Ritaj Abdel Raouf Rihan, niña palestina, fue asesinada de un balazo en la cabeza por soldados israelíes. El atentado ocurrió mientras la joven tomaba clases en una tienda de campaña para desplazados en Beit Lahiya, al norte de Gaza. Según el ministerio de Educación gazatí, Rihan cayó abatida frente a sus compañeros lo cual les causó “un fuerte impacto sicológico”.
En el contexto bélico y ante la destrucción de infraestructura escolar, una forma de continuar con la educación de los niños es la asistencia a clases impartidas por profesores voluntarios en tiendas de campaña improvisadas y abarrotadas, lo cual los deja vulnerables a riesgos de seguridad y a la inclemencia del tiempo.
Por otro lado, en Cisjordania reocupada, un niño palestino fue asesinado en un campamento de Jalazone, la cobertura de imágenes hecha por el medio israelí Haaretz muestra a personas corriendo mientras cargan al menor herido gravemente por disparos de las fuerzas israelíes.
Esta semana también, la organización benéfica Defensa de los Niños Internacional-Palestina cesó sus actividades tras décadas de documentar abusos en contra de menores debido a “los desafíos operativos derivados de la criminalización selectiva por parte de Israel a las organizaciones palestinas de derechos humanos”.
Desde que inició el acuerdo de alto al fuego motivado por el “plan de paz” impuesto por Donald Trump, 700 palestinos han sido asesinados en el enclave costero. Esto eleva a 71 mil los muertos desde que el ataque comenzó en octubre de 2023.
El canciller español, José Manuel Albares ha denunciado que el plan “no avanza”, hay “bombardeos sobre Gaza, avances en asentamientos ilegales en Cisjordania, ataques de colonos radicales, cada vez más virulentos, contra la población palestina; la situación humanitaria sigue sin mejorar y las oenegés cada vez se encuentran con más trabas”. (Redacción)





