miedo; el algoritmo lo amplifica; la inteligencia artificial lo embellece o procura darle veracidad; la polarización intenta capitalizarlo.

¿Qué podemos hacer frente a ello?

Muy poco ante los poderosos intereses económicos y políticos que hay detrás de estas campañas de desinformación y por supuesto por la ausencia de una regulación efectiva en México. Aún así no podemos quedarnos con los brazos cruzados sin actuar, no debemos quedarnos como audiencias pasivas.

Taller medios públicos

Y ya que hablamos de medios públicos, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones convoca al Taller de Cumplimiento de Obligaciones de Concesiones de Uso Público, que se realizará este 27 de febrero a las 11:00 horas en Av. Insurgentes Sur 1143, colonia Nochebuena, en la Ciudad de México, con registro previo a través de Webex para concesionarios interesados (https://crt.webex.com/webappng/sites/crt/meeting/register/7f7870970e88441291e89b9c51858f58).  

Es una buena iniciativa para que estos medios fortalezcan el cumplimiento normativo de las concesiones públicas, así como los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y calidad en los contenidos que se ofrecen a las audiencias. Allá nos vemos.

Gabriel Sosa Plata*

En plena era de las pantallas, el libro mantiene algo que ninguna plataforma ha logrado sustituir: profundidad, argumentos, tiempo. Es un medio antiguo, muy antiguo, pero no desplazado, por fortuna. Y la prueba es la Feria Internacional del Libro (FIL) del Palacio de Minería, que la UNAM inaugura este 20 de febrero y concluye el 1 de marzo.

En ese hermoso escenario, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) llega con una oferta robusta. Pero antes de referirme a las novedades, algunos datos interesantes.

En 52 años, la UAM ha publicado más de 7 mil 800 títulos, produce en promedio 200 novedades al año y mantiene un catálogo superior a 50 revistas académicas y culturales.

En esta edición ocupa el stand 100, con más de 100 metros cuadrados, donde pone a disposición del público más de 2 mil títulos, incluidos 132 libros editados en 2025. A ello se suman alrededor de 60 presentaciones editoriales organizadas por sus cinco unidades académicas y la Rectoría General.

Ahora sí, hablemos de los nuevos lanzamientos.

La edición en español de Pensamiento feminista negro, de Patricia Hill Collins, coloca en la discusión pública la interseccionalidad y las genealogías del feminismo afrodescendiente. En la misma línea crítica se ubica De por qué es necesario un feminismo descolonial, de Yuderkys Espinosa Miñoso, una impugnación frontal a la razón feminista eurocentrada.

Desde la narrativa, Tiricias, de Yeni Rueda López, y Noventa millones de Soles, de Iliana Vargas, exploran violencia, memoria y técnica, esta última desde la especulación y la ciencia ficción.

Por su parte, El cautivante fulgor de los libros ardiendo, de Sebastián Rivera Mir, revisa episodios de quema de libros en México y obliga a pensar la censura y la violencia simbólica en tiempos de polarización.

La edición facsimilar del Manual de tipografía de Ignacio Candiani (1894) es un recordatorio de que la cultura impresa fue, y sigue siendo, una tecnología central en la construcción de ciudadanía.

Comunicación, tecnología y esfera pública

Para quienes trabajamos en el campo comunicacional, destaco las siguientes obras.

El 26 de febrero se presentará La palabra como crítica radical: 25 años de conversaciones sobre comunicación y política, un volumen que recupera debates sobre medios, discurso y poder.

El 27 de febrero se da a conocer Nunca fuimos humanos. Ciudadanías digitales y experiencias de democracia tecnológica, una discusión necesaria sobre la configuración algorítmica de la ciudadanía.

Ese mismo día se presentará Alfabetización y autocuidado digital, enfocado en estrategias de intervención universitaria frente a riesgos en línea.

La revista Casa del Tiempo, con su número dedicado al tránsito del videoclip al videoarte, introduce además una reflexión sobre cultura visual y transformación de lenguajes en la era digital.

La agenda, como se aprecia, es muy amplia: feminismos, ciudadanía digital, acceso abierto, memoria, cultura audiovisual, transparencia.

Que una universidad pública llegue a la FIL con más de dos mil títulos y sesenta presentaciones es la muestra de una comunidad académica que investiga, escribe, edita y pone en circulación conocimiento en beneficio de la sociedad. Son recursos bien invertidos.

