En las últimas horas el ejército israelí confirmó un ataque a la infraestructura de Hezbollah, al este del Líbano en el valle de Bekaa y en zonas al sur del país, esta ofensiva sucede aun cuando los dos países habían llegado a un acuerdo de alto al fuego que inició el 16 de abril y se extendió otras tres semanas, hace 5 días.
El ataque aéreo israelí provocó la muerte de al menos cuatro personas y un dron en Qlailé asesinó a otra, según datos de la agencia estatal de noticias Nna. Mientras que la cancillería de Brasil confirmó el deceso de una mujer y su hija de 11 años originarias del país: las dos fueron asesinadas por los ataques israelíes en Líbano.
Las muertes por ofensiva israelí en Líbano ya han alcanzado las 2 mil 521 personas, y 7 mil 804 han sido heridas, según datos del ministerio de Sanidad libanés.
Israel Katz, ministro de Defensa israelí, señaló que Naim Qasem, líder interino de Hezbollah, “juega con fuego” por haber rechazado las negociaciones entre Beirut y Tel Aviv y advirtió que esto provocaría que el movimiento chiíta libanés y todo el país se quemaran.
De acuerdo con Al Jazeera, Benjamín Netanyahu, ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, dio a conocer en reunión con altos mandos militares que 90 por ciento de las armas de milicias chiítas libanesas fueron destruidas.
Por su parte, Naim Qasem dirigió en un comunicado su rechazo a las negociaciones directas con Israel, “el gobierno debe rectificar los errores serios que causan inestabilidad en el Líbano, debe poner fin a las negociaciones directas con Israel e iniciar negociaciones indirectas”.
Dentro del Estado sionista hay oposiciones, como la presentada el 22 de abril, Día de la Independencia, cuando judíos ultraortodoxos de Neturel Karta, en Mea Sherim, Jerusalén, quemaron banderas israelíes, mientras pedían la abolición de Israel porque, según sus creencias no tienen permitida la creación de un Estado “hasta que llegue nuestro Mesías”.





