Fallida venganza de Scherer Jr., e ineficaz respaldo de comunicadores del Prian
Colaboradores, Literatura

Fallida venganza de Scherer Jr., e ineficaz respaldo de comunicadores del Prian

Gerardo Israel Montes*

Aunque en el título de su libro: “Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder”, Julio Scherer Ibarra utilice la conjunción negativa “ni venganza ni perdón”, la realidad es que el ex Consejero Jurídico durante un tramo de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, además de no perdonar, sí busca vengarse.

Con el conjunto de anécdotas, referencias y reflexiones expuestas en su libro, la conclusión es que su principal represalia va dirigida en contra del ex presidente de quien, no obstante reconocer sus cualidades como líder social y político, del que dice: es un “hombre que se propone el bien de los demás y que, sin serlo, tiene una condición de cristiano que no puede evitar”, también expresa severas denostaciones contra su persona.

Una de ellas se da cuando, en la cómoda entrevista que le realiza el poco perspicaz comunicador Jorge Fernández Menéndez, éste refiere a Scherer el origen local de AMLO, cuestionando que al político tabasqueño le cueste “mucho entender el mundo”. Scherer agregó a esa alusión: “Y algo peor que creo que no comprende: Andrés no entiende la economía global. Se fija mucho en los valores de las personas, en lo que puede hacer por la gente, y ahí está su trabajo, no en otro lado”.

Para llevar a cabo su desquite del ex presidente y del gobierno que encabezó, Scherer optó por hacerlo de manera indirecta, descargando su rencor en contra de Jesús Ramírez, quien fuera el coordinador de Comunicación Social del gobierno obradorista y responsable de aplicar la exitosa estrategia de comunicación gubernamental, la cual con las conferencias matutinas, se logró la herramienta principal para combatir la desinformación y la difusión de noticias falsas de comunicadores de derecha a fines al PRI y al PAN.

Al estilo de columnistas como el propio Fernández Menéndez, Raymundo Riva Palacio, Salvador García Soto, Héctor de Mauleón, o de comunicado res como Carmen Aristegui y Ciro Gómez Leyva, Scherer Ibarra expone en su libro acusaciones en contra de Ramírez, sin exhibir prueba alguna, más que sus dichos nacidos del rencor personal.

Con este actuar, Scherer asume la misma conducta de quienes, según él, lo atacaron con “infundios”, al acusarlo de aprovechar su posición como consejero jurídico presidencial, para obtener ganancias económicas al involucrarse en casos relevantes (Juan Collado, Altos Hornos de México, Oro Negro, entre otros), que se produjeron durante el gobierno de López Obrador, en donde, supuestamente, Scherer recomendó abogados cercanos a él, para resolver esos asuntos legales, solicitando cuantiosas contraprestaciones económicas.

En el capítulo de su libro: “Los golpes, las respuestas”, Scherer refiere algunos de los ataques que sufrió, incluso aun estando en el gobierno. Narra cuando se enteró, a través de Miguel Alemán Magnani, que la entonces secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, le había entregado al presidente de la República “una lista de casos y despachos con los que yo tenía relación y que estaba llevando asuntos de manera personal, particular, al margen de lo que hacía en el Gobierno para obtener cuantiosas sumas de dinero”.

En dicho capítulo el ex consejero jurídico también cuenta el desencuentro que tuvo con el entonces titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, quien lo acusó de aprovechar un problema familiar para impulsar una campaña en su contra en distintos medios de comunicación, incluido Proceso, acusación que Scherer negó haber promovido, sin lograr convencer al ex fiscal, quien le espetó: “Mire, Julio, usted tenía una opción: podía optar por tener fiscal amigo o tener fiscal enemigo, y usted optó”.

