
Gabriel Sosa Plata*
La televisión mexicana ha funcionado como si el país hablara una sola lengua y no es así.
Es una expresión persistente de la discriminación histórica estructural, pero que ahora busca romperse con la llegada de “Nocturno Plural”, un noticiario conducido en lengua zoque y transmitido por Plural TV, canal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), antes llamado Justicia TV.
El proyecto es congruente con los cambios democráticos en la Corte, donde su mismo presidente, Hugo Aguilar Ortiz, es indígena, al igual que el director de la televisora, Mardonio Carballo, reconocido poeta, periodista y exservidor público que ha dedicado buena parte de su trayectoria a la defensa y promoción de las lenguas originarias.
El impulso de un noticiario en una lengua indígena y desde la máxima tribuna de justicia es un acontecimiento inédito en la industria televisiva nacional y en el periodismo televisivo, lo que desmonta la idea de que solo el español es apto para hablar de política, justicia o asuntos públicos.
La elección de la conductora refuerza esa apuesta. Mikeas Sánchez, originaria de Chapultenango, Chiapas, es poeta, narradora y maestra, con una trayectoria sólida en la literatura y en la formación cultural.
Su obra ha sido traducida a diversas lenguas y ha dialogado de manera constante con la memoria, el territorio y la identidad del pueblo zoque. Su presencia no solo da visibilidad a una lengua, sino que introduce una voz con autoridad cultural y simbólica en un espacio históricamente vedado.
En México, informar en lenguas indígenas no es una experiencia nueva, pero ha tenido en la radio su principal territorio.
Las radios comunitarias e indígenas, así como las emisoras que forman parte del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), han sostenido durante años espacios informativos en lenguas originarias, con un periodismo cercano, contextual y profundamente arraigado en las comunidades.
La televisión, en cambio, había permanecido al margen de esa transformación, aferrada a una lógica monolingüe, a veces bilingüe (en inglés, of course) centralista y no pocas veces discriminatoria, sobre todo en el ámbito comercial.
La experiencia internacional muestra que este camino es posible.
En Perú, el noticiero Ñuqanchik abrió la pantalla pública al quechua como lengua informativa cotidiana.
En los países nórdicos, Ođđasat se transmite desde hace años en lengua sami como parte de los sistemas públicos de radiodifusión.
En Estados Unidos, proyectos como First Nations Experience han consolidado una oferta televisiva indígena con contenidos informativos y culturales propios.
En todos los casos, la lengua no funciona como para quedar bien o para ser “culturalmente correcto”, sino como eje editorial.
Estos proyectos también van en sintonía con los derechos culturales y los derechos de las audiencias.
El acceso a la información en la propia lengua es una condición básica para ejercer plenamente el derecho a la comunicación, a la identidad cultural y a recibir contenidos comprensibles y pertinentes.
De igual manera, incorporar una lengua originaria a un noticiario cotidiano amplía el horizonte informativo, diversifica los puntos de vista y reconoce a las audiencias como sujetos plurales y culturalmente situados.
Por eso, lo que hace Plural TV es un acontecimiento cultural, político y periodístico, y le da un aire fresco a la televisión pública.
Muchas felicidades a Mardonio Carballo por hacer realidad este proyecto, el cual no se limita a coberturas en lenguas indígenas, sino a la producción de otros contenidos, muy atractivos, impensables en la televisión comercial, que ya se pueden disfrutar.
Para quienes quieran asomarse a este ejercicio inédito de convivencia lingüística, “Nocturno Plural” se transmite de lunes a viernes a las 22:30 horas por la señal Plural TV, disponible en Izzi 190, Dish 360 y Sky y Totalplay 639, así como en www.pluraltv.mx y en línea en https://acortar.link/OZbpr7.
Crítica a radio automatizada llega tarde
Fernando Solís, dirigente del STIRTT, declaró estar en contra de la automatización, pero sí favor de una radio y una televisión más humanas en México.
El pronunciamiento del dirigente sindical coloca un tema relevante en la agenda pública, aunque llega tarde. Desde hace años, numerosas emisoras de radio operan con programación automatizada, cabinas sin locutor y contenidos pregrabados; una práctica que se normalizó sin debate público ni regulación.
Esta automatización, que se ha reforzado mucho más con el uso de la inteligencia artificial, ha reducido puestos de trabajo, ha desplazado funciones creativas y técnicas y ha debilitado la identidad local de muchas estaciones.
Es cierto, la lógica de eficiencia y reducción de costos se impuso sobre el valor humano de la radio y la televisión, lo cual ha afectado también la relación con las audiencias, que reciben contenidos cada vez más homogéneos y menos cercanos.
¿Qué hacer? No hay tantas opciones. La tecnología es avasalladora. Sin regulación, la automatización no parará, e invadirá derechos laborales, derechos de las audiencias y quizás, en algún momento, terminará por vaciar de sentido social a los medios tradicionales.
*Profesor e investigador de la UAM-Xochimilco y periodista. Defensor de audiencias. Conduce el programa Media 20.1 en TV UNAM





