La guerra israelí contra Irán: se cumple el mayor sueño del sionismo
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La guerra israelí contra Irán: se cumple el mayor sueño del sionismo

Naief Yehya *

Nueva York.- Para cuando esto se publique la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán habrá cumplido un mes. En el primer 14 día de hostilidades los israelíes eliminaron al Ayatolá Ali Khamenei, quien a los 86 años llevaba 36 años como Supremo líder y padecía de cáncer en la próstata por lo que su expectativa de vida era de dos años. El líder se negó a esconderse y contra todas las recomendaciones siguió en su oficina donde fue un blanco fácil. 

Decidió correr con la misma suerte que la inmensa mayoría de los iraníes que no tienen acceso a refugios antibombas. Ese mismo día un misil Tomahawk estadounidense destruyó una escuela en Minab, el sur del país, asesinando a más de 170 niñas, de entre 7 y 12 años y a algunos adultos, maestras. El brutal inicio de este ataque sorpresivo se dio mientras Estados Unidos sostenía pláticas con Irán que resultaron ser una mera distracción. 

Parecía predecible que al enviar como negociadores a dos incompetentes, como su amigo multimillonario Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner, el presidente Donald Trump, no estaba tomando en serio esas pláticas. Durante la anterior guerra, del 13 al 24 de junio de 2025, ahora llamada “Guerra de los 12 días”, que lanzó Israel, Estados Unidos había también actuado de manera traicionera al distraer con pláticas de paz sabiendo que Israel preparaba su ataque. Irán actuó con cautela y determinación en la medida de lo posible y pagó un alto costo humano y material en ese conflicto. A estas alturas cualquier ilusión de que Israel y Estados Unidos buscan ayudar a la población iraní va mucho más allá de la ingenuidad y la idiotez, la intención de esta agresión es totalmente egoísta y cualquiera sabe que no se liberan pueblos con bombazos. 

En esta ocasión el gobierno de Trump ni siquiera intentó articular de manera coherente las razones de su guerra: Entre los pretextos ofrecidos estaban: que había una amenaza inminente y urgente debido a que Irán se preparaba para atacar intereses estadounidenses, que Irán estaba a punto de terminar una bomba nuclear, que deseaban liberar al pueblo, que buscaban un cambio de régimen y que era la única forma de lograr la paz en el Medio Oriente. 

Las cosas quedaron claras cuando el secretario Marco Rubio declaró que la causa era que como Israel iba a atacar a Irán, Estados Unidos también tenía que hacerlo, antes de que Irán atacara blancos estadounidenses en represalia. “Sabíamos que eso precipitaría un ataque en contra de nuestras fuerzas y sabíamos que si no actuábamos de manera preventiva antes de que lanzaran esos ataques sufriríamos numerosas bajas”, dijo Rubio. 

Así confirmó lo que todo mundo sabía: que esta es una guerra de agresión que fue impuesta por Israel a Estados Unidos, el sueño que Benjamin Netanyahu ha arrastrado por cuarenta años y que finalmente encontró un presidente estadounidense suficientemente ignorante, crédulo y susceptible (manipulable dirían algunos y posiblemente extorsionable) como Trump. Para Israel el objetivo es claro: desintegrar a la República Islámica, desatar el caos, eliminar al régimen y provocar insurrecciones de minorías. No tienen interés de imponer un gobierno lo que quieren es un país fallido e ingobernable. 

La agencia israelí de inteligencia, Mossad, apa rentemente prometió a Trump que una vez que comenzaran las hostilidades y el estado fuera de capitado con el asesinato del Supremo Líder, ellos mismos instigarían insurrecciones populares y levantamientos en todo el país que harían que el gobierno se colapsara, debido a que se encontraba en un mo mento de particular vulnerabilidad y debilidad después de los bombardeos de junio y la infiltración de agentes y agitadores que convirtieron las ma nifestaciones populares en ataques sangrientos contra la policía y la guar dia revolucionaria que terminaron en espantosas masacres civiles.