Pese a los malos augurios y al crecimiento desmesurado de las pantallas en disputa por la atención, el libro sigue siendo un espacio de pensamiento sostenido. Y en esa disputa por las audiencias -que también es una disputa mediática, tecnológica y de negocios- la UAM aporta con contenidos de calidad, que dan sentido a la vida. Leer es vivir ¿o no?

En el siguiente enlace puede consultarse más información: https://casadelibrosabiertos.uam.mx/

El libro también se mira

También muy destacada es la presencia de TV UNAM en la FIL con una programación especial que acompaña y amplifica lo que ocurre en el Palacio de Minería.

El 20 de febrero transmite en vivo la ceremonia de inauguración y, esa misma noche, el documental Cuadernos de La Habana. Gilberto Bosques en Cuba, una producción que recupera archivos, entrevistas históricas y memoria diplomática en plena Guerra Fría.

El 1 de marzo, el documental 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua cerrará el ciclo con una reflexión sobre lengua, historia y futuro cultural. Y esa misma noche se emitirá En directo: Heberto Castillo en la FIL Minería, concierto producido desde la propia feria.

Entre semana, el ciclo “Escritores” dentro de Tiempo de Filmoteca UNAM revisará en clave cinematográfica la figura del autor como creador y como personaje en conflicto.

Hay un momento especialmente significativo para quienes trabajamos en medios: el 27 de febrero se presentará el libro Televisión universitaria. Tomo II. Un canal para la UNAM: 1985–2025, una revisión histórica de cómo la Universidad consolidó infraestructura técnica, producción propia y autosuficiencia en plataformas tecnológicas. Es decir, cómo una televisora pública universitaria construyó identidad y rigor editorial en medio de transformaciones técnicas profundas.

Y no es casual que, durante la feria, programas como La UNAM respondeClic CulturalUNAMiradaDiálogos por la democracia y Media 20.1 transmitan desde Minería.

Así que hay mucho por leer y, por supuesto, por ver.

* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.

Gabriel Sosa Plata*

Días de cine, a nivel federal y en la Ciudad de México.

En principio, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la iniciativa de una nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, acompañada de estímulos fiscales, con el objetivo de fortalecer la producción nacional, modernizar el marco legal de 1992 y reconocer al cine como derecho cultural, no solo como mercancía.

¿Estamos realmente ante un salto estructural o frente a un ajuste necesario, aunque todavía moderado, en comparación con lo que ya hacen otros países?

Vayamos por partes.

La Ley Federal de Cinematografía vigente establece en su artículo 19 que los exhibidores deben reservar 10% del tiempo total de exhibición para películas nacionales, con un periodo mínimo de permanencia de una semana en cartelera.

Lo que la iniciativa federal plantea, según lo difundido públicamente, es mantener ese piso del 10%, fortalecer los mecanismos para evitar simulaciones (horarios marginales o permanencias simbólicas) y elevar el periodo mínimo de exhibición a 14 días.

Si esto se confirma en el texto final, habría un avance en condiciones de visibilidad y permanencia, pero no en el porcentaje mismo. En términos estrictos: el número no cambia; lo que se busca es que el 10% sea real y verificable.

Donde sí aparece un cambio relevante es en el ámbito del streaming. La ley vigente no contempla obligaciones claras para plataformas digitales. La nueva iniciativa, en cambio, plantea que las películas mexicanas tengan al menos 10% de espacio en plataformas y que existan mecanismos de “prominencia”, es decir, visibilidad en vitrinas o secciones destacadas.

Aquí el avance es evidente frente al vacío normativo anterior. Sin embargo, la comparación internacional obliga a matizar el entusiasmo.

La Directiva europea de Servicios de Comunicación Audiovisual (AVMSD) establece que los servicios de video bajo demanda deben garantizar al menos 30% de obras europeas en su catálogo, además de asegurar su prominencia.

Otros países europeos (Francia es el caso emblemático) han ido más lejos. Además de cuotas y prominencia, obligan a las plataformas a invertir entre 20% y 25% de su facturación local en producción audiovisual europea o nacional. No es solo exhibición; es financiamiento estructural del ecosistema cultural.

En contraste, el modelo mexicano apuesta principalmente por incentivos fiscales: un crédito al ISR de hasta 30% del gasto realizado en México, con un tope de alrededor de 40 millones de pesos por proyecto y condiciones de gasto nacional.

Se trata de un estímulo atractivo, pero no una obligación de reinversión directa por parte de las plataformas.