Los supuestos infundios

16 Scherer enlista y desarrolla superficialmente casos en los que, aparentemente, recomendó abogados. En lo relacionado con la empresa Altos Hornos de México, ante su inminente quiebra, el presidente López Obrador le pidió buscar al dueño de Banco Afirme, Javier Villarreal, para tratar de salvar a la empresa acerera. “Siempre se me acusó de que yo buscaba un beneficio particular y, en función de eso, había visitado a Julio Villarreal, que era mi amigo”, para que se quedara con la empresa, expone en su libro Scherer, quien recuerda que aquella cita fue realizada, por orden presidencial, junto con Lázaro Cárdenas Batel. “Estoy seguro de que, si alguien le preguntara a Lázaro Cárdenas si fuimos juntos o no a la reunión con Julio Villarreal por este tema, Lázaro podrá confirmar mi dicho”.

Scherer Ibarra señala que esas acusaciones fueron llevadas a “un libro impúdico (Traición en Palacio. El negocio de la justicia en la 4T) de un señor llamado Hernán Gómez”, libro que, según el ex consejero jurídico, está “plagado de falsedades, de versiones mentirosas, sin una sola prueba que lo sustente, un panfleto con información manipulada desde la Fiscalía, General de la República a cargo de Gertz Manero”.

Otro personaje al que Scherer Ibarra cuestiona de manera acre, es al abogado Paulo Díez Gargari, quien numerosas veces ha responsabilizado a Scherer de haber cometido irregularidades, junto con Jorge Nuño Lara, ex titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), que han permitido a la empresa Aleática (antes OHL) mantener el control del Viaducto Bicentenario, una vía general de comunicación federal que, de acuerdo con Gargari, solamente puede ser explotada mediante una con cesión otorgada por el gobierno federal, a través de la propia SICT, la cual no existe.

Lo único que hay es un acuerdo emitido por esta secretaría que convalidó una concesión estatal otorgada al gobierno del Estado de México para la operación del Circuito Bicentenario, el cual “es absolutamente inconstitucional e ilegal” (Astillero Informa, del 12/02/26).

En su libro Scherer Ibarra rechaza la acusación, cuestionando la petición que le hizo Paulo Díez para que promoviera una controversia constitucional, que permitiera al gobierno federal retirarle al gobierno del Edomex dicha concesión. “Aseguró que había presentado en la Consejería Jurídica la controversia para que yo la tomara y la presentara. Al consejero jurídico no lo manda nadie más que el presidente de la República. Yo no puedo tomar por instrucción de un particular un asunto”.

Sobre el particular, Scherer cuestiona que Carmen Aristegui le haya dado “horas y horas a Paulo Díez en su programa de radio” para que repitiera las acusaciones en contra de él, sin presentar ni una prueba. Scherer Ibarra explica en su libro que espero largo tiempo para demandar por daño moral tanto a Gómez Bruera como a Paulo Díez, “porque así me lo pidió el presidente López Obrador y yo me comprometí con él a ello”.

Y expone que tanto al ex Presidente como a la Presidenta Sheinbaum Pardo, les envió cartas, por separado (el 25 y el 24 de septiembre de 2024, respectivamente) en donde les anunció su decisión de proceder con las demandas. “Conoces bien la infamia porque la has padecido. […] Ahora te envío este documento de trascendental importancia para mí. Contiene las pruebas, una a una, del desprestigio al que he sido sometido y que quisiera publicar no solo para limpiar mi imagen pública, sino porque se lo debo a mi padre, a mis hijos, a mis nietos, a mis hermanos y a todas las personas que me honran con su amistad y su confianza”, se expone en la carta enviada.

No obstante la defensa que dice hacer de su prestigio, en el contexto de la publicación de su libro, surgieron voces que evocaron el proceder de Scherer Ibarra, como de la periodista argentina Olga Wornat, quien recordó que cuando la pareja Martha Sahagún-Vicente Fox y sus hijos, la demandaron por criticar a esa familia en un libro, Scherer Ibarra le ofreció defenderla legalmente cobrándole 100 mil dólares en efectivo, aludiendo que él tenía contactos e influencias con todos los jueces.

El actuar contradictorio de Scherer

Lo contradictorio de Scherer Ibarra es que, no obstante su queja ante las supuestas infamias en su contra, la venganza plasmada en su libro, se basa en acusaciones hechas a la ligera y sin ningún tipo de pruebas, en contra de Jesús Ramírez, pero en el fondo, busca afectar el prestigio político y la fama de honestidad de AMLO Andrés Manuel López Obrador, el principal objetivo de su revancha.

