Marta Durán de Huerta*
El humor es el perfume de la inteligencia y la caricatura su expresión más sublime. Es poderosa, puede lastimar en lo más hondo al exhibido. La caricatura es un editorial que cualquiera puede entender y su fuerza reside en que no es necesario explicarla. Es una invitación a reír y a pensar. Por esta razón los caricaturistas son odiados y perseguidos en casi todo el planeta.
Cada año en la Feria del Libro de Guadalajara se celebra el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta, donde se organiza el concurso anual internacional de caricatura con el premio bautizado como “La Catrina”. Este año, el evento fue dedicado a los caricaturistas de Charlie Hebdo, asesinados en uno de los atentados terroristas en París hace 10 años. Son muchas las organizaciones participantes entre las que resaltan la latinoamericana con sede en México, Cartoon Club y la internacional con sede en París, Cartoon for Peace así como Cartoon Network.
Cartoon for Peace
Patrick Lamaud, presidente de Cartoon for Peace, dijo a nuestros micrófonos: “Firmo mis caricaturas como Kak, soy caricaturista en Francia y presidente de Cartoon for Peace, una red de 380 caricaturas de prensa en 80 países y tiene tres misiones: promover las caricaturas de prensa, educar a los los alumnos sobre los derechos humanos y la libertad de expresión así como defender a los caricaturistas amenazados”.
Kak enfatiza: “todos debemos ser conscientes que los caricaturistas de prensa desempeñan un papel muy especial en nuestras democracias. Los caricaturistas son el electrocardiograma más preciso del corazón de nuestras democracias”, sostiene Kak y pone el dedo en la llaga al afirmar que hay países donde es muy difícil encontrar caricaturistas políticos, no tienen esa tradición como en el continente africano. En otras naciones no los hay debido a la terrible represión como en China o Rusia y si quieres trabajar como caricaturista, debes irte a otro país.
– ¿Cómo funciona Cartoon for Peace? Pregunta esta reportera.
– Invitamos a los caricaturistas a unirse. Ellos nos mandan dibujos que podemos utilizar para libros, exposiciones y conferencias para promocionar los derechos humanos y la libertad de expresión. Tenemos 380 miembros, así que cada año hay nuevo material. Tenemos un fondo de más de 30,000 caricaturas.
– ¿Y cómo logran financiar esta labor?
– El 30% de las finanzas viene de los poderes públicos franceses. A veces de la Unión Europea, dependiendo del programa y de la Agencia Francesa de Desarrollo, así como de algunas provincias francesas. Tenemos dinero de fundaciones privadas, vendemos algunos libros desde nuestro sitio de internet (cartooningforpeace.org) y a veces las exposiciones nos dejan algo de plata.
Con esos fondos también ayudamos a los caricaturistas en peligro. Todo depende de la situación y del país. Hay ocasiones en las que es importante hacer mucho ruido, un escándalo, en otros casos no, porque perjudicaríamos al caricaturista. A veces le pagamos un abogado para su defensa jurídica, en otras, lo sacamos del país. Tenemos muy buena relación y acuerdos con las embajadas de Francia en todos los países.
– ¿Y tienen ustedes una oficina o es todo virtual con las redes?
– La oficina está en París y hay 10 personas que trabajan allá para la asociación. Nos apoyamos con las oficinas de otras asociaciones como la de Cartoon Club en México.
Por su parte, Laura Simoes, directora editorial de Cartoon for Peace agregó por separado su opinión.
– Nuestra organización fue fundada hace casi 20 años en el 2006 por Plantu, que es un famosísimo dibujante en Francia por haber sido caricaturista durante más de 40 años en el periódico Le Monde y Kofi Annan cuando era secretario general de las Naciones Unidas. Nuestra labor es promover valores que defendemos fieramente como los derechos humanos, la libertad de expresión, la libertad de prensa, por supuesto, la democracia y las libertades fundamentales a través del dibujo de prensa. También organizamos eventos, exposiciones, publicaciones, encuentros internacionales de dibujantes, promoviendo el dibujo de prensa.
Simoes nos explica: “La segunda acción importante de Cartoon for Peace es la educación y la sensibilización de los jóvenes al debate, al diálogo a través del dibujo de prensa. Muchos caricaturistas visitan escuelas para animar a los alumnos a participar en talleres.
La tercera acción importante de Cartoon es ayudar a los dibujantes amenazados en el mundo por eso trabajamos de la mano con Reporteros sin Fronteras. Ayudamos a dibujantes a salir de su país, amenazados por su trabajo. A veces ayudamos al caricaturista a que se defienda legalmente pagándoles el abogado; apoyamos con campañas a quien es encarcelado. Todo depende de la situación particular de cada dibujante. Vemos que en los regímenes autoritarios y en las dictaduras, los primeros que reciben los golpes son los caricaturistas, luego vienen los periodistas y después los ciudadanos.