En otras palabras, México se mueve hacia una política audiovisual más robusta, pero todavía distante del estándar europeo en términos de cuota e inversión obligatoria.

¿Soberanía cultural o equilibrio comercial?

Para nadie es un secreto que las plataformas globales operan bajo lógicas algorítmicas que privilegian lo que maximiza consumo y permanencia. Por ello, el cine local compite en condiciones asimétricas frente a catálogos dominados por producciones estadounidenses.

Un 10% puede ser un paso razonable en términos políticos y comerciales, pero, comparado con el 30% europeo y con esquemas de inversión obligatoria, aún hay retos para tener una robusta política pública al respecto.

También (ya veremos cómo viene la ley) habrá que tener mecanismos efectivos de supervisión y sanción, tanto en la cuota de pantalla, como en los estímulos fiscales.

La capital también se mueve

Y mientras los reflectores se concentraron en los anuncios de nuestra presidenta, en el Congreso de la Ciudad de México también hubo noticias sobre cine.

Ahí, la Comisión de Derechos Culturales aprobó la expedición de la Ley de Fomento, Promoción y Desarrollo del Cine Mexicano de la Ciudad de México, así como la Ley de Filmaciones de la Ciudad de México.

El proyecto local busca fortalecer instrumentos como PROCINECDMX, establecer apoyos financieros, capacitación, promoción internacional y regulación de filmaciones en la capital. La intención es convertir a la Ciudad de México en un polo competitivo para producción audiovisual, que genere empleo y derrama económica.

Aquí también el desafío será presupuestal, ya que una ley cultural sin recursos suficientes se convierte en declaración simbólica. Estaremos atentos de lo que venga.

Desafíos de la radio universitaria

Y en medio de este debate sobre cuotas, pantallas y soberanía cultural, conviene no perder de vista otro territorio estratégico de la comunicación pública: la radio universitaria.

Este jueves, en Media 20.1, de TV UNAM, entrevistaremos a Gabriela Hernández Nieto, presidenta de la Red de Radios Universitarias de México, sobre el papel de esta red, los desafíos que enfrenta y el horizonte que se abre para las emisoras universitarias en un ecosistema mediático atravesado por la digitalización, las plataformas y la inteligencia artificial.

La cita es este jueves a las 21:00 horas y el domingo a las 20:30 horas. También habrá el día del estreno la transmisión simultánea por streaming a través de las cuentas de TV UNAM en Facebook y YouTube.

¡Cordialmente invitadas e invitados!

*Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.

Gabriel Sosa Plata*

El Día Mundial de la Radio trae consigo una oleada de recuerdos: las voces que acompañan madrugadas, la canción que se queda a vivir en la memoria, el noticiario que marca el ritmo de la conversación pública.

Pero independientemente de ese factor emocional, hay otra forma de celebrar al medio: mirarlo en su arquitectura, entender quién ocupa el espacio radioeléctrico y bajo qué reglas se distribuye.

Aunque invisible, la distribución de frecuencias es también una forma de poder.

Los datos más recientes del Registro Público de Concesiones de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) permiten dibujar esa cartografía. Y lo que aparece es un retrato amplio, dinámico, profundamente territorial, pero atravesado por desequilibrios históricos que siguen marcando quién tiene mayor capacidad de hablar y quién enfrenta más obstáculos para hacerlo.

Una infraestructura viva

México cuenta con 2 mil 438 emisoras entre AM y FM. La cifra por sí sola desmiente cualquier idea de obsolescencia. La radio está lejos de extinguirse porque es una red nacional de enorme densidad, robusta, presente en ciudades, carreteras, comunidades rurales y espacios donde la conectividad digital aún es precaria.

La transformación tecnológica, sin embargo, ya ocurrió, desde hace mucho tiempo. Más de 85% de las estaciones transmiten en FM y la mayoría transmite en Internet.

Este cambio no necesariamente ha traído una transformación en la estructura del medio. Lo explico en los siguientes subtemas.

Un país desigual también en el aire

La distribución territorial no es homogénea. Oaxaca encabeza el número de emisoras con 182, seguido de Veracruz, Michoacán y Sonora. En contraste, Tlaxcala apenas alcanza 11.

Otra de las diferencias, quizás la más marcada, es que la mayor parte de la radiodifusión es comercial: 59.4% de las estaciones son de ese uso. El ecosistema radiofónico mexicano está estructurado principalmente desde la lógica del mercado.