Se hablaba de que los kurdos serían los primeros en aprovechar la oportunidad para levantarse en busca de su independencia pero eso no ha sucedido, así como tampoco ha habido facciones disidentes dentro del ejército ni ha aparecido una oposición con suficiente poder ni han surgido líderes políticos en el interior del país listos a apoyar a las potencias agresoras. Los iraníes en el exilio creían que unas cuantas bombas y masacrar al liderazgo traerían el colapso del sistema pero no ha sido así. Esta carnicería criminal ha puesto en evidencia que Irán tiene un gobierno muy distinto y más resiliente que el de otros países, como Libia o Siria, en donde una vez ausente el líder todo se derrumbó.

Israel tiene una larga campaña de asesinatos en contra de líderes militares, civiles y científicos iraníes. A pesar de haber eliminado a Khamenei, el Estado no se fragmentó sino que se mantuvo estable. La estrategia de decapitación que Estados Unidos trató de aplicar en la guerra de Iraq no tuvo éxito aquí pero funcionó en Venezuela donde lograron secuestrar al presidente Nicolás Maduro, sin perder a un solo soldado. Podemos especular que la otra acción relevante llevada a cabo ese día, entre cientos de bombardeos, el supuesto error de la destrucción de la escuela de Minab, quizá fue otra cosa.

Estados Unidos dice estar investigando ese caso pero ya ha quedado claro fue su responsabilidad. Inicialmente Trump culpó a los propios iraníes de ese acto y más tarde dijo que “Podría vivir con cualquier resultado de la investigación”. La escuela estaba situada en terrenos que hace más de diez años dejaron de ser parte de una base militar. En imágenes satelitales se podía confirmar el uso civil del edificio, ver a los padres dejando a sus hijas y recogiéndolas diariamente, así como otras actividades escolares que nada tienen que ver con el ejército.

Este banco que aparentemente fue elegido por un sistema de inteligencia artificial de la empresa Anthropic pudo ser resultados un error debido a incompetencia, negligencia o ausencia de supervisión de los sistemas digitales o bien fue una estrategia deliberada para mostrar la determinación brutal para cometer atrocidades imperdonables, y así demoler la moral causando el máximo impacto social. Como si fuera una nueva y extrema versión del Shock and Awe (Conmoción y pavor), de la era Bush.

Esta vez Irán no se limitó a mandar señales de sus capacidades y alcance, como hicieron en la Guerra de los doce días del año pasado contra los mismos agresores. Sino que respondieron al ataque de forma masiva con misiles y drones contra bases y recursos enemigos en las naciones de la península arábiga e Israel. Obviamente, los sistemas de interceptores detuvieron la mayoría de los ataques pero bastaba con que algunos dieran en su blanco para crear pánico, además de que cada vez que un misil o dron de veinte mil dólares es derribado por un misil de más de un millón es en cierta forma un pequeño triunfo.

A pesar de que el Pentágono ha anunciado varias veces que las capacidades de Irán de lanzar misiles y drones han sido reducidas en un 90 por ciento, Irán sigue disparando misiles contra diferentes blancos de forma ininterrumpida y al parecer con eficiencia creciente.

Hasta ahora Estados Unidos ha perdido por lo menos unos dos mil millones de dólares en material debido a la destrucción de equipo y radares como el que se encontraba cerca de la base Al Udeid en Catar, las terminales de comunicación satelital en Manama, Bahréin, y el radar del antibalístico THAAD en los Emiratos, entre otros blancos valiosos. Eso sin contar que la operación cuesta alrededor de mil millones de dólares diarios. Irán ha lanzado misiles en contra de hoteles, plantas de producción y áreas civiles donde viven militares, contratistas y personal relacionado con la presencia militar estadounidense en la zona.