Porque cuando en su libro se refieren supuestos informes de inteligencia para asegurar a la ligera que Ramírez Cuevas “abrió las puertas del círculo presidencial a uno de los financistas más polémicos de los últimos años”, en referencia al empresario tamaulipeco, Sergio Carmona, llamado el “rey del huachicol”, por estar ligado al contrabando de combustible y “al financiamiento ilícito de campañas, con presuntos nexos con el narcotráfico”, lo que Scherer y Menéndez buscan con dolo es sembrar la insidia de que el ex presidente estaba al tanto de ese tipo de actos ilegales.

“Informes reservados del Estado mexicano ubican a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su ejecución (el empresario tamaulipeco fue asesinado el 22 de noviembre de 2021, en San Pedro Garza García). Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador, fue a través de Jesús Ramírez que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave, entre ellas, la de su amigo personal Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas” (énfasis propio).

Dicha acusación sólo se sustenta en los dichos de Menéndez y de Ibarra. No queda claro quién de los dos sostiene en específico la imputación, ya que en la parte del libro donde se expone, Capítulo 25 “Proceso y los periodistas”, se utiliza una tipografía distinta y un formato de redacción que difiere del formato pregunta-respuesta que se usa en la mayor parte del libro, y que se asemeja más al estilo de las columnistas chayoteros (que desde 2022 han difundido la mentira del pacto Morena-narco) y la supuesta financiación de Sergio Carmona a las campañas morenistas (omitiendo mencionar o poner énfasis en la relación de este empresario con el ex gobernador panista de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca).

Entre esos columnistas están, el propio Jorge Fernández Menéndez, Salvador García Soto, Raymundo Riva Palacio y Héctor de Mauleón, quienes desde 2022 a la fecha, como si hubieran usado papel calca en sus respectivas columnas sobre Sergio Carmona y la supuesta financiación a las campañas morenistas, habían implicado en esta trama a Ricardo Peralta, primer director de aduanas en el gobierno obradorista, a Américo Villarreal, y al propio Mario Delgado, sin presentar pruebas y basados en sus supuestas “fuentes” e “informes de inteligencia”.

Scherer y su relación con Cabeza de Vaca

La sospecha sobre quien alimentaba la información de las columnas de todos estos informadores al servicio del Prian, recaían en Cabeza de Vaca, pero al leer lo publicado en el libro de Scherer, muy seguramente éste nutrió también la intriga sobre la supuesta financiación de Carmona a las campañas morenistas. De hecho, Scherer, siendo consejero jurídico de la presidencia, mantuvo una relación estrecha con Cabeza de Vaca.

El pasado 11 de febrero, en su cuenta de X, la periodista Martha Olivia López publicó que Scherer Ibarra fue quien realmente traicionó a AMLO, porque siendo consejero jurídico le pasaba información al ex gobernador tamaulipeco, además de que lo apoyo en su defensa cuando se le intentó desaforar, y después lo ayudó a escapar del país.

Ese mismo día, al abundar sobre su señalamiento, en entrevista en Sin Cesura con Vicente Serrano, Martha Olivia recordó que varios periodistas tamaulipecos, al investigar sobre la relación Scherer-Cabeza de Vaca, encontraron que “casualmente quien defiende a Fran cisco Javier Cabeza de Vaca, junto con Javier Cohello Trejo, es un sobrino del ex ministro (Juan Luis González Alcántara Carrancá, encargado en la SCJN de llevar el expediente sobre el desafuero contra Cabeza de Vaca), recomendado por Julio Scherer Ibarra”.

La derecha mediática amplifica la infamia Después de la publicación del libro, los columnistas chayoteros mencionados líneas arriba, más la cada vez más decadente Carmen Aristegui, amplificaron la parte del libro de Scherer en donde se mencionan la supuesta relación Jesús Ramírez-Sergio Carmona. La intención: vengarse de AMLO y del vocero que aplicó toda la estrategia de comunicación para hacer frente a las constantes guerras sucias mediáticas, las noticias falsas y la manipulación informativa de los medios al servicio del prianismo.