La radio pública representa apenas el 14.6%, y el resto se reparte entre proyectos sociales, comunitarios, indígenas y afromexicanos.

En algunas entidades esa tendencia comercial es abrumadora. Chihuahua registra 84.4% de emisoras comerciales, Baja California, 82.1% y la Ciudad de México, 79.4%.

Se trata de lugares donde la competencia por audiencias y publicidad pesa más que la diversidad de modelos de comunicación. En estos estados, la pluralidad depende en gran medida de decisiones empresariales.

¿Y el servicio público?

El contraste aparece en Hidalgo, donde casi una de cada tres estaciones es pública; en Sonora, donde rondan el 29%, y en Tabasco y Oaxaca, por encima del 23%.

Estos márgenes no garantizan diversidad automática, pero sí amplían la posibilidad de agendas culturales, educativas o informativas menos subordinadas a la rentabilidad inmediata.

La radio comunitaria e indígena

En entidades como Oaxaca y Michoacán, la presencia comunitaria e indígena adquiere un papel relevante. Ahí estas frecuencias mantienen vivas las lenguas, las culturas, las visiones del mundo y de las cosas. Son también medios de organización y de lucha social.

Pluralidad formal, desigualdad persistente

De acuerdo con el registro, contamos con más de mil 300 concesionarios. Sin embargo, son muchos menos los operadores. La concentración prevalece (no tan grave como en la televisión), pero hay entidades donde la radio está en manos de una, dos o tres familias ¿verdad Radiorama?

Una nueva visión

Nada de esto es desconocido para la autoridad.

La nueva Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) trabaja justamente a partir de este mapa para impulsar medidas que fortalezcan a los sectores históricamente más frágiles del sistema: las radios comunitarias, indígenas y afromexicanas, fundamentales para que el espectro refleje la diversidad cultural del país y no sólo su estructura económica.

El desafío es enorme, ya que equilibrar el terreno implica el impulso de condiciones reales de sostenibilidad, acompañamiento técnico, reconocimiento político a formas distintas de comunicar y atajar la embestida de quienes nunca han querido que crezca este modelo de comunicación. Muy bien por ello.

La radio universitaria frente al desafío de la Inteligencia Artificial

Y ya que hablamos del Día Mundial de la RadioUAM Radio 94.1 FM abre un espacio para pensar el presente y el futuro del sonido desde uno de los temas más decisivos de nuestro tiempo, la inteligencia artificial, eje elegido este año por la UNESCO para la conversación global.

A lo largo de este 13 de febrero, la estación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) desarrollará contenidos especiales que combinan reflexión crítica, participación de las audiencias y diálogo entre disciplinas.

El objetivo es comprender cómo estas tecnologías están modificando el periodismo, la educación, la producción sonora y las formas de creatividad, pero también cuáles son sus implicaciones éticas para los medios públicos y universitarios.

La jornada incluirá cápsulas dirigidas a niñas, niños y adolescentes, quienes responderán a la pregunta ¿cómo imaginan la radio del futuro? Se abrirán además espacios de micrófono abierto para que estudiantes y radioescuchas compartan de qué manera la IA influye en sus procesos de aprendizaje.

Asimismo entre las 14:00 y 15:00 horas, especialistas analizarán el impacto de la inteligencia artificial en las narrativas periodísticas, la construcción de agendas y los retos profesionales que enfrentan hoy las redacciones.

Luego, de 15:00 a 16:00 horas, un taller explicará, desde una mirada crítica, qué herramientas se utilizan actualmente en la radio, cuáles son sus alcances reales y dónde aparecen sus límites éticos.

Durante todo el día, la barra programática incorporará este enfoque transversal. En el programa “Horas de Vuelo”, por ejemplo, se realizará un ejercicio de escucha comparativa para distinguir entre piezas musicales generadas por algoritmos y producciones creadas por métodos tradicionales.

Y finalmente, a las 18:00 horas, se cerrará la celebración de la manera espectacular en el Teatro Casa de la Paz, donde se ofrecerá un concierto de los Solistas Ensamble de Bellas Artes, en colaboración con la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBAL.

La entrada será libre, aunque el cupo será limitado.

El público podrá seguir también la transmisión en vivo a través del 94.1 FM.

Será un buen momento para demostrar que, más allá de algoritmos, automatizaciones y pantallas inteligentes (o en disputa, claro), la radio sigue latiendo, emocionando e informando. ¡Viva la radio!

* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.

Gabriel Sosa Plata*

En México, el periodismo crítico suele tener costos. Y vaya que lo sé.

No siempre llegan en forma de censura directa; a veces adoptan la apariencia de reportajes, investigaciones televisivas o revelaciones espectaculares. Pero el mecanismo es conocido: colocar al periodista en el banquillo.

Eso es lo que ocurrió con el tratamiento que dieron espacios informativos de Televisa al director de SinEmbargo, Alejandro Páez Varela.

La pieza no apareció en el vacío. Se trata de uno de los periodistas que durante años ha cuestionado a los poderes político, económico y mediático tradicionales de nuestro país. Un comunicador incómodo para narrativas dominantes.

El reportaje, elaborado por la periodista Fátima Monterrosa, planteó la existencia de presuntos vínculos entre Páez Varela y operaciones inmobiliarias relacionadas con la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, a partir de la participación del comunicador en una propiedad ubicada en la calle Xicoténcatl.

La investigación televisiva sugirió posibles relaciones que, por su naturaleza, colocaban bajo sospecha el origen y la transparencia de dicha adquisición.

Tras la difusión, Páez Varela ha respondido los señalamientos y las críticas. Uno de sus principales reclamos es elemental: nadie le pidió su versión.

“Yo no tengo nada que ver con la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama. Ni le he comprado ni le vendido nada, nunca”, escribió. Y añadió: “Es mentira que la propiedad de Xicoténcatl 5 (…) esté vinculada” con esa institución.

El periodista explicó porcentajes, escrituras, créditos, préstamos familiares, registros públicos. Incluso subrayó que información esencial que aparece en imágenes del propio reportaje no fue mencionada al aire. Es decir, había elementos disponibles para contextualizar mejor la historia.

Pero el punto de mayor gravedad es otro. Páez Varela afirma que la reportera tenía vías directas para localizarlo: “Ella tiene mi teléfono, mi correo; me sigue en las redes”, pero optó por prescindir de su versión.

Televisa hizo así lo que se le ha cuestionado en muchas ocasiones: las sentencias desde la pantalla, sin tomar en consideración a todos los actores involucrados.

La pregunta inevitable es si estamos frente a una investigación legítima o ante una respuesta desde el poder de la pantalla.

Sin contraste, sin consulta, sin apertura previa a la réplica, el ejercicio pierde legitimidad.

Hasta este lunes por la mañana, ese derecho de réplica no había ocurrido en condiciones de equivalencia.

Y no basta con que el aludido hable en sus redes o en su propio portal. La ética profesional indica que quien abrió la acusación debe abrir también el espacio para la respuesta, con visibilidad semejante.

De eso depende la credibilidad del medio, pero sobre todo el derecho de las audiencias a conocer todas las versiones.

Lo demás se parece más al linchamiento que al periodismo.

A mí tampoco me gusta Bad Bunny, pero…

Más allá de las jugadas y el marcador, este Super Bowl dejó una marca en el terreno de las pantallas mediáticas globales.

Las cifras preliminares oficiales muestran que el halftime show encabezado por Bad Bunny fue el espectáculo de medio tiempo más visto en la historia del Super Bowl, con alrededor de 135.4 millones de espectadores, según datos divulgados por NBC y medios especializados.

Para ponerlo en perspectiva: esta audiencia supera incluso las cifras históricas de shows previos, como los de Kendrick Lamar (133.5 millones) o grandes estrellas como Michael Jackson y Usher, que marcaron récords en años anteriores.

Ese nivel de alcance -que combina televisión tradicional, plataformas de streaming y transmisiones en vivo- convierte el espectáculo en uno de los episodios de difusión masiva más relevantes de los últimos años, no sólo en términos deportivos o de entretenimiento, sino como un fenómeno cultural de audiencias compartidas.

Lo que hace particularmente significativo este caso para “Pantallas en Disputa” es cómo este evento medió una presencia latina en un nodo de atención global justo en un momento en que las narrativas mediáticas sobre migración, identidad y política cultural se encuentran polarizadas o muy sesgadas en Estados Unidos.

El show de Bunny, en su mayoría en español y con elementos culturales explícitos (desde referencias a Puerto Rico hasta mensajes de inclusión) resonó ante una audiencia histórica y marcó un contraste con sectores que, simultáneamente, impulsaron transmisiones alternativas con un enfoque ideológico conservador, o en su caso con quienes, como el presidente Donald Trump, criticaron agriamente el espectáculo.