Laura Simoes advierte: el caricaturista es como un centinela, un barómetro de la libertad de expresión de un país. Los caricaturistas que conoce tienen como norma burlarse del victimario no de la víctima, aunque también hay caricaturistas al servicio del poder.
– ¿Qué se hacer en esos casos?
– Esto es un tema complejo; digamos que la labor de los caricaturistas es conservar el sentido crítico en cualquier circunstancia.
– ¿Qué pasa cuando la caricatura se pone del lado del poder y se vuelve propaganda?
– En ese momento dejan de ser caricaturistas de prensa.
Cartoon Club y la voz de sus plumas
Darío Castillejos, presidente del Cartoon Club México dijo en la inauguración de la exposición “Voces Ilustradas, Trazos por la Libertad” en el Museo Japi (https://japipaseointeractivo. mx/) de Guadalajara: Desde Cartoon Club tenemos la encomienda de ponderar el trabajo de los dibujantes. Cartoon Club se ha convertido en un crisol en donde muchas voces se funden para expresar lo que a cada uno le inquieta, sueña y lo que cada uno decide hacer público con la voz de su pluma. Podemos hacer eco de esa frase que dice, la fortaleza de nuestra unidad es la riqueza de nuestra diversidad.
En Cartoon Club nos une también una encomienda: la defensa de la libertad de expresión hoy tan vulnerada en un México. Hans Christian Andersen decía que los periodistas son la artillería de la libertad de expresión. Creo que los caricaturistas somos la infantería de la libertad expresión y por eso la necesidad de levantar la pluma y desde nuestra trinchera decir: Aquí estamos presentes para defender el derecho más hermoso, el derecho de la libertad de expresión.
La Caricatura, el poder y las mujeres
Elena Ospina, artista colombiana ganadora del premio La Catrina en su edición 2025 comparte con la Revista Zócalo sus experiencias como caricaturista en un oficio que hasta hace poco era prácticamente masculino.
– Así fue pero ahora tenemos una cantidad de mujeres que no te imaginas. Cuando yo empecé éramos poquísimas, como dos o tres. En este momento no te imaginas la cantidad de mujeres caricaturistas que hay en el mundo, incluso en países con una represión femenina grande, como Irán, que tiene pocas. Irán tiene unas mujeres espectaculares haciendo caricatura.
Elena aunque menuda, irradia energía que ilumina la sala y conforme caminamos sostiene: Las mujeres hemos avanzado y ya ocupamos espacios que antes eran reservados solo a los hombres. Ya tenemos mujeres astronautas, científicas y en todas las áreas. Eso es lo justo, veo que en el caso de las caricaturistas mujeres hay temas que normalmente los hombres no tocan (como la trompa de Falopio en esta exposición), que jamás se le ocurrirá a un hombre.
Al principio las mujeres caricaturistas su temática era femenina, de los temas que nos preocupan. Actualmente, opinamos y trabajamos todos los temas política, economía, internacionales. Los caricaturistas hombres están cada vez más activos en la defensa de los derechos de las mujeres. Lo único que pedimos es que se respeten nuestros derechos, somos el 50% de la población por lo tanto deberíamos estar en el 50% de los oficios y las oportunidades. Veo muchísimas chicas que están haciendo sus auto publicaciones y hacen cosas maravillosas. Los jóvenes tienen ya un cambio de mentalidad y de actitud.
– ¿Qué papel tiene un caricaturista en la sociedad?
– Comunicar, la caricatura es una gran lupa para focalizar problemas a través de la imagen, lo que buscamos es dimensionar, esos problemas y hacerlos visibles. Las imágenes son muy potentes, el humor es muy potente, entonces cuando hay imagen más humor es doblemente potente”.
– En Colombia hay alguna legislación que permita demandar penalmente a algún caricaturista por ataques contra el honor?
– En Colombia todavía, afortunadamente, tenemos un margen de opinión, no tenemos una censura abierta. Hay bastante libertad de opinar y de decir cosas, pero se puede perder en cualquier momento. Damos por hecho que los derechos ganados están garantizados para siempre, pero no es así, se pueden perder y eso significa una lucha continua; además, hay algunos fanáticos. El fanatismo y el humor no son compatibles.
Al concluir nuestra conversación Elena Ospina dijo algo importantísimo: “Nuestro trabajo es un trabajo en solitario, que se potencia cuando trabajamos en colectivo”. La Exposición “Voces Ilustradas, Trazos por la Libertad” estará en el Museo Japi de Guadalajara hasta agosto del 2026.