Sin embargo, no se han enfocado en masacrar a la población, destruir hospitales, equipos de paramédicos e instituciones educativas como han hecho los estadounidenses e israelíes. Lo que sí han destruido es la confianza de los emiratos árabes en la protección que les ofrecía Estados Unidos. Estos son países que se han construido con la certeza de ser protegidos por Washington y hoy ven que son desechables.

Israel ha asesinado en serie a todos los interlocutores y negociadores de paz iraníes, con la intención de impedir cualquier acercamiento. Mataron al alto funcionario de seguridad, filósofo y asesor del Ayatolá, Ali Larijani (quien estaba presente en las negociaciones por vías extraoficiales); al exjefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamkhani; al comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Mohammad Pakpour; al Ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadeh; al Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Mousavi, y al comandante de la fuerza paramilitar Basj, Gholamreza Soleimani.

Irán hiciera lo mismo. ¿Cómo recibiría Occidente la noticia de que Teherán asesinara a diplomáticos y civiles no involucrados en el combate? Esa es una de las pruebas más contundentes del poder de la deshumanización que lleva a cabo la propaganda estadounidense y la hasbará del estado de apartheid israelí. Para hablar de esta gue rra es imprescindible mencionar al charlatán y ardiente miembro de la base MAGA, el secretario de guerra Pete Hegseth, un fanático religioso de extrema derecha que ha convertido esta guerra en una oportunidad para lucir su crueldad al ofrecer a los iraníes “muerte y destrucción todo el día”, “sin piedad” y al reconocer que “Esto nunca tuvo la intención de ser una pelea justa, y no es una pelea justa. Los estamos golpeando mientras están en el suelo, que es exactamente como debe ser”. 

La guerra para él se pelea: “Sin estúpidas reglas de enfrentamiento, sin el atolladero de ofrecer reconstruir naciones, sin ejercicios de crear democracia, sin guerras políticamente correctas”. Lo suyo es la destrucción per se. Hegseth ha dejado atrás la demagogia del intervencionismo “humanitario” y se ha montado en la retórica bravucona y machista de esta era de masculinidad tóxica. La repugnante ilusión de las misiones civilizadoras coloniales y postcoloniales ha sido reemplazada por la vociferante ambición y rabia de una potencia imperial sin limitaciones ni bozal. Todo Irán es para él ahora blanco legítimo.

Pero la verdadera fortaleza de la posición iraní radica en su localización geográfica y su control del estrecho de Ormuz, por el cual pasa el veinte por ciento del petróleo del mundo y una inmensa cantidad de fertilizantes y bienes. Al cerrar ese paso de apenas 34 kilómetros el precio del petróleo se disparó por encima de los cien dólares. Obviamente, alguien debió prevenir a Trump de la posibilidad de que Irán cerrara el paso, así que o bien la arrogancia del exestrella de la televisión y magnate con cinco bancarrotas lo cegó o esta es una atrevida aventura de especulación financiera.

Basta considerar que el lunes 23 de marzo, a las 7:04 hora del Este, antes de la apertura de los mercados, Trump envió un mensaje en la red social Truth Social anunciando que estaban teniendo: “Conversaciones muy buenas y productivas” sobre la “completa y total resolución” de las hostilidades. En ese preciso momento el precio del crudo cayó (casi 14%) y la bolsa subió, con un enorme volumen de transacciones en ventas de petróleo. Lo interesante que han señalado varios analistas es que exactamente quince minutos antes del anuncio, uno o un grupo de inversionistas se anticiparon al anuncio y apostaron cientos de millones de dólares al futuro del petróleo, obteniendo así ganancias estratosféricas en su inversión.

El premio Nobel de economía, Paul Krugman, escribió: “Tenemos otra palabra para las situaciones en las que personas con acceso a información confidencial relativa a la seguridad nacional -tales como planes para bombardear o no a otro país- explotan esa información con fines de lucro. Esa palabra es traición”. Esos inversionistas o bien tuvieron una suerte increíble o contaban con conocimiento de lo que anunciaría Trump. El presidente estadounidense había amenazado con la destrucción de plantas de energía y con un incremento en los bombardeos que seguramente hubiera tenido un enor me impacto en el precio del petróleo.