La magnitud de la audiencia y la intensidad de las discusiones mediáticas que siguieron ponen en evidencia que, en el ecosistema actual de medios, no sólo se disputa la atención, sino el significado de lo que se ve y cómo se interpreta. Así, aunque no me guste la música de Bad Bunny, debemos reconocer que logró lo que parecía imposible en la era de Trump: reivindicar una faceta de la cultura latinoamericana en la meca estadounidense del consumismo y el espectáculo de masas.

* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.

Gabriel Sosa Plata*

Los ratings suelen leerse como carreras de caballos: quién va arriba, quién cae, quién rebasa en la última curva. Sin embargo, cuando se observan con mayor detenimiento, encontramos en dónde se encuentra el poder informativo en la radio, qué estilos podrían conectar hoy con las audiencias y, sobre todo, las ausencias estructurales, es decir, los cambios poco significativos en este medio de comunicación.

Las columnas de José Soto, publicadas en Economicón (24 de enero y 2 de febrero de 2025) ofrecen una base sólida para ese ejercicio. Sus análisis se apoyan en los estudios de INRA, a partir del Mediómetro de 15 minutos en la Ciudad de México, y permiten identificar no solo ganadores coyunturales, sino las siguientes tendencias:

1. Cambios en el liderazgo

El comparativo entre el último trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025 muestra un movimiento relevante: el liderazgo cambia de manos.

Tabla 1. Top 5 de noticiarios de radio (CDMX)

  Conductor / ProgramaOct–Dic 2024Oct–Dic 2025Tendencia
Ciro Gómez Leyva321,238270,920Baja
Azucena Uresti265,012300,721Sube
Carmen Aristegui233,814189,644Baja
Alejandro Villalvazo / Iñaki Manero202,273224,864Recupera
Gabriela Warkentin196,102176,099Baja

Azucena Uresti no solo crece; desplaza a quien había dominado la franja durante años. Al mismo tiempo, Ciro Gómez Leyva registra una caída significativa. Como bien ha documentado José Soto, el cambio de horarios y la reconfiguración de parrillas pesan, pero los datos muestran algo adicional: la audiencia ya no es cautiva.

2. La mañana domina

Los primeros lugares continúan en la franja matutina. Eso confirma que la mañana sigue siendo el corazón informativo de la radio. No obstante, los datos de INRA, retomados por Economicón, muestran volatilidad dentro de esa franja: subidas y bajadas relevantes entre proyectos consolidados.

El caso de Carmen Aristegui resulta ilustrativo. Entre el cierre de 2024 y el de 2025 pierde más de 44 mil radioescuchas promedio. En contraste, Villalvazo y Manero logran una recuperación que sugiere que parte de la audiencia vuelve a formatos informativos clásicos, aunque no de manera automática ni generalizada.

3. La tarde se mantiene

La franja vespertina confirma una tendencia estructural: no genera grandes crecimientos.

Tabla 2. Vespertinos seleccionados

  Conductor20242025Tendencia
Carlos Loret de Mola164,904178,808Ligero crecimiento
Joaquín López-Dóriga158,390151,038Estancamiento
Adriana Pérez Cañedo93,594Sale del ranking

La tarde es como un espacio de contención, pero no como motor de expansión. Incluso figuras polémicas, pero con alto reconocimiento, enfrentan límites claros en esa franja y ya no atraen a más audiencias.

4. La novedad de 2025

En el nuevo año aparece uno de los hallazgos más relevantes que subraya José Soto y que merece énfasis adicional. En 2025 irrumpen perfiles ajenos a los noticiarios tradicionales:

Tabla 3. Nuevas entradas al Top 20 (2025)

ProgramaAlcancePosición
Francisco Alanís y equipo101,93413°
Poncho Gutiérrez74,84217°
Maca Carriedo72,81019°

No se trata de espacios informativos tradicionales, sino de formatos híbridos, con mayor peso en la personalidad, el comentario e incluso en la cultura digital. El dato interesante es que logran entrar directamente al Top 20, sin arrastrar audiencias históricas. Es una apuesta que aparentemente funciona.

5. ¿Y la radio pública?