En el caso de Aristegui (no obstante que Scherer le hace una velada crítica por haberle dado “horas y horas a Paulo Díez), la actitud visceral de la comunicadora, así como su extrema animadversión hacia AMLO y Jesús Ramírez, la llevó a que durante su emisión del 9 de febrero dedicara un amplio espacio de su noticiero a leer la parte específica del libro de Scherer en donde se arremete contra el ex vocero presidencial acusándolo, sin prueba alguna, de tener vínculos con Carmona.

Y los días posteriores, Aristegui, como lo ha venido haciendo durante los últimos meses, abriendo sus micrófonos a los abogados de Cabeza de Vaca, Javier Coello Trejo (funcionario priista que siendo Fiscal Antinarcóticos durante el gobierno salinista, fue acusado de múltiples actos de corrupción y de encubrir a su equipo de escoltas acusados de haber cometido decenas de violaciones, asesinatos y desapariciones forzadas) y Javier Coello Zuarth, quienes, al calor del libro de Scherer, dijeron que su cliente era un perseguido político porque él denunció el contrabando fiscal de hidrocarburos.

La sagaz “periodista”, inclinada desde hace tiempo a dar voz a lo peor de la derecha mexicana e internacional, el 20 de febrero entrevistó complaciente a Cabeza de Vaca, quien refirió que en el libro de Scherer salió a relucir “cómo de las más altas esferas desde Palacio Nacional a través de Jesús Ramírez, Américo Villarreal y otros, Mario Delgado, fueron los que orquestaron esta operación del huachicol fiscal”.

Aristegui no fue capaz de preguntarle al político panista sus relaciones con los hermanos Sergio y Julio César Carmona Angulo, quienes (como lo señaló la periodista Martha Oliva López el 11 de febrero en el programa Versiones Públicas de Canal 14) en 2015 fueron financiadores de la campaña a gobernador de Cabeza de Vaca, “a cambio de negocios, a cambio de contratos”.

Al igual que los columnistas referidos líneas arriba, Aristegui no fue capaz de preguntar ni explicar a su audiencia, que la narrativa armada por Cabeza de Vaca y la derecha política, en torno a que Carmona financió la campaña a la gubernatura de Tamaulipas de Américo Villarreal en 2021, tiene un elemento de que no cuadra, como lo hizo notar la misma Martha Olivia: A Sergio Carmona lo asesinaron en noviembre de 2021, Morena eligió candidato en diciembre de ese año, y éste hizo campaña hasta 2022. “Ahí la duda es: ¿cómo un muerto va a venir a financiar una campaña de un candidato a gobernador que todavía no estaba definido, cuando lo asesinan”.

En suma, con su libro, Scherer Ibarra entró en la dinámica de manipulación informativa y propaganda política de la derecha mediática. Y, por más que tenga derecho a defenderse y decir que lo han calumniado y creado infamias, él está actuando igual; y, de paso, de forma muy perversa, traiciona a un movimiento que está transformando la vida política, social y económica del país.

La guerra sucia de la derecha mediática para promocionar los infundios contenidos en el libro de Scherer Ibarra, recurrió al uso de encuestas propagandísticas, como la pública por PollsMX en su cuenta de X, en donde, supuestamente, un 56.5 por ciento de los entrevistados respondió que sí cree que ocurrió lo expuesto en el libro de Scherer Ibarra, y que Jesús Ramírez sí introdujo a Sergio Carmona a Morena.

Sobre este infundio, Ramírez le respondió a los voceros de la derecha y al propio Scherer (SinEmbargo Al Aire 12/02/26): “Nos pueden acusar de lo que quieran, porque eso es parte de la vida política, pero pues quien acusa debe probar, y esa es una de las máximas del periodismo. Y, la segunda, la máxima de los abogados: ‘Si conoces un delito, denúncialo ante la autoridad, porque sino te vuelves, como decía el consejero jurídico de presidencia (Scherer Ibarra) sino te volvías cómplice, te volvías encubridor”.

*Periodista y analista.

18 de marzo de 2026

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