Curiosamente Trump dio un plazo de cinco días de manera en que podrá seguir con la destrucción masiva en cuanto llegue el fin de semana (cuando los mercados cierran) y volver a anunciar otra tregua al inicio de la semana entrante para seguir manipulando los mercados. Irán declaró inmediatamente que no estaban llevando a cabo ningunas pláticas y que eran noticias falsas. Trump anunció que habían ofrecido un plan con 15 puntos para las negociaciones.

Estas condiciones son más draconianas que las exigencias que plantearon antes de la guerra. No solamente deben entregar todo su material radiactivo, destruir por completo cualquier instalación nuclear y comprometerse a nunca más tener ambiciones de enriquecer uranio sino que sus misiles y drones serían severamente limitados o eliminados. También propuso que él y algún ayatolá que él apruebe controlarán el estrecho de Ormuz. Ya hemos visto en el pasado que los estados que han accedido a renunciar a su defensa han sido destruidos, han perdido toda noción de independencia y sus recursos han quedado en manos estadounidenses y europeas.

Al mismo tiempo en que Israel y Estados Unidos 18 bombardean Irán y se habla ya de alrededor de 90,000 blancos civiles destruidos en el país, Israel ha lanzado una guerra en contra del Líbano con el pretexto de impedir que milicianos de Hezbolá lancen misiles contra Israel, pero con la clara intención de apoderarse del sur de ese país, por lo menos hasta el río Litani, el cual la extrema derecha israelí ve como la nueva frontera al norte. Para esto han bombardeado indiscriminada y masivamente la zona, aplicando la doctrina Dahiya que ahora han ampliado y llamado Doctrina Gaza, y que corresponde a la destrucción total de la infraestructura, lo que corresponde al domicidio. Esta es otra limpieza étnica llevada a cabo por sionistas.

Más un millón de libaneses han debido huir, dejándolo todo, con la profunda incertidumbre de si en algún momento podrán volver a sus hogares y tierras. Así mismo, el genocidio continua en Gaza y la conquis ta de facto de Cisjordania sigue sin interrupción, con colonos y tropas atacando diariamente y cada día con mayor ferocidad e impunidad a la población palestina. Desde el año 2020 ni un solo asesinato de un palestino por soldados, policías o colonos ha sido procesado por la ley, de acuerdo con Emma Graham-Harrison en el diario The Guardian (25 de marzo 2026)

George W. Bush lanzó una guerra contra Iraq en tiempo de Saddam Hussein en base a mentiras y manipulación informativa. Después de criticarlo brutalmente Trump hizo algo mucho peor con su desquiciada guerra. Y una vez más Estados Unidos se inserta en una guerra sin estrategia ni un plan claro ni objetivos coherentes que tendrá costos inmensos para el país y lo seguirá arrastrando a su decadencia. Mientras Washington sigue despilfarrando fortunas en destrucción, China sigue invirtiendo en desarrollo, vías ferroviarias e infraestructura en diversas partes del mundo. ¿Quién saldrá mejor parado? Trump ha declarado en varias ocasiones que ya ganó esta guerra, que logró un cambio de régimen y que todos los objetivos han sido conseguidos.

 No obstante sigue enviando tropas y es incapaz de explicar cómo protegió a la población con sus misiles. En su complicidad Trump ha traicionado su dogma de America Primero para adoptar la lógica de Primero Israel, al armar a ese país con miles de millones de dólares, permitir su expansión territorial y establecimiento como una hegemonía militar y política en la región, aun a costo de deteriorar productivas alianzas con países del Golfo y causar un caos económico y social que se traducirá en efectos catastrófico a largo plazo en todo el planeta. 

*Ensayista, escritor y periodista.

11 de abril de 2026

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