En ninguno de los listados recuperados por Soto aparece un solo noticiario de medios públicos. La omisión no es un accidente estadístico. Habla de una debilidad estructural, que requiere superarse. A diferencia de la radio comercial, la radio pública ofrece contenidos con un enfoque social, pluralidad y piezas periodísticas de mucho mayor investigación. Además, cuentan con defensorías de audiencias activas y consejos ciudadanos que contribuyen a fortalecer su programación.

6. Un ecosistema poco diverso

Otro elemento salta a la vista. Con excepción de Juan Becerra Acosta y Poncho Gutiérrez, la mayoría de los conductores del Top 20 no simpatizan con la 4T. El dato no necesariamente invalida su trabajo periodístico, pero sí plantea una pregunta: ¿qué tan plurales son los noticiarios radiofónicos cuando las audiencias más amplias se concentran en voces con una orientación política similar?

La pluralidad se construye con oferta diversa y visible. Los datos analizados por Economicón, muestran que esa diversidad aún no se refleja en los rankings.

7. La radio y su vigencia

El próximo 13 de febrero es el Día Mundial de la Radio. Los datos resumidos en “Pantallas en Disputa” confirman que la radio sigue viva, influyente y central en la disputa por la agenda pública. No obstante, también revelan sus tensiones: concentración de audiencias, escasa presencia de la radio pública y una lenta adaptación a nuevos lenguajes.

El periodismo radiofónico conserva una relevancia indiscutible. El reto consiste en no confundir alcance con calidad, ni liderazgo con uniformidad. En ese equilibrio se juega buena parte del derecho de las audiencias a recibir información plural, contextualizada, veraz y socialmente relevante.

Tabla 4. Noticiarios de radio citados en Economicón

Ciudad de México | Alcance promedio trimestral (INRA)

Conductor / ProgramaEmisoraFranjaOct–Dic 2024Oct–Dic 2025
Ciro Gómez LeyvaRadio FórmulaMatutino321,238270,920
Azucena UrestiRadio FórmulaMatutino265,012300,721
Carmen AristeguiRadio CentroMatutino233,814189,644
Alejandro Villalvazo e Iñaki Manero88.9 NoticiasMatutino202,273224,864
Gabriela WarkentinW RadioMatutino196,102176,099
Luis CárdenasMVS NoticiasMatutino178,617152,054
Carlos Loret de MolaW RadioVespertino164,904178,808
Joaquín López-DórigaRadio FórmulaVespertino158,390151,038
Mario GonzálezEnfoque NoticiasMatutino142,963118,528
Enrique AcevedoRadio FórmulaVespertino141,592111,416
Pascal Beltrán del RíoImagen RadioMatutino140,220115,141
Sergio Sarmiento y Guadalupe JuárezHeraldo RadioMatutino118,964102,950
Salvador García SotoHeraldo RadioVespertino102,165
Adriana Pérez CañedoEnfoque NoticiasVespertino93,594
Juan Manuel de AndaRadio FórmulaMatutino83,99584,663
Juan Becerra AcostaRadio FórmulaVespertino79,53885,001
Manuel López San MartínMVS NoticiasVespertino78,852
José CárdenasRadio FórmulaNocturno75,42475,180
Carlos Zúñiga PérezW RadioMatutino74,396
Martín CarmonaEnfoque NoticiasMatutino64,453
Francisco Alanís “Sopitas” y equipoRadio ChilangoMatutino101,934
Poncho GutiérrezEnfoque NoticiasVespertino74,842
Ana Francisca VegaMVS NoticiasVespertino73,487
Maca CarriedoHeraldo RadioVespertino72,810
Jaime NúñezRadio FórmulaVespertino64,683

Fuente: INRA, Mediómetro 15 minutos, Radio Ciudad de México.
Sistematización y análisis: a partir de las columnas de José Soto (Economicón), 2024-2025:
https://privacidad.substack.com/p/azucena-uresti-gano-la-radio y https://privacidad.substack.com/p/los-barbaros-toman-la-radio

* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.

Gabriel Sosa Plata*

En su quinceavo aniversario, Canal 44 marca una nueva etapa con la renovación integral de sus servicios informativos. El cambio incluye nueva imagen, nuevo nombre, nuevas secciones y una redefinición de su marco editorial.

Señal Informativa deja de existir como marca para dar paso a UdeG Noticias, una apuesta por unificar y fortalecer el periodismo de la Universidad de Guadalajara.

Esta transformación, materializada desde este 2 de febrero, llega en un buen momento.

Ante la desinformación, la polarización política y la pérdida de credibilidad en los medios de comunicación en general, Canal 44 busca contrarrestar ese escenario al ofrecer verificación, contexto y análisis.

UdeG Noticias plantea una definición precisa de su función social: informar no es repetir lo que circula, sino comprender la realidad para explicarla con rigor y responsabilidad, y representa una toma de posición editorial frente al modelo dominante de comunicación política y mediática, que se ha caracterizado, sobre todo en los últimos años, por la estridencia, el espectáculo, la opinión sin datos y la propaganda encubierta.

La apuesta, pues, es reconstruir la confianza en un ecosistema erosionado.

El cambio se sustenta en un documento autorregulatorio, que también dieron a conocer: el Manifiesto Editorial, en el cual se fijan reglas claras para la práctica cotidiana del noticiario y que coloca en el centro los derechos de las audiencias.

El texto establece principios poco comunes en la televisión informativa mexicana: la verificación como obligación, el contexto por encima del impacto emocional, la crítica como parte del oficio, el escrutinio permanente del poder, la pluralidad sin falsas equivalencias, la negativa a amplificar rumores o filtraciones no verificadas, el reconocimiento de la audiencia como ciudadanía, y el uso de un lenguaje claro y sobrio.

El manifiesto propone un modelo operativo que vincula ética periodística con función pública. Informar también implica educar, explicar procesos complejos y ofrecer herramientas para que la ciudadanía forme su propio juicio.

Canal 44 ha utilizado aniversarios como estos para introducir cambios estructurales, novedosos y útiles a la sociedad. En celebraciones anteriores, por ejemplo, creó la figura de Editora de Género, e incorporó de manera institucional la perspectiva de igualdad en sus contenidos informativos.

Años atrás y aún sin ser una obligación legal, creó la Defensoría de las Audiencias, figura indispensable en los medios públicos universitarios. Bajo su actual titularidad, este mecanismo ha contado con condiciones óptimas para ejercer su labor con autonomía y eficacia, para atender de manera sistemática las quejas, comentarios y observaciones de la audiencia.

La renovación de los noticiarios ocurre a pocos meses del inicio de la rectoría de Karla Planter Pérez, cuya trayectoria profesional está estrechamente vinculada a los propios medios universitarios, donde se desempeñó como reportera, conductora y editora en los servicios informativos de Canal 44 y Radio Universidad de Guadalajara antes de asumir responsabilidades académicas y de gestión.

A ello se suma la continuidad, congruencia y persistencia del proyecto encabezado por Gabriel Torres Espinosa, quien ha consolidado el sistema universitario de radio y televisión más robusto del país y uno de los más relevantes a nivel internacional por su número de emisoras y volumen de producción.

De igual manera ha sido motor en el desarrollo de proyectos estratégicos, como TVMorfosis y el Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano (NCC), en coordinación con la ATEI, que han posicionado a la Universidad de Guadalajara como un actor relevante en la discusión sobre el futuro de los medios públicos, universitarios y culturales en Iberoamérica, así como en la divulgación de la ciencia, la cultura y la tecnología en México, América Latina y España.

Todas estas experiencias, y otras, muestran que es posible articular producción informativa con análisis académica y cooperación internacional.

A quince años de su creación, Canal 44 confirma que los medios universitarios pueden funcionar como plataformas informativas con estándares propios, independientes de los intereses comerciales, renovación permanente y responsabilidad social. De ahí que sean tan necesarios. ¡Muchas felicidades al equipo de Canal 44 por el aniversario y por su impulso al periodismo comprometido con los principios de la Universidad pública!

Canal Once también se renueva

En paralelo al movimiento editorial que vive la televisión universitaria en Jalisco, la televisión pública nacional también da señales de reorganización de su oferta informativa y de producción de contenidos.

Canal Once, la televisora del Instituto Politécnico Nacional, renovó la imagen de sus espacios informativos e incorporó esta semana en la conducción a Luisa Cantú como titular de la edición vespertina. Es un movimiento acertado para aprovechar la enorme experiencia en pantalla de la también directora de Noticieros de la televisora politécnica. A su vez, “Punto de referencia”, con Azul Alzaga, estrena horario: 21:00 horas, mientras que los fines de semana, Estefanía Quartino, llevará la conducción del noticiario los domingos a las 20:00 horas y Ana Cristina Olvera presentará ahora su programa de divulgación de ciencia y tecnología, Once Lab, los sábados también a las ocho de la noche.

* Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